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Trekking entre canguros

No es que sea la mascota de Australia, es que tiene hasta una isla con su nombre. Kangaroo Island se encuentra a unas dos horas de Adelaida, y la mejor forma de conocerla es calzarse las botas de montaña.
E

n Australia hay más canguros que personas. Unos 45 millones frente a los 25 que representa la población humana. No es extraño que ya a principios del siglo XIX el explorador británico Matthew Flinders bautizara una isla con el nombre de Kangaroo Island. Aunque en este caso, bien podría haberse llamado isla Koala, León Marino o incluso Ornitorrinco. El canguro es uno de los 18 mamíferos nativos que pueden encontrarse en esta isla del sur de Australia, la tercera más grande después de Tasmania e isla Melville, y una de las más salvajes. En ella habitan menos de 4.500 personas y la naturaleza continúa siendo la protagonista en sus más de 4.400 kilómetros cuadrados de superficie.

Más de un tercio de su territorio son áreas protegidas, con un total de 24 entre parques nacionales y zonas para la conservación de la vida salvaje, donde se puede observar a los animales en su propio hábitat. En uno de estos parques comienza Kangaroo Island Wilderness Trail, una ruta de 61 kilómetros que se postula como la mejor opción para descubrir la isla de los canguros a pie.

Sendero costero en Kangaroo Island
La mejor época para hacer el Kangaroo Island Wilderness Trail es entre marzo y noviembre. A la isla se llega en ferry (desde Cape Jervis) o en avión desde Adelaida.
Foto: South Australia Media Gallery

¿Más aventuras ‘salvajes’?

Para los que quieren seguir disfrutando de la fauna australiana el viaje continúa en el santuario de animales de Hanson Bay, que ofrece tours nocturnos para ver a los koalas en acción, o en Seal Bay, para pasear por una playa llena de focas y leones marinos.

Está pensada para completarse en cinco días en los que probablemente verás más animales que personas, ya que solo se permite la entrada a 48 excursionistas diarios y la estancia máxima en cada camping es de solo una noche. De esta manera pretenden reducir al mínimo el impacto medioambiental de la ruta y mejorar la experiencia de los aventureros, que tendrán el sendero prácticamente para ellos (aunque tengan que compartirlo con los canguros).

 

El recorrido comienza en el centro de visitantes de Flinders Chase National Park y finaliza en las cuevas de Kelly Hill pero, como en tantas cosas en la vida, lo importante no es la meta, sino el camino. Y más cuando ese camino está lleno de (no tan) inesperados encuentros con canguros saltarines, wallabies y otros marsupiales como los equidnas, una especie de erizo con un largo hocico y considerado una rareza dentro del mundo animal porque, a pesar de ser un mamífero, pone huevos.

Focas en Seal Bay
Seal Bay Conservation Park se encuentra a 40 minutos de la última parada de la ruta.

Otros animales son más esquivos, como los perezosos koalas, que duermen durante casi todo el día –pueden llegar a dormir hasta 18 horas– y se activan por la noche. Eso sí, los reyes del escondite son los ornitorrincos. Para pillarles in fraganti hace falta suerte además de paciencia, y un buen spot en los Platypus Waterholes (abrevaderos), la primera parada de la ruta.

Remarkable Rocks
500 millones de años de erosión junto al mar dieron como resultado las Remarkable Rocks, en Flinders Chase National Park.
Foto: South Australia Media Gallery

El camino sigue al Rocky River hasta el océano, donde es posible avistar delfines y ballenas, éstas últimas entre junio y octubre, durante su migración anual. La senda transcurre por la costa y ofrece panorámicas únicas de Maupertuis Bay y del faro de Cape du Couedic. Para acabar la jornada, se puede ver atardecer con las estalactitas del Arco del Almirante a contraluz. Con suerte, acompañados por una colonia de focas peludas de Nueva Zelanda, cuyas crías suelen jugar en las piscinas que se forman debajo del arco.

La visita a esta maravilla geológica es uno de los desvíos que completan el Kangaroo Island Wilderness Trail. Sin ellos, también dejaríamos de lado las Remarkable Rocks, otra de los monumentos naturales convertido en seña de identidad de la isla canguro. Durante el recorrido también hay paradas estratégicas en la playa. Momentos de relax y chapuzones para descansar de tanta caminata.

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