>>>Viganella, el pueblo que trajo el sol
Viganella es un pueblo de apenas 200 habitantes.

Viganella, el pueblo que trajo el sol

En invierno, la italiana Viganella, se quedaba a oscuras. La ciudad española de Huelva, marcada precisamente por su luz, decidió compartir con ellos su sol. Un espejo hizo la ‘magia’.
D

urante más de 80 días al año Viganella, un pequeño pueblo italiano, vivía sumido en la oscuridad, sin luz solar. Mientras, Huelva gozaba de la presencia del astro rey 190 días al año, convirtiéndose en la ciudad española más soleada. Bajo el lema ‘Encuentro de la luz’, ambas ciudades quisieron compartir este preciado elemento. La luz los hermanó.

A finales del siglo XIX ya se habían planteado alternativas para iluminar Viganella, pero no fue hasta hace una década cuando la solución se hizo tangible para este pueblo del norte de Italia, situado a unos 130 kilómetros de Milán. Su ubicación en la falda del valle de Antrona provoca que el sol no lo alcance entre noviembre y febrero. Pero la pasión compartida por los relojes solares y las ganas de sacar de la oscuridad a sus 200 habitantes, llevaron al alcalde Pier Franco Midali, y al arquitecto Giacomo Bonzani a hallar el modo de iluminarse.

Espejo que ilumina Viganella
El espejo consta de una parte mecánica que sigue el movimiento del sol en tiempo real, iluminando unos 250 metros cuadrados.

Un atractivo turístico

“Antes no había nadie por las calles –recuerda el alcalde de Viganella– y ahora es un atractivo que ha atraído a muchos ‘bed and breakfast’. Pero la historia del espejo no solo promocionó Italia. También Huelva, que forma junto a Cádiz, la Costa de la luz en España.

“Cogimos un mapa de la ciudad y le propuse al arquitecto encontrar la fórmula de traer el sol”, explica el aún alcalde. Entonces era el año 2006. “Lo pusimos en práctica. Fue como magia”, recuerda. Se trataba de un sistema de poleas y un espejo –de cinco metros de altura y ocho de ancho–, que al colocarlo a suficiente altura en la montaña –casi 900 metros–, recibía los rayos de sol y los reflectaba iluminando Viganella.

Un viaje hacia la luz en el que no estuvieron solos. El Patronato de Turismo de Huelva se encontraba ese año investigando cómo atraer turismo a la costa de la luz. Vieron en Viganella la metáfora perfecta y decidieron respaldar el proyecto. Un apoyo simbólico que se manifestó con la visita de una comitiva de los andaluces a la ciudad italiana el día de la inauguración del espejo.

Rjukan también es iluminado por un espejo.
Antes del espejo, Rjukan tenía un teleférico para subir a los vecinos a la montaña y que, al menos, les diera el sol unas horas.

El gemelo noruego

A 450 metros de altura, en un pueblecito llamado Rjukan, también reina un espejo. Se trata de una localidad del sur de Noruega, donde cansados de permanecer seis meses al año a oscuras, optaron por el mismo mecanismo que Viganella para traer el sol al pueblo.

El estreno fue un éxito, así como las respectivas campañas de promoción turística. Huelva atrajo turistas que demandaban luz y sol. José Prieto, el entonces jefe del Patronato destaca cómo se habló de que Huelva “había llevado la luz hasta los Alpes”. “Tuvo mucha repercusión mediática”, señala.
Ha pasado una década. Un tiempo en el que el invento no ha dejado de iluminar. “Es una bella historia, hace diez años que funciona, apenas con revisiones de los elementos técnicos”, señala el alcalde. Un aniversario que celebrarán con un gran acto a finales de año. “Estamos preparando una fiesta en la que regresen los amigos españoles que nos ayudaron”.

Pueblo de Viganella iluminado.
Una comitiva de Huelva viajó a Viganella para el encendido y, después, los italianos fueron a conocer Andalucía.

Viganella será ya para siempre ‘la ciudad del espejo’, pero además, incide Midali, es “un precioso lugar con una iglesia y una antigua torre medieval”. “La puerta de entrada a la ciudad y el centro histórico son bellísimos”. El alcalde aconseja terminar la jornada en las cantinas del pueblo, donde degustar vinos locales de fabricación propia: vinos de Piamonte. Tradiciones de siempre porque Viganella es un pueblo que conserva su arraigo pero que, gracias a la imaginación y la técnica, brilla con luz propia.

Artículos relacionados

Banksy a fondo en la capital italiana

‘Guerra, capitalismo y libertad’, estos son los tres conceptos clave de la exposición de más de 150 obras del artista...

El corazón del Mediterráneo

Con hermanas como Roma o Venecia parece fácil pasar desapercibida. Apulia no lo consigue. Su legado histórico, sus leyendas y...

Prada + Milán = Arte

Una antigua destilería convertida en un centro de arte en una ciudad más conocida por la moda que por el...

Morir de amor en la Toscana

Un paseo de la mano por un pueblo medieval, un vino a la luz de las velas, admirar juntos el...