>>>100 razones para viajar a Malasia
Langkawi
Foto: Fahrul Azmi/Unsplash.com

100 razones para viajar a Malasia

Las 99 primeras corresponden a las 99 islas que conforman el archipiélago de Langkawi. En la última razón (pero no menos importante) caben todos los paisajes, cuevas y orangutanes de Sarawak.
E

n la naturaleza de sus 99 islas está escrita la historia de la Tierra. Así lo consideró la Unesco, que convirtió a Langkawi (noroeste de Malasia) en el primer geoparque del sudeste asiático en 2007. Entre su espesa vegetación guarda tesoros naturales con más de 500 millones de años de antigüedad, formaciones rocosas y cuevas secretas que conectan con los orígenes. Para descubrirlos hay que perderse entre selvas casi vírgenes, dejarse acunar por las leyendas locales y olvidarse del reloj.

 

Langkawi SkyCab
El SkyCab de Langkawi sobrevuela la zona más antigua de la isla, la primera que emergió del mar.
Foto: Jesse Vermeulen/Unsplash.com

En el archipiélago de Langkawi el tiempo funciona diferente. Uno puede observar durante horas las exóticas aves que habitan sus bosques pluviales y que parezca un minuto. O lanzarse en tirolina sobre los árboles más antiguos de Malasia y rozar la eternidad. De esto último se encargan empresas de ecoturismo como Umgawa, que ofrece circuitos de puentes y tirolinas por lugares mágicos como las cascadas de Telaga Tujuh (Seven Wells Waterfall). Y decimos mágicos porque se cuenta que allí solían bañarse siete hadas a la luz de la luna. Se desvanecieron después de que un caballero intentara capturarlas, pero su espíritu quedó para siempre en estas aguas a las que se atribuyen poderes curativos.

 

La leyenda también envuelve a Dayang Bunting, el lago de agua dulce más grande del archipiélago, cuyo nombre significa ‘lago de la doncella embarazada’ por la forma de las colinas que lo rodean (y por su supuesta capacidad para curar la infertilidad). Dayang Bunting Marble es uno de los tres parques geoforestales de Langkawi junto a Kilim Karst y Machinchang Cambrian. El primero toma su nombre del río Kilim y puede recorrerse sin prisa gracias a la plataforma de madera que parte de su embarcadero. La naturaleza y el sonido de los macacos envuelven a quienes pasean entre sus formaciones kársticas y bosques de manglares.

 

Parque geoforestal Kilim Karst
Kilim Karst, situado al este de Langkawi, es el mayor parque geoforestal del archipiélago.
Foto: Turismo de Malasia

Para apreciar la inmensidad de Machinchang Cambrian lo mejor es subirse al teleférico de Langkawi y volar sobre las copas de los árboles tratando de distinguir cuántos tonos de verde existen. Aunque lo más probable es que el azul hipnótico del mar de Andamán acabe llevándose todo el protagonismo. El viaje acaba en la cumbre del segundo pico más alto de Langkawi, la montaña de Machinchang. Allí también se encuentra el SkyBridge, un puente suspendido a 700 metros sobre el nivel del mar y con forma curvada, para que la panorámica sea aún más completa.

 

Viajar sin reloj por Malasia permite tomar desvíos. Algunos pueden llevarte desde las 99 islas de Langkawi hasta la isla de Borneo, a más de 1200 kilómetros de distancia. Allí espera el estado de Sarawak, con sus bosques pluviales y su cultura ancestral. Con cerca de un millón de hectáreas protegidas (el 8% de su territorio), alberga algunos de los paisajes más auténticos del país. Incluso bajo tierra, como demuestran las asombrosas cuevas del Parque Nacional de Gunung Mulu.

 

Este parque, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tiene una de las redes de cuevas más extensas del planeta. La más famosa es la cámara de Sarawak, la mayor cavidad subterránea conocida, con más de medio kilómetro de largo, 415 metros de ancho y 80 metros de altura. Además, esconde otras sorpresas como la rafflesia, la flor más grande del mundo, que solo florece de cuatro a seis días, y 109 especies diferentes de palmeras.

 

Mono narigudo en el Parque Nacional de Bako
En el Parque Nacional de Bako hay unos 150 ejemplares de monos narigudos.
Foto: Joshua Stitt/Unsplash.com

El Parque Nacional de Gunung Mulu también es el hogar de millones de murciélagos, menos fotogénicos que los apreciados orangutanes, pero igualmente fascinantes. Estos últimos prefieren los árboles de la reserva natural de Semenggoh y del Matang Wildlife Centre, donde se enseña a los orangutanes que han quedado huérfanos a sobrevivir en su hábitat natural. Se les puede ver a la hora de la comida, aunque los que prefieran conocer a este animal endémico de Borneo y Sumatra en su entorno, deben desplazarse al parque nacional de Batang Ai, donde habita el mayor número de orangutanes salvajes de Sarawak.

 

En el Parque Nacional de Bako habitan más de 190 especies de pájaros, lagartos de hasta dos metros de largo, macacos y lémures, pero el más famoso es el mono narigudo, que solo se encuentra en Borneo. A pesar del tamaño del parque, en sus 27 kilómetros cuadrados se encuentran todos los tipos de vegetación que hay en este estado de Malasia: manglares, selvas, plantas carnívoras… Una muestra de toda su biodiversidad en un único espacio.

 

Descubre todo lo que te espera en Malasia este 2020.

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