>>>Uzbekistán en tres pasos: Taskent, Bujará y Samarcanda

Uzbekistán en tres pasos: Taskent, Bujará y Samarcanda

Con una mezcla rusa, asiática y musulmana, y un pasado clave en la ruta de la seda, Uzbekistán se abre camino como destino turístico… Aunque no muchos sepan situarlo en el mapa.
J

ardín del alma”, “Espejo del mundo”, “Piedra preciosa del Islam”, “Perla de Oriente”… Son sobrenombres con los que durante siglos se ha designado a Samarcanda, la ciudad más emblemática de Uzbekistán. Pero ni esta, ni otras como Taskent y Bujará, conservan la popularidad alcanzada cuando Uzbekistán era enclave fundamental en la ruta de la seda. Lentamente, sin embargo, su exotismo vuelve a situarlas como destino turístico.

Ya Alejandro Magno cayó rendido ante las delicias del país donde, además, se enamoró de Roxana, su última esposa, la princesa más bella de Asia. También Marco Polo alcanzó este país de Asia Central durante su casi un cuarto de siglo descubriendo “las maravillas del mundo” en sus travesías. Hoy, en Uzbekistán, que limita al norte con Kazajistán y al sur con Afganistán, confluyen una herencia rusa perpetrada en su arquitectura, un presente asiático y una cultura musulmana arraigada en sus tradiciones. Mientras el Sudeste Asiático se llena de turistas, proponemos un viaje por un país que se aleja del ‘mainstream’ para ofrecer los misterios de las mil y una noches, una desconocida Uzbekistán a través de sus tres ciudades más representativas: Taskent, Bujará y Samarcanda.

Madrasa de Kukeldash, en  Taskent.
Las madrasas son escuelas de religión islámica donde se enseña el Corán.

Las alfombras, seña de identidad

Merece la pena visitar una fábrica de alfombras en Uzbekistán. La de Samarcanda es de las más importantes. En ella se enseñan todos los pasos, desde la extracción del hilo de los capullos de los gusanos de seda.

Su esplendor durante la ruta de la seda hace de Samarcanda la ciudad más icónica del país. Contemporánea a las grandes ciudades de la Antigüedad –Roma, Atenas, Babilonia…– conserva el cinturón verde que el conquistador Amir Timur ordenó levantar en el siglo XIV. Resaltan las cúpulas azules, como la de la madrasa Ulugh Beg, decorada con mosaicos de motivos astronómicos. Además de la necrópolis de Shah-i-Zinda, su plaza central se caracteriza por albergar tres de estas escuelas de religión islámica donde se enseña el Corán: Ulugh Beg; Sherdar, con dos leones como ornamentación –desafiando la prohibición islámica de no dibujar animales vivos–, y Tilla-Kari, para cuya cúpula dorada se requirieron tres kilos de oro puro.

 

A pesar de la importancia de Samarcanda, la capital se localiza en Taskent, ciudad que quedó prácticamente destruida durante un terremoto en 1966, con el país bajo dominio soviético. Bastó un día para iniciar la reconstrucción, dejando una miscelánea de mezquitas reformadas, edificios en bloque de la arquitectura clásica rusa, brillantes cúpulas turquesas, trenes subterráneos, lujosos hoteles e inmensos parques.

Conjunto arquitectónico Po-i-Kalyan, en Bujará.
Bujará también es conocida como “ciudad santa”.

También Taskent enamora por sus madrasas. Como la de Kukeldash, del siglo XVI: una de las más grandes de Asia, repleta de leyendas: que albergaba un árbol sagrado, que fue sede de ejecuciones… En 1991, con la independencia del país, fue reformada siguiendo la referencia de fotografías de los años 80 del siglo XIX. El complejo Khazrati-Imam también tiene una madrasa, la de Barak-khan (siglo XVI), más dos mausoleos y la mezquita de Tilla Sheikh, actualmente sala de oración y biblioteca. Y es que en un país donde casi el 90% de la población es musulmana practicante siguen abriéndose mezquitas. Una de las más recientes (2016) es Minor Mosque. De estilo tradicional oriental y uzbeko, y con capacidad para 2.400 personas, tiene dos minaretes y una cúpula.

 

La tradición convive con la modernidad, visible en Tashkent TV Tower, desde donde –gracias a sus 375 metros de altura– se aprecian las vistas de la ciudad, y en su metro, uno de los más limpios del mundo. Los mercados reflejan también la cultura uzbeca. En el bazar de Chorsu pueden adquirirse económicas telas, alimentos como el pan uzbeco (‘lepyoshka’), tapices y artesanías que recuerdan por qué el país fue fundamental en la ruta de la seda.

Otra ciudad para no perderse es Bujará, en el centro sur del país. Es el ejemplo más completo de ciudad medieval en Asia Central. Su centro histórico está protegido por la Unesco, y cuenta con una interminable lista -más de 140- de lugares históricos. Uno de los más destacados es la fortaleza Ark, situada sobre una colina artificial. Ocupa 4,2 hectáreas y ha sido reconvertida en museo. De gran importancia es también la tumba del emir Ismail Samani. Quienes la visiten deben atender a su leyenda: se le cumplirá un deseo si dan tres vueltas a su alrededor.

El de Chashma-Ayub, un mausoleo de casi mínima ornamentación, se cree que fue construido sobre un antiguo templo del siglo XII. El edificio es modesto, pero su cúpula exterior de estilo cónico del siglo XIII-XIV es ejemplo de la arquitectura medieval de Asia Central. Hoy acoge el Museo del Agua. De la madrasa Mir-i-Arab, integrada en el conjunto arquitectónico Po-i-Kalyan, resaltan sus cúpulas turquesas. Cerca, un enorme minarete: casi nueve metros de diámetro y 45 de altura. La madrasa de Chor-Minor intentó ser una réplica del Taj Mahal.

Quédate con sus nombres: Taskent, Bujará y Samarcanda. Tres ejemplos de un país que aún es un misterio para el turismo, pero que por algo enamoró a Alejandro Magno y a Marco Polo.

Artículos relacionados

Aarhus, para quienes se lo piensan dos veces

Será Capital Europea de la Cultura 2017. Si recorres los espacios culturales de Aarhus entenderás que no es puntual; esta...

Barrios que resucitan

¿Puede un suburbio marginal convertirse en el barrio más ‘guapo’ de la ciudad? Nueva York, Barcelona, Hong Kong y Buenos...

El corazón del Mediterráneo

Con hermanas como Roma o Venecia parece fácil pasar desapercibida. Apulia no lo consigue. Su legado histórico, sus leyendas y...

La conquista de América

Rocky Balboa, Al Capone, el 'cheesesteak' o Benjamin Franklin definen la energía de Filadelfia, megalópolis del estado de Pensilvania y...