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Viajar a todo color

En el colegio te enseñan que el agua es incolora, pero los lagos del volcán Kelimutu te harán dudar seriamente.
Viajamos hasta Indonesia, concretamente a la Isla de Flores, para que conozcas los tres lagos del volcán Kelimutu. La particularidad de estos lagos es que cambian de color, como si en su otra vida hubieran pertenecido a la paleta de un pintor y se les hubiera quedado un deje. Generalmente son verdes, pero a veces puedes encontrarlos grises, azul oscuro casi negro, turquesa, marrón café con leche o incluso rojo.

Lavar el alma

Para los locales, a este lugar viajan las almas de las personas recién fallecidas: se sumergen en uno de los tres lagos en función de su edad y su carácter.

Toda una gama de tonalidades que varían en función de la temporada. Pero, ¿por qué? Los habitantes de la isla te darán una contestación mística, según la cual, los espíritus celestiales se posan sobre el volcán y ejercen su magia. Pero los científicos difieren ligeramente… Ellos, más pragmáticos, apuntan a una actividad geológica originada dentro del volcán: una mezcla de vapores y gases que emanan de su interior por las altas temperaturas, lo que causa reacciones químicas que modifican la oxidación de los elementos presentes en el lago, como el azufre, el bario, cobre o arsénico, liberando otros elementos que modifican el color del agua.
Pongámosle nombre a esta maravilla. El primero de los lagos es el lago Tiwu Ata Mbupu, aunque será más sencillo referirnos a él como “lago de los ancianos”. Generalmente (y hasta que los espíritus lo decidan) el lago es azul. Está situado en el lado oeste del volcán Kelimutu, y tiene una capacidad de 245.000 metros cúbicos. El segundo es el Tiwu Nuwa Mun Koo Fai (“lago de los jóvenes y doncellas” para los amigos) con una capacidad de 501.000 metros cúbicos.

El volcán tiene un precio

O al menos su representación. Y es que este espectáculo natural es el motivo principal de los billetes de 5000 rupias de Indonesia.

Muy cerca de él, sólo separados por una pared de roca de un metro de grosor, está el Tiwu Ata Polo o “lago encantado o hechizado”, de 446.000 metros cúbicos. Los tres llevan una buena temporada cambiando de color: el “lago de los ancianos” era de color azul verdoso pero se ha ido oscureciendo. El “lago encantado” ha pasado de tener un color rojizo a otro amarronado. Y por último, el “lago de los jóvenes y doncellas” ha sido el único que ha mantenido un color más o menos constante durante las últimas décadas.
El auténtico espectáculo visual sucede al salir el sol, reflejándose en los lagos e intensificando sus colores. Vale la pena el madrugón, aunque lo más cómodo será que te alojes en los alrededores del volcán. El pueblo de Moni se encuentra a 10 kilómetros del lugar donde comienza la subida hasta Kelimutu, así que es el lugar perfecto para pasar la noche antes de visitar los lagos.

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