>>>Vivir como un rey en Rajastán
Foto: Taj Hotels Resorts and Palaces

Vivir como un rey en Rajastán

Salones tapizados, trofeos de caza y camas con dosel. Los maharajás han transformado sus palacios en hoteles de lujo que recrean su antiguo esplendor. Son ‘los Hilton’ de India.
L
a providencia ha creado a los maharajás para ofrecer un espectáculo al mundo”, escribió Rudyard Kipling, autor de ‘El libro de las tierras vírgenes’. Hasta 1947, año de la independencia del Imperio Británico, los gobernantes de los estados de la India salían a practicar ‘shikar’ (el arte de la caza) en Rolls Royce, encargaban muebles, obras de arte y joyas a las firmas europeas más prestigiosas y practicaban la hospitalidad con banquetes para cientos de invitados. Durante siglos vivieron en fortalezas amuralladas o en palacios con terrazas y jardines, con alas separadas para las mujeres y la servidumbre.
La suite Jackie Kennedy está decorada, como el resto del hotel, con pinturas y muebles pertenecientes a la familia y vistoso papel pintado de motivos tradicionales.
Foto: SUJÁN Rajmahal Palace, Relais & Chateaux

La corte real

Los nobles terratenientes y los ministros construyeron también palacios y retiros de vacaciones cerca de donde se instalaban los maharajás, intentando emular el estilo vida opulento de los dirigentes. Algunas de estas residencias son ahora los hoteles Samode Palace y Samode Bagh, Narain Niwas Palace, o Castle Kanota.

Ahora es posible compartir esta vida de refinamiento. Los maharajás han abierto sus palacios, campamentos de caza y residencias de verano, cuyo mantenimiento y restauración les era demasiado costoso, y conviven con los huéspedes, con los que comparten la historia de su familia. Han cambiado el hedonismo por el turismo sostenible y las excentricidades por la restauración del patrimonio artístico y el trabajo a favor del desarrollo de la comunidad.
En Rajastán, al noreste de India, se encuentra Umaid Bhawan Palace, la sexta residencia privada más grande del mundo. Parte de esta fortaleza de arenisca en Jodhpur es un hotel de la prestigiosa cadena Taj Hoteles. Decorado en estilo ‘art decó’, incluye diez hectáreas de jardines con pavos reales, una piscina subterránea y un museo de la familia real. Ubicado en una colina, permite disfrutar de vistas de toda la ciudad y de la fortaleza de Mehrangarh.
En1940, en la entrada del hotel Samode Haveli se construyó una rampa para elefantes con motivo de una boda de la familia real.
Foto: Samode Hotels

Turismo concienciado

Los alojamientos de lujo del Rajastán se caracterizan porque, como en el caso de Ravla Bhenswara o Shahpura Bagh, la familia propietaria convive, recibe y agasaja al huésped como si fuera un invitado. El precio del alojamiento sirve para mantener el edificio y las infraestructuras de las comunidades donde se sitúan, además de financiar la educación y a los artesanos.

Otra de las propiedades del maharajá de Jodhpur es el Fuerte de Ahhichatragarh, también llamado Fuerte de Nagaur. Tras 20 años de trabajos de restauración, el hotel Ranvas Nagaur ha recuperado la sofisticada atmósfera que sirvió de refugio a las mujeres de la familia real. Está dividido en 27 habitaciones distribuidas en diez ‘havalis’, edificaciones tradicionales de Rajastán, que cuentan con su propio patio porticado. También es posible alojarse en Royal Tents Nagaur, un campamento de tiendas lujosamente acondicionadas dentro de la fortaleza del siglo V. Es el lugar perfecto para disfrutar del atardecer tras una jornada en jeep persiguiendo gacelas y antílopes por los alrededores. No menos impresionante es Ramathra Fort, una ciudadela de 350 años en el distrito de Karauli. Como la familia de la película ‘El hotel Marigold’, los descendientes del primer propietario, el hijo del majarahá de Karauli, lo restauraron durante 15 años para convertirlo en un hotel de 110 habitaciones.
La escalera del vestíbulo del Umaid Bhawan Palace fue construida con el mismo mármol que el Taj Mahal
Foto: Taj Hotels Resorts and Palaces
La ciudad rosa de Jaipur posee algunos de los hoteles más suntuosos de la región. Tanto en Rambagh Palace como en Suján Rajmahal Palace se han alojado dignatarios mundiales como Jacqueline Kennedy, la reina Isabel II o el sah de Irán. Las escaleras de mármol, los salones con lámparas de araña y las suites que ellos ocuparon acogen ahora a huéspedes menos ilustres que disfrutan de la misma hospitalidad del maharajá. La estancia en los palacios se completa con experiencias como partidos de polo, cenas al aire libre, conciertos de música y safaris, que permiten formar parte de un estilo de vida ya desaparecido, sentirse como los invitados de un rey.

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