>>>Verano turquesa en la costa de Turquía

Verano turquesa en la costa de Turquía

La comparan con Marbella y Saint-Tropez, pero la Riviera Turca es única. Descubre la irresistible combinación de playas, lujo e historia que atrae a ‘celebrities’ y familias por igual.
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la ‘jet set’ también le gusta explorar nuevos horizontes, cambiar de aires y ‘aparcar’ el yate en un puerto distinto. Buscar destinos diferentes a los habituales, pero donde no falte lo básico: aguas de intenso color turquesa, pueblecitos de pescadores con el mejor marisco fresco y un clima templado todo el año. La costa de Turquía cumple todos los requisitos. Bañada por el Egeo y el Mediterráneo, la conocida como Costa Turquesa engloba varias ciudades de la zona sur y oeste del país, un paisaje montañoso salpicado de bahías y cuevas que en su día conquistó a romanos, griegos y otomanos. Hoy llegan a sus calas y puertos ‘celebrities’ como Kate Moss, Naomi Campbell o Brad Pitt.

La península de Bodrum es desde hace años uno de sus refugios favoritos. Encontrarse a Mick Jagger o Richard Branson no era raro en la discoteca Halikarnas, todo un icono de la noche turca, que se despedía en 2017 tras casi cuarenta años de fiestas a la orilla del mar. Aunque no hace falta ser rico ni famoso para disfrutar de la costa turca ‘like a Rolling Stone’. Bodrum ofrece opciones para todos en pueblecitos como Gümüşlük, en cuya playa se puede pasar el día entero, o Türkbükü, la ciudad-resort más ‘chic’. Allí se puede comer en el restaurante del hotel boutique Maçakizi, uno de esos lugares para ver y dejarse ver. O al menos, colgar una foto en Instagram que acredite que pasaste por su terraza.

Marmaris
La ciudad costera de Marmaris tiene un pequeño puerto y un castillo otomano del siglo XVI.

Junto a Bodrum, encontramos otros destinos igual de seductores. Antalya, considerada la capital de la Riviera Turca, cuenta con más de 600 kilómetros de playas y cuevas que explorar. Las montañas Taurus, plantaciones de aguacate y los campos de olivares completan un paisaje único donde, según la leyenda, también vivieron su historia de amor Cleopatra y Marco Antonio. Belek, conocida como ‘el Beverly Hills turco’, es la cara más ‘glamourosa’ de esta zona, que se complementa con destinos populares como Lara Beach o rincones históricos como Side. El Templo de Apolo y Atenea, los baños romanos y el anfiteatro son los monumentos más destacados de esta ciudad donde el pasado sigue muy presente.

Perderse por los bazares y probar la gastronomía local forman parte de la experiencia turca, y es que la fusión entre lo oriental y lo occidental es uno de los principales atractivos de la Costa Turquesa. Esa mezcla de ciudades costeras con aires europeos y el olor a especias de los mercados –como el de Belek– es lo que la convierten en un destino tan especial. Para probar los sabores tradicionales de Turquía se puede acudir al legendario 7 Mehmet, situado en una colina con vistas a la playa de Konyaalti y conocido por sus carnes a la brasa. Para encontrar el marisco más auténtico, hay que acercarse a la marina de Antalya o las pequeñas tabernas de los pueblecitos cercanos.

Templo de Apolo y Atenea
El templo de Apolo y Atenea, del siglo II, se sitúa frente a las playas de Side.

Si Antalya atrajo a sus playas a la reina egipcia más famosa, el área de Dalaman era el destino elegido por los dioses griegos como Apolo. La belleza de su Laguna Azul, en Ölüdeniz, justifica la leyenda. Comparte con Patara el honor de ser una de las mejores playas de Turquía. Con 18 kilómetros de arena, Patara puede presumir de ser la playa más larga del Mediterráneo, y es perfecta para pasar el día tomando el sol junto a las tortugas marinas que se acercan a poner los huevos entre mayo y octubre.

Laguna Azul de Ölüdeniz
Las aguas tranquilas que bañan sus playas explican el nombre de Ölüdeniz, que significa ‘mar muerto’.

Pero no todo es paz y tranquilidad en Dalaman. Sea Horse Beach Club, situado dentro del parque nacional de la Laguna Azul de Ölüdeniz, anima los días (y las noches) con su bar a pie de playa. La ciudad costera de Marmaris también aúna días de sol, arena y actividades acuáticas con una bulliciosa vida nocturna en los bares de copas del puerto y en las cercanías de la playa de Uzunyali. Quién sabe si alguno de ellos se convertirá pronto en el nuevo club de moda. El paisaje y la actitud ya lo tienen, solo falta que se enteren Mick y Naomi.

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