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Turismo nupcial: cásate en Borácay

De las 7.000 islas que componen Filipinas, en Borácay nunca te sentirás solo. Convertida en destino de oro para turistas, la última moda es casarse en sus playas.
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ntrada nupcial en un barco con forma de dragón. Ceremonia de boda frente a la playa. Una gymkana de invitados contra invitadas, cual campamento de verano pero con caviar en vez de sándwiches. El mar turquesa como escenario. Cóctel de bienvenida, arreglos florales, música y amor. Ya no es novedad casarse en Bali, la costa amalfitana o el tropical Caribe. ¿Buscas un destino atrevido para dar el sí quiero? Elige Borácay.

Esta isla filipina de diez kilómetros cuadrados es una de las más visitadas del mundo. Sus playas de fina arena blanca son el mejor reclamo, y el último grito es ir a este relajante entorno natural a casarse. Múltiples ‘resorts’ ofrecen paquetes de boda con todos los detalles: desde el alojamiento de novios e invitados, hasta los fuegos artificiales con los que concluir la ceremonia. Aquí cuenta desde la estética –hundir los asientos en la arena– hasta los platos: la tradicional tarta cambia por un ‘soufflé’ de chocolate con queso gorgonzola, con la firma de la novia estampada. Y para el amanecer, un ‘post Wedding Brunch’. Uno de los hoteles que incluye este tipo de servicios es Shangri-La Borácay Resort’s Spa, un complejo de cinco estrellas especializado en bodas. “Se asisten hasta los detalles más pequeños para que la feliz pareja esté libre para relajarse y disfrutar de su día especial”, explican. Bajo el lema de ‘Cásate en el paraíso’, Boracay Beach Club, Discovery Shores Boracay o Fairways&Bluewater son algunos de los múltiples complejos especializados en bodas.

Los apartamentos Luxury, The District Borácay, Villa Caemilla, Henann Lagoon… en Borácay el número de ‘resorts’ se cuenta por centenares.

Llénate de color en el Festival Dinagyang

Si visitas Filipinas el cuarto domingo de enero, no te pierdas el Festival Dinagyang, uno de sus eventos más populares y divertidos. Conmemora la llegada de inmigrantes malayos, con desfiles por la ciudad de Iloílo, en la isla de Panay, ambientados con coloridos disfraces.

Del ‘mochileo’ al ‘turisteo’

Cuatrocientos alojamientos conviven en esta isla situada a 300 kilómetros al sur de Manila. Cada uno de ellos cuenta con su propia historia, la de la evolución del turismo en Borácay. ‘Casa Pilar’ es un ejemplo: comenzó “como un pequeño complejo de seis casas de campo en 1986” y ahora tiene “más de ochenta”.

En los años ochenta, Borácay era frecuentada por mochileros, pero pronto se pusieron de moda los paquetes turísticos: corrió la voz de que las playas de Borácay estaban entre las mejores del mundo. Hoy busca convertirse en destino nupcial. “Estamos muy interesados en promover Filipinas como un destino de bodas, especialmente Cebu y Boracay. Estamos armando paquetes para bodas que incluyen hoteles, organización del evento y los visados para los huéspedes”, afirma el director de desarrollo de mercados del departamento de turismo.

Rojos, naranjas y fucsias inolvidables; uno de los placeres de la isla es ver atardecer desde sus playas.

White Beach dispone de cuatro kilómetros de playa bañada por aguas cristalinas y arrecifes de coral. Es la más conocida de una treintena. Bulabog Beach es también sugerente. Dos kilómetros y medio de arena, un arrecife de coral y el corazón de deportes acuáticos como el ‘kitesurf’ y el ‘windsurf’. Se ubica en el barrio Barangay Yapak, el más rico de los tres en que se divide la ciudad. Los otros dos son Barangay Balabag y Barangay Manoc-Manoc. Pero son conocidos como Station 1, Station 2 y Station 3. Esta última es la ‘vieja’ Borácay, la menos masificada de la tres.

Dar el sí quiero mirando al mar está de moda; la ventaja, no llevar tacones estará justificado.

Viajar en velero en las tradicionales ‘paraw’, con mástiles de bambú, practicar submarinismo, buceo, ‘kiteboarding’, parapente o golf son otras de las alternativas de ocio que ofrece Borácay. El turismo en esta isla ya parece imparable. EEUU envía más de 700.000 personas al año; China, 500.000. Le sigue Europa con 400.000 aproximadamente. Decir ‘sí quiero’ a Borácay es inevitable.

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