La costa blanca de Alemania
Rügen, la mayor isla del país germánico, esconde un extenso litoral que mira al Báltico y que ha sido inspiración de artistas y refugio de personajes ilustres.
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tubbenkammer era uno de los lugares favoritos de Caspar David Friedrich. El pintor alemán inmortalizó en sus cuadros los paisajes de esta zona de la isla de Rügen. “El auténtico arte es concebido en un momento sagrado y se nutre en una bendita hora, lo crea un impulso interior, a menudo sin que el artista sea consciente de ello”, dijo Friedrich. Esa hora de inspiración le pilló pintando en la isla de Rügen en más de una ocasión. La obra más famosa de esta serie es ‘Acantilados de tiza en Rügen’, firmada en 1818. Refleja la particularidad por la que se conoce a esta costa, el blanco casi impoluto de sus rocas.
La isla de Rügen tiene 17 puertos.
Friedrich no es el único nombre ilustre asociado a Rügen. Científicos como Einstein, políticos como Bismarck y escritores como Thomas Mann recalaron en los centros turísticos de la isla más grande de Alemania (974 kilómetros cuadrados). En el siglo XIX –y principios del XX– era destino habitual para la clase alta germana y sus balnearios, su principal reclamo. Algunos continúan en funcionamiento, igual que Rasender Roland, un tren que enlaza las localidades costeras de la región. Eso sí, a 30 kilómetros/hora. La vía, con más de un siglo de antigüedad, no permite velocidades mayores.
El complejo hotelero de Prora se construyó con 10.000 habitaciones.
Teatro al aire libre
El festival Störtebeker pone el toque festivo a los veranos en Rügen. Se trata del evento de teatro al aire libre de mayor éxito en Alemania (100.000 espectadores cada año).
El pabellón de caza de Granitz se construyó a mediados del siglo XIX.
De los 574 kilómetros de costa de la isla de Rügen, 60 son de playas de arena fina y 27 de playas naturales. Para conocerlas desde otro punto de vista, una buena alternativa es el velero. Además, varias áreas de la isla están protegidas: Parque Nacional de Jasmund, Parque Nacional Vorpommersche Boddenlandschaft y Southeast Rügen (Reserva de la Biosfera). Se pueden recorrer tanto en bici como a pie.
Para ir sobre ruedas, la ruta cicloturística de Hamburgo-Rügen es la opción más popular, aunque hay otros trayectos por la costa, siempre con el Báltico de fondo. Para quienes prefieran una excursión a pie, el Parque Nacional de Jasmund tiene una ruta de ocho kilómetros y medio que discurre junto al acantilado. Ese mismo acantilado blanco que fascinó e inspiró a Friedrich.









