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Una vida en movimiento

Entrevistamos a Herman y Candela Zapp, una pareja que lleva 16 años dando la vuelta al mundo y que ha formado una familia por el camino.
Q

uién está más loco, quien sale a perseguir su sueño o quien renuncia a él? Para Herman y Candela Zapp la respuesta es obvia. Ellos llevan dieciséis años cumpliendo su sueño a bordo de un coche de 1928.

En su Argentina natal, él era electricista y ella, secretaria. Soñaban con viajar hasta Alaska. Cuando por fin se decidieron, recién estrenado el siglo XXI, se les presentó la oportunidad de hacerse con un Graham Paige de 1928. Aunque era viejo y no superaba los 60 kilómetros por hora, Herman compró el coche. Pasó a ser su nuevo hogar, prácticamente un miembro más de la familia. Lo bautizaron como ‘Macondo Cambalache’.

La mayoría de las noches esta familia duerme en casas de gente que les acoge de forma altruista.

Uno más de la familia

Macondo Cambalache es el coche en el que han recorrido el globo. Tiene casi noventa años y huele a “historias, aventuras, a kilómetros”. A medida que la familia ha ido creciendo, el coche tambien ha sufrido diferentes modificaciones. Donde antes había un baúl portaequipaje ahora está la habitación de los niños.

Lo que comenzó siendo una aventura de seis meses hasta Alaska se convirtió en una vuelta al mundo que todavía no ha terminado. Tras unos meses atesorando experiencias, Candela y Herman publicaron ‘Atrapa tu sueño’, el libro que cuenta su historia. Gracias a las ventas y a la generosidad de la gente han ido avanzando en su viaje. A veces incluso han recibido de más. Tras dos años en ruta, a la altura de Carolina del Norte, nació su primer hijo, Pampa. Una nota sobre su historia en el periódico local consiguió que en el hospital les atendieran de forma gratuita y que recibieran tantos regalos que se juntaron con catorce carritos de bebé.

El aula es el mundo

Después de Pampa llegaron sus hermanos, Tehue (Argentina, 2005), Paloma (Canadá, 2007) y Wallaby (Australia, 2009). Para estos niños trotamundos lo habitual es vivir en movimiento. Reciben clases diarias de Candela, que sigue un programa del gobierno argentino diseñado para aprender en casa. A las cuentas y los deberes se suman otras experiencias menos ‘académicas’, como aquel día en que recibieron la visita de un elefante durante el desayuno.

Cuando estaban a 30 kilómetros de Alaska, Candela se puso a llorar. “No quiero que termine nuestro sueño”.

“Estos niños han estudiado los sistemas montañosos en la base del Everest y la historia de los egipcios en las Pirámides”. Los Zapp defienden que con esta forma de vida se adquieren habilidades que no se imparten en las aulas. “Tratan con diplomáticos en las embajadas, saben cambiar dinero y lo que valen las cosas en cada lugar, dominan el cálculo de distancias…”.

Empezaron a escribir ‘Atrapa tu sueño’ en Colombia buscando nuevas formas de financiarse. Ya va por la 11º edición.

Continuar caminando a pesar de los tropiezos

Para los Zapp el viaje es una forma de vida y se asemeja al amor. “Hay momentos difíciles, y obstáculos, pero no por ello te cansas ni ves un final”. Para Candela la peor experiencia fue su paso por Mozambique. Allí Herman contrajo malaria, y la gente les pedía dinero con tal insistencia que se sentían “cajeros automáticos”. Aunque, en general, la suerte les ha acompañado en el camino. Además de carritos de bebé, han recibido cientos de favores. Empresas navieras, por ejemplo, les han ‘regalado’ el carísimo traslado del coche en barco, sencillamente por el afán de ayudar.

La familia ha recorrido ya los cinco continentes, y ahora se encuentran en España. Europa es, teóricamente, el final de su viaje. Aunque también pensaban que Alaska sería el fin de su aventura inicial y fue el principio de una mucho mayor. Tratándose de los Zapp, no se puede aventurar que vayan a quedarse quietos. Su filosofía de vida se resume en una frase: “Si el amor se arregla con más amor, la falta de ganas se arregla con más ganas”. Y a esta familia no le faltan ninguna de las dos cosas.

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