
Tijuana se revoluciona
a avenida Revolución, foco del turismo y punto de encuentro en Tijuana, anticipa con su nombre los cambios que está experimentando esta ciudad fronteriza de 1,5 millones de habitantes. En los últimos años, ‘la Revo’, llena de sonidos, turistas y puestos de tacos, ha visto como vanguardistas negocios de ocio, comercio y cultura sustituían a las tradicionales tiendas de calaveras de cerámica y llaveros de ‘Welcome to Tijuana’.
Entre las nuevas incorporaciones a la chispeante oferta de Revolución destaca el Cine Tonalá, “el lugar donde el sol sale”. Un espacio donde disfrutar de cine independiente, música, teatro, talleres y originales propuestas gastronómicas que se ha convertido en epicentro de la acción para los jóvenes modernos de la ciudad. En el bar-restaurante de su azotea se puede saborear un innovador taco de erizo de mar con aguacate y chiles guajilio mientras se contempla el histórico edificio Jai Alai Games, icono de Tijuana y sede durante más de 50 años del frontón , “el deporte más rápido del mundo”, convertido en sala de conciertos en la actualidad.

Al otro lado de la frontera
Hermanada con Tijuana, San Diego está a solo 30 kilómetros de Tijuana y comparte una frontera de 24 kilómetros. Una visita cool a la tierra de los gringos pasa por las playas de Pacific Beach, los atrevidos resorts de La Jolla, o las tiendas de moda y restaurantes de North Park.
La estética retro y descuidada de muchos de los edificios de Revolución sirve de excusa para atrevidos proyectos de diseño. Un buen ejemplo de ello es el hotel One Bunk, que ha reciclado el antiguo hotel Lafayette creando un nuevo concepto urbano y ecléctico, sin perder la esencia ‘setentera’ del edificio original. Es posible dormir en las actualizadas habitaciones llenas de guiños mestizos de One Bunk, y cenar en Caesar’s Restaurant, un clásico de la avenida desde hace más de 20 años, que fue donde se inventó la famosa ensalada césar.
A caballo entre ‘el sueño americano’ y las profundas raíces mexicanas, Tijuana se mantiene inmersa en un rápido crecimiento y mejora de infraestructuras que está refrescado la mayoría de sus barrios. En Zona Río, el distrito financiero, se levanta la gigantesca bola del CECUT, el Centro Cultural de Tijuana, diseñado por los arquitectos mexicanos Pedro Ramírez Vázquez y Manuel Rosen Morrison, que tiene como objetivo difundir las nuevas propuestas artísticas y culturares de la ciudad.

Gran parte de los proyectos de arte, música o gastronomía han nacido desde la autogestión y lo local. Una especie de vuelta a las raíces mestizas que ha traído también un renacimiento culinario impulsado por cervecerías artesanales y restaurantes que actualizan la tradicional cocina Baja Med, una combinación de platillos mexicanos con ingredientes mediterráneos. Los sabores mestizos de Tijuana se recorren en una visita el restaurante Misión 19, a cargo del chef mexicano Javier Plascencia, los ‘food trucks’ de Telefónica Gastro Park, el patio de puestos de comida Colectivo 9, y el centro de cerveza artesanal Plaza Fiesta, con algunos de los bares más populares, como El Tigre y El Depa.

Otra demostración de la voluntad de la ciudad en renovarse es el proyecto Object, una tienda que ofrece diseños exclusivos de artesanos de todo México. Situada en el centro, en pleno barrio Rojo (considerado un área conflictiva durante años), la iniciativa “pretende apoyar el resurgimiento de la zona, promover el arte en Tijuana y a sus artistas locales. Y para ello nada mejor que estar en el corazón de la ciudad” en palabras de Verónica Hernández, una de sus fundadoras. Un oasis de creatividad que cruza la frontera entre la antigua y la nueva Tijuana, para acoger a viajeros y ‘hipsters’ por igual.










