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Un safari dentro del cráter

Visto desde arriba, parece la huella de un enorme meteorito que se hubiera estrellado contra la Tierra. Pero en lugar de destruir la zona, dejó una explosión de vida.
La misteriosa marca de meteorito es en realidad una caldera volcánica que se formó hace unos tres millones de años cuando un gigantesco volcán explotó y se colapsó. El interior de su cráter se llenó entonces de más de 25.000 animales en un entorno muy particular: Ngorongoro. Aunque parece un trabalenguas, se trata de una Reserva Natural al norte de Tanzania y uno de los lugares más raros de toda la geografía africana. Súbete al jeep de este particular safari porque todo África se concentra en veinte kilómetros de diámetro.

Dejaron huella

Louis y Mary Leaky descubrieron aquí los restos del Homo Habilis, con 1,8 millones de años de antigüedad, casi un adolescente si lo comparamos con las pisadas de homínidos de hace 3,7 millones que también encontraron. ¿Quieres saber más sobre nuestros antepadasados africanos? No te pierdas el Olduvai Gorge Museum.

En pleno Valle del Rift, ocultos y protegidos tras las murallas del antiguo volcán extinto, conviven los animales más representativos de la fauna africana: el león, el leopardo, el elefante, el búfalo, el rinoceronte y el hipopótamo. Hay además chacales, hienas, ñus, cebras… incluso los flamencos han encontrado su propio espacio en el lago Magadi. También el rinoceronte negro, un exótico animal del que solo hay 26 ejemplares en la reserva. Cada uno de ellos encuentra su lugar en este reducido espacio con varios ecosistemas: sabanas,bosques de acacias, lagos, pantanos, salinas…
También hay sitio para ti en esta reserva a cielo abierto. Desde Arusha (a 180 kilómetros) se organizan safaris, organizados por empresas como Ambassador Tours. Con el objetivo de proteger la fauna y flora de la reserva, está prohibido que cualquiera acceda a ella sin autorización, por lo que tendrás que contratar una excursión para descubrir este pequeño trozo de paraíso africano. Saldrás de madrugada y es recomendable llevar ropa de abrigo. Ngorongoro significa “lugar frío” en la lengua de los masáis, y es que las temperaturas por la noche son bastante bajas, aunque, según avance el día, el clima se irá volviendo más cálido. Podrás observar el interior del volcán desde lo alto del cráter y obtener una panorámica global de lo que explorarás más tarde.
Los animales no son los únicos habitantes del la Reserva Natural de Ngorongoro. Desde hace más de doscientos años, los masáis han vivido en este lugar y es habitual verles con sus túnicas rojas pastoreando a sus vacas, cabras y ovejas dentro del parque. Tienen permitido llevarles al interior del cráter para comer y beber agua, aunque no pueden vivir en él. Sí pueden hacerlo en el resto de la reserva, donde a día de hoy hay unos 42.000 nativos masáis.
No nos extraña que elijan este entorno para vivir. La historia, o mejor dicho, la prehistoria, nos dice que no son ni mucho menos los primeros. Aquí se han encontrado los fósiles humanos más antiguos del mundo, fundamentales para las investigaciones sobre la evolución de nuestra especie. Se descubrieron concretamente en la Garganta de Oldupai y han resultado clave para entender de dónde venimos. Ahora, solo falta descubrir a dónde vamos. Nosotros lo tenemos claro: al cráter de Ngorongoro.

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