>>>Tu ‘piccola’ guía de ‘street food’ en Roma
Foto: Braden Collum/Unsplash

Tu ‘piccola’ guía de ‘street food’ en Roma

La Ciudad Eterna se recorre también a bocados. Rápidos, sabrosos y contundentes para seguir pateando sus calles llenas de arte e historia.
A

primera vista, la comida italiana no se presta mucho al formato ‘street food’. Si ya es difícil comerse un plato de espagueti en un restaurante (que levante la mano quien no haya acabado sorbiéndolos como la Dama y el Vagabundo, solo que sin romanticismo alguno), imagínate andando por la calle. Pero Roma planta cara al estereotipo de velas y mantel de cuadros y demuestra que es posible disfrutar de la gastronomía italiana mientras se pasea por la ciudad. Y sin mancharse de salsa boloñesa.

Lo más típico es la pizza ‘al taglio’, porciones de pizza de diferentes ingredientes que se venden al peso y se degustan tranquilamente en las escaleras de algún monumento. Es recurrente porque está disponible en muchos lugares, sobre todo en las zonas turísticas, pero hay que saber diferenciar la original de la copia. Es como si en lugar de visitar La Piedad de Miguel Ángel, te conformaras con una reproducción en miniatura. ¿Nuestro consejo? No te dejes llevar por el olfato y fíate de los romanos. Una de sus favoritas es Pizzarium, del chef italiano Gabriele Bonci. Es conocido como el “Michelangelo de la pizza” por su maestría con la masa: la deja crecer un puntito más de lo habitual para un resultado más crujiente. Puedes comprobarlo mientras haces cola para entrar en los Museos Vaticanos, ya que su establecimiento está a 10 minutos.

Pizza ‘al taglio’, Roma
En los establecimientos de pizza ‘al taglio’ el cliente elige cuánto quiere de pizza, señalándolo desde el mostrador.

Y de postre… ‘gelato’

O antes de comer, o para desayunar… Cualquier hora es buena para disfrutar de un cremoso helado italiano. En Roma existen varias ‘gelaterías’ a las que hay que ir sí o sí. Giolitti es la heladería del Vaticano y ha servido hasta al expresidente Obama. En Fatamorgana tienen sabores innovadores como uva o petalos de rosa y en Frigidarium, cerca de la Piazza Navona, siempre hay cola. Por algo será.

Nuestro segundo consejo en lo referente a la pizza: menos es más. La pizza roja (cubierta de tomate y aceite de oliva) y la blanca (dorada, con sal y aceite de oliva) son las preferidas de los locales por su sencillez y su calidad. Generalmente se encuentran en hornos como el Forno Campo de’ Fiori, en la plaza del mismo nombre. La ‘pizza bianca’ se suele tomar como un bocadillo, con unas lonchas de ‘mortazza’ (mortadela) como les gusta a los locales, pero también con Nutella y otros ingredientes.

 

Una alternativa a la pizza es su evolución, el ‘trapizzino’, una especie de sándwich elaborado con masa de pizza inventado por el chef Stefano Callegari en 2008. En sus locales de Testaccio y Ponte Milvio se pueden probar diferentes rellenos como pulpo en salsa, brócoli con salchicha o ‘parmigiana’ de berenjena. Según el chef, su secreto está en la paciencia del panadero (se tardan dos días en elaborar diez ‘trapizzinos’) y la pasión de los cocineros, que siguen recetas tradicionales basadas en las de sus abuelas. La blogger Chiara Ferragni también es adicta y recomienda dos sabores en su blog: el de guiso de rabo de toro y el de caponata (un guiso de verduras típico de Sicilia).

Puesto en el mercado del Campo dei Fiori
Campo dei Fiori acoge un mercado de productores donde se pueden comprar flores de calabacín y otras verduras.

El ‘suppli’ es otro de los reyes del ‘street food’ romano, aunque todavía no se haya exportado al resto del planeta como la pizza. Similar a una croqueta, está relleno de arroz y mozzarella, que se derrite cuando se calienta formando largos (y deliciosos) hilos de queso. Desde 2017 tiene su propio festival en verano, pero el resto del año se puede degustar en La Casa del Supplì (Piazza dei Re di Roma 20), Supplì (Via di S. Francesco a Ripa, 137) y Supplizio (Via dei Banchi Vecchi, 143). Estos establecimientos son algunos de los más conocidos, aunque también se pueden probar en otros menos especializados como Pizzarium o Il Mattarello D’Oro.

Piazza de San Pedro, Roma.
Los mejores ‘restaurantes’ para disfrutar de la comida callejera romana son sus ‘piazzas’. La más famosa es la de San Pedro, pero también Navona y Piazza di Spagna.

También fritos y desconocidos, encontramos los filetes de bacalao (‘filetti di baccalà’) y las flores de calabacín (‘fiori di zucchina’). Los primeros se originaron en el barrio judío y se consideran el ‘fish and chips’ romano. Las segundas se comen rellenas de mozzarella y anchoas.

Para los más temerarios también hay opciones de pasta ‘take away’. Pon a prueba tu habilidad con el tenedor con los fetuccini artesanales de Pasta Imperiale (Via dei Coronari, 160). Eso sí, si acabas con salsa hasta en las pestañas, no digas que no te avisamos.

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