>>>Un lujazo de bosque

Un lujazo de bosque

Pequeñas villas camufladas entre la vegetación y una piscina infinita con vistas a…más vegetación. Bienvenido al resort de lujo más verde de Bali.
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icen que el turismo masivo está poniendo en peligro sus playas paradisiacas y paisajes vírgenes. Pero hay un lugar que, a pesar de estar construido por la mano del hombre, parece una auténtica extensión del hábitat natural. No por ello resulta primitivo o incómodo, al contrario, no le falta ni un solo detalle. Escapa de los resorts de playa y adéntrate en la selva para disfrutar de unas vacaciones de cinco estrellas.

Visita a la vecina

Por muy cómodo que sea el resort Hanging Gardens Ubud, también querrás conocer sus alrededores. Ubud es la ciudad más cercana y es conocida por su vida cultural, su misticismo, sus cafés y el Monkey Forest, una reserva al sur de la ciudad en la que habitan cientos de monos.

Para ello hay que viajar hacia el interior de la isla, concretamente hasta Payangan, un pueblo del norte de Ubud. Esta es la ciudad más cercana, a la que tendrás que ir en un minibus gratuito o en taxi. Y es que para encontrar la paz y la tranquilidad, nada como alejarse (y alojarse) en las profundidades del bosque. Allí te espera Hanging Gardens Ubud. El complejo reina majestuoso entre árboles centenarios y selva hasta donde alcanza la mirada. La idea cuando se construyó era crear algo mágico y genuino en el corazón de la selva de Bali y, por la cara de felicidad de la mayoría de sus huéspedes, lo consiguieron.
Nada queda al azar en este lugar. El abundante bambú empleado para su construcción no es casualidad, sino que se basa en la idea de que este material restaura la calma emocional y estimula la creatividad. También se respetan los principios del Feng Shui, la arquitectura de la energía. Pero si hay un lugar al que tendremos que rendirle culto es sin duda la piscina. Premiada como la mejor piscina del mundo, la ‘infinity pool’de dos niveles es uno de los lugares más fotografiados de todo Bali. Tiene una pared geométrica de ceniza volcánica solidificada que parece flotar, dando la sensación a sus afortunados bañistas de estar nadando por encima de las copas de los árboles.
El hotel cuenta con cuatro tipos de villas, y la mayoría de ellas tienen una piscina privada en la puerta (por si no has tenido suficiente con la ‘infinity pool’…). Las villas reservadas para las parejas están alejadas del resto de estancias para tener privacidad y pueden desayunar tostadas con champán todos los días. Y ya que estamos en plan romántico, ¿por qué no darse un capricho y relajarse en un auténtico spa balinés?
Para sacar el máximo partido a tu estancia en el paraíso no hay nada como combinar la paz con un poquito de acción. Rutas en coches de caballos por pequeñas aldeas, senderismo por los valles y arrozales, jornadas de ‘rafting’ por el río Ayung, o una excursión hasta el volcán Batur. Un día lleno de acción que debe acabar con una cena gourmet en el comedor flotante sobre la piscina. Lo dicho, un lujazo.

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