
Es tiempo de hoteles únicos
ubo un momento en el que los viajeros buscaban la seguridad de encontrar la misma habitación de hotel en Shanghái o en Wisconsin. Aunque las cadenas hoteleras internacionales siguen siendo líderes en ofrecer un estándar de comodidad y servicios, la búsqueda de una experiencia única es el criterio más demandado actualmente.
Un hotel puede ser único si el edificio lo es. Es especial por su ubicación o vistas. Pero también es inconfundible gracias a su atmósfera interior. No necesariamente porque la recepción parezca un bar o los ascensores solo estén iluminados por el brillo de una proyección. Sino porque cada habitación es diferente y las zonas comunes sorprenden por la originalidad de sus piezas o estilo.

Colonial a lo Carmen Miranda
Para Dimore Studio lo más cercano a crear un estilo para un ‘resort’ vacacional ha sido su participación en Casa Fayette, en Guadalajara (México). Sin renunciar al uso de suntuosos materiales y muebles inspirados en los años 50, lo ha combinado con estampados tropicales.
El diseño de interiores aplicado a la hostelería es en estos momentos un laboratorio creativo y un escaparate de tendencias que más tarde se copian en domicilios y oficinas. El estudio milanés Dimore Studio, formado por Emiliano Salci y Britt Moran, es uno de los responsables de este cambio en la estética interior de los hoteles tras hacerlo en tiendas y residencias privadas.
Desde que se estrenaron con una instalación de luces en el restaurante del Public Hotel de Chicago, han aplicado su estilo, que ellos definen como “con reminiscencias de épocas pasadas con un aire contemporáneo” a establecimientos en Roma, Milán, París y México. Proponen ambientes íntimos que evocan otra estética mediante la mezcla de estilos, texturas, iluminación y oscuridad, con un resultado siempre elegante.
“El color es el hilo conductor de nuestro trabajo en hoteles, así como la mezcla de diferentes piezas, materiales y objetos”, aseguran los diseñadores. No les gusta el término ‘vintage’ porque utilizan tanto objetos antiguos como modernos. Desde un estampado años 70 a una cómoda de los 50 o una lámpara contemporánea. Se sirven de objetos muy característicos de una época para crear ambientes atemporales. Según Salci y Moran: “En los hoteles queremos transmitir una sensación de lujo y calidez, crear un espacio donde uno podría vivir”.

Uno de sus últimos trabajos ha sido el Hôtel Saint Marc en París. En lugar de pretender imitar el estilo de la época de su construcción, han transformado este palacete del siglo XVIII cerca de Ópera Garnier en un decorado atemporal con cortinas de estampado ‘art decó’, sillones de terciopelo, alfombras, lámparas de cristal y cabeceros de latón. Lujo y originalidad combinados.

Aunque nada tan lujoso como el diván de visón que diseñaron para el apartamento destinado a clientes VIP del Palazzo Fendi en Milán. En esta ciudad italiana, donde tienen también su estudio en un ‘palazzo’ del siglo XVIII, los diseñadores se han enfrentado al reto de actualizar un establecimiento con 150 de historia, el Gran Hotel Et de Milán, de propiedad familiar y público tradicional. “Trabajar en hoteles y restaurantes te ofrece la oportunidad de ser tan creativo como quieras porque tratas de crear espacios que la gente no tendría normalmente en sus casas,” explican. El resultado, hoteles para soñar cómo vivir.










