>>>Vacaciones ‘marcianas’ en África

Vacaciones ‘marcianas’ en África

Como salidos de otro planeta, así son los paisajes más extremos del continente africano donde la naturaleza impone su dominio.
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00.000 dólares cobrará Elon Musk, fundador de Space X, por un billete a Marte, y eso que no asegura sobrevivir al viaje. Por eso, y hasta que la carrera espacial avance lo suficiente para no convertirnos en Matt Damon en ‘The Martian’, lo mejor es moverse por la Tierra para vistar paisajes ‘extraterrestres’. Concretamente por África, el tercer continente más grande del mundo con más de 30 millones de kilómetros cuadrados de extensión. Exuberantes selvas conviven con desiertos, montañas y vastas llanuras salpicadas de árboles. Solo aquí es posible encontrar toda la variedad de paisajes existentes, excepto el polar. Su vibrante diversidad ecológica, su temperatura extrema y los fenómenos naturales han creado espacios de otro mundo.

Torres Ennedi en Chad
Valle de Karnasai (Chad)

En una de las regiones más remotas del planeta, y en medio del Sahara, emergen las conocidas como torres Ennedi. Unos picos rocosos de piedra arenisca que se levantan entre las infinitas dunas naranjas, como si de una muralla sepultada se tratara. Solo los escaladores más osados se adentran en este paraje hostil (y sin carreteras) para trepar a las legendarias torres de piedra erosionadas durante siglos.

Lago Natron en Tanzania
Foto: Magdalena Paluchowska/Shutterstock, Inc
Lago Natron (Tanzania)

Entre colinas ondulantes y profundos cráteres se encuentra el lago Natron, con solo 50 centímetros de profundidad, pero con el agua el agua más cáustica del mundo, hasta el punto de quemar la piel de los animales que no están adaptados a su alcalinidad. El carbonato de sodio actúa como conservante llegando a petrificar a los animales una vez muertos. La paz de la llanura, seca y polvorienta, es interrumpida por los tres millones de flamencos que acuden entre junio y noviembre para aparearse.

Bourke's Luck Potholes en Sudáfrica
Bourke's Luck Potholes (Sudáfrica)

África cuenta con exuberante vegetación como la que se contempla en las casi 30.000 hectáreas de la Reserva Natural del Cañón del río Blyde, el tercero más grande del mundo. El paisaje más peculiar es el que resulta de la erosión de sus dos ríos, Treur y Blyde, que ha dado lugar a curiosas cuencas cilíndricas en las piedras de arenisca del cañón. El agua circula entre los sugerentes hoyos conocidos como ‘los agujeros de la suerte de Bourke’, un buscador de oro que creyó erróneamente que hallaría fortuna aquí.

Manantiales de Dallol en Danakil, Etiopía
Dallol (Etiopía)

Es difícil imaginar un lugar menos habitable que los manantiales de aguas sulfurosas de Dallol, en el desierto de Danakil, a menudo descrito como el infierno en la Tierra. Uno de los puntos más calientes del planeta con temperaturas que superan los 50 ºC, es también uno de los más bajos, secos y tectónicamente activos. Los intrépidos que llegan hasta Dallol tienen como recompensa contemplar el paisaje casi apocalíptico que genera la mezcla cambiante de azufre, óxido de hierro y otros depósitos minerales.

Formaciones rocosas en desierto de Farafra
Desierto blanco en Farafra (Egipto)

Este ‘museo’ de esculturas fantásticas se encuentra en la depresión de Farafra, en medio de un desierto popularmente conocido como el ‘Alaska egipcio’, debido a su característico color blanco. Las tormentas de arena típicas de la zona han creado estas formaciones calizas, una especie de setas gigantes que podrían formar parte de un decorado de Star Wars.

Lago Assal en África
Foto: Truba7113/Shutterstock, Inc.
Lago Assal (Djibouti)

A través de las áridas tierras de las tribus issa y afar, llegamos hasta el segundo lago más salado del mundo y punto más profundo del territorio africano, a 157 metros bajo el nivel del mar. Aunque las formaciones salinas dificultad su acceso, y la mitad del lago está convertida en un lecho blanco por la evaporación del agua, la otra mitad permite adentrarse y flotar en sus aguas.

Árboles en Dead Vlei, Namibia
Deadvlei (Namibia)

El Parque Nacional de Namib-Naukluft hace las delicias de los fotógrafos. Hace 900 años el clima se hizo tan seco que el agua del río Tsauchab dejo de llegar hasta este valle conocido como Deadvlei (laguna muerta). Las temperaturas subieron tanto que a los árboles no les dio tiempo a secarse, simplemente se quemaron bajo el sol. Los esqueletos negros de las acacias junto a la duna roja Big Daddy, la más alta del desierto (325 metros), forman una imagen casi de ciencia ficción.

Tsingy de Bemaraha en Madagascar
Tsingy de Bemaraha (Madagascar)

Una selva de piedra. Así es como se conoce a este parque declarado Patrimonio de la Humanidad. Sus afiladas agujas de roca caliza que apuntan hacia el cielo y sus torres kársticas son el resultado de millones de años de erosión. Este impenetrable laberinto de piedras y profundas gargantas, se asienta sobre un bosque al que solo es posible acceder a través de un pequeño puente colgante y de pasillos naturales dentro de cuevas.

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