>>>Un paseo para ir de la mano

Un paseo para ir de la mano

Hay quien dice que el amor es un camino…como si fuera algo simbólico. Estás a punto de descubrir que este camino existe de verdad y está en Italia.
Puedes haber admirado las luces de la Torre Eiffel, navegado en góndola por Venecia o contemplado un atardecer en Estambul, pero sentimos decirte que aún no has llegado al culmen del romanticismo: te faltan por lo menos 1,2 kilómetros, que es lo que mide el sendero italiano del que vamos a hablarte.
La Vía del Amor (Via dell’Amore) no es larga: se recorre en poco menos de cuarenta minutos, pero son suficientes para quedarse prendado de su paisaje de rocas y vegetación con el mar como telón de fondo. El camino nos conduce por un acantilado a 30 metros sobre el mar de la Liguria desde la localidad de Riomaggiore hasta Manarola, en Cinque Terre, Italia. La caminata es sencilla, sin grandes pendientes y protegido por una barandilla. Además, hay muchos bancos donde podrás sentarte a deleitarte con las vistas. Lo único que necesitas para recorrerlo es calzado cómodo y un candado con una llave: éste es otro de los rincones a los que acuden los enamorados a prometerse amor eterno. Cuelgan el candado y tiran la llave al fondo del mar, como símbolo de su unión para toda la vida.

Una historia explosiva

Su historia no es tan romántica como su nombre. En los años 30 se construyó la línea de tren entre los pueblos de Cinque Terre y éste era el sendero que llevaba al depósito de minas y explosivos. Los vecinos lo siguieron utilizando y lo acondicionaron para hacerlo seguro.

El amoroso sendero es una de las atracciones turísticas más importantes de la región de Liguria, y forma parte del Parque Nacional del Cinque Terre, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Se compone por cinco pueblecitos que miran al mar, destilando todo un surtido de colores vivaces desde las colinas en las que están construidos. Sus nombres son Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Los cinco están conectados por senderos con espectaculares vistas del mar y de la montaña y comparten unas características arquitectónicas que los hacen inimitables: parecen suspendidos encima del mar, sostenidos unicamente por las rocas, envueltos por ellas. Préparate para conocer sus casas edificadas sobre las rocas y sus callejuelas estrechas y empedradas.
Cada uno tiene su encanto: Monterosso destaca por su impresionante fortaleza y su playa, al final de la cual encontramos las ruinas de un Neptuno que parece nacer de la roca. Vernazza es conocida por las casas torre: debido a lo empinadas que son sus calles (el casco antiguo, literalmente, está enganchado a la ladera de la montaña) las casas tienen diferentes entradas, en función del nivel en el que se encuentra el piso.
Corniglia ofrece unas vistas del mar a 100 metros de altura, que convierten a la plaza principal de este pueblo en un gran mirador y Manarola acoge a los románticos que quieren recorrer la Via del Amor…que nos lleva hasta Riomaggiore, el más habitado, aunque no supera los 2000 habitantes. En definitiva, cinco pueblecitos de montaña y un camino junto al mar que recorrer junto a quien más quieres.
 

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