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Taipa: la verdadera esencia de Macao

Viajar a esta isla a pocos minutos del centro es como hacer un viaje al siglo XVI. El que fuera refugio de los colonos continúa siendo un lugar donde pasear entre edificios históricos y probar la auténtica gastronomía macaense.
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n 1999, después de casi 450 años de colonialismo, Portugal devolvió Macao a China. Desde entonces vive con armonía esa herencia portuguesa que también aparece en los nombres de las calles, aunque tan solo un 3% de la población domine el idioma. Tres puentes (Sai Van, Governor Nobre de Carvalho y Amizade) unen Macao con la isla de Taipa, y aquellos que buscan huir de la vorágine macaense para dejarse envolver por la melancolía y el ánimo luso, solo tienen que cruzarlos. Taipa, antigua población de pescadores situada al sur de Macao, es la máquina del tiempo para retroceder cinco siglos en cuestión de metros.

Entre dim sum y bacalao

“Un antídoto para el brillo de Cotai Strip”, así es cómo se define Taipa Village. El lugar de descanso de los viejos colonos palpita hoy entre el recuerdo del colonialismo portugués –los balcones y los azulejos de las fachadas transportan a la vieja Europa–, el sonido de los casinos y el olor del incienso en templos taoistas. La impronta lusa queda reflejada en las casitas de color pastel y las callejuelas empedradas que respiran aires mediterráneos. Pero la multiculturalidad se respira en Rua do Cunha. Esta estrecha pero bulliciosa calle –cruzada a su vez por pequeños callejones–abandera el título de haber sido la primera zona peatonal de Macao. Se conoce como “Food Street” y es imposible salir de ella sin haber probado el bacalao, el dim sum, las galletas chinas o la serradura portuguesa, (Macau Sawdust Pudding), postre oficial de Macao a base de galletas, nata y leche condensada.

Foto: Taipa Village Destination Limited
Buda y poetas

El Buda de las cuatro caras es un elemento icónico de Taipa: cada una se relaciona con un elemento de la tierra. El templo de Pou Tai Un –es frecuente hacer recorridos en bicicleta por sus alrededores– es uno de los mayores lugares de culto y su belleza no solo se palpa en el interior –con sus tres estatuas de buda–, sino también en los invernaderos de orquídeas que lo rodean. En Taipa Village está el templo de Pak Tai, un pabellón sobre el que aún hoy se depositan ofrendas. Cerca se encuentran Carmo Garden, el jardín municipal, con la estatua del poeta portugués Carmoes y la iglesia de Nuestra Señora do Carmo, construida en 1885 para los entonces 35 católicos de la isla.

Resorts, casinos y carreras de caballos

Cotai Strip –el término hace referencia al famoso “The Strip”, en Las Vegas– es la esencia del contraste. Regresar (de golpe) al siglo XXI. Si bien Taipa alberga algunos casinos destacados como Altira, ubicado en un hotel de cinco estrellas y donde además se puede disfrutar de una infinity pool con vistas a la península, es en Cotai (istmo que une Taipa con la isla de Coloane) donde predominan las luces de neón y la modernidad. Los hoteles más lujosos también están en esta zona, en la que el regreso al presente también llega de la mano del moderno aeropuerto instalado en la isla, o de la Universidad. Taipa Urban es la zona más nueva de la isla, a unos veinte minutos caminando de Taipa Village, y uno de los espacios más populares que alberga es Macau Jockey Club, donde se organizan animadas carreras de caballos.

Foto: Taipa Village Destination Limited
Preservar la historia

La exótica fusión de Taipa queda reflejada en su amplia colección de museos. Taipa Houses Museum son cinco mansiones coloniales construidas en 1921 y reconvertidas en espacios culturales de acceso gratuito, que instruyen sobre la historia de las islas y Macao, a través de espacios como la Casa de las Regiones de Portugal, la Casa de las Islas y la Casa de Macao, entre otros. Por su parte, el Museo de Taipa y Coloane destaca por sus objetos religiosos, artesanías, reliquias, modernas proyecciones… Museos que son el mejor ejemplo de esa transición del pasado al presente, de una isla que mantiene con armonía la mezcolanza entre los viejos legados y los nuevos aires.

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