>>>Tenerife más allá del Teide y la playa

Tenerife más allá del Teide y la playa

Sus 342 kilómetros de costa y el pico más alto de España son sus caras más conocidas, pero la mayor de las islas Canarias tiene mucho más que ofrecer.
N

o decimos que no te bañes en sus playas de arena negra. Ni que pases de largo ante los 3.718 metros del Teide –no podrías aunque quisieras–. Pero estos dos buenos argumentos a veces hacen sombra a otras razones que bien merecen una visita a esta isla canaria. Te proponemos seis planes para cuando dejes la toalla y la sombrilla en el hotel.

Foto: ©Francisco Pérez Ortiz. Turismo de Canarias
1. Navegando con delfines

Rorcuales, delfines, orcas, ballenas azules… Más de veinte especies de cetáceos habitan en las aguas de Tenerife (Atlántico norte). En la costa suroeste, la más propicia para su avistamiento, existen muchas empresas que organizan excursiones para ver a estos mamíferos en su hábitat. Las salidas en barco –desde los puertos de Los Cristianos, Puerto Colón y Los Gigantes– garantizan el avistamiento casi al 100%, ya que en la zona hay varias poblaciones de delfines residentes. Calderones tropicales y delfines mulares disfrutan durante todo el año de las tranquilas aguas tinerfeñas, abundantes en alimento. Para ver al resto de especies, los mejores meses del año son mayo y junio.

Foto: ©Alex Bramwell / Lex. Turismo de Canarias
2. Swing entre palmeras

En Tenerife hay ocho campos de golf y dos ‘pitch and putt’. La mayoría se concentran en el norte y sur de la isla, y algunos de ellos han sido diseñados por grandes figuras de este deporte: Severiano Ballesteros (Buenavista Golf), John Jacobs (Golf Las Américas), Donald Steel (Amarilla Golf)… El Real Club Tenerife Golf, fundado en 1932, es el segundo club más antiguo de España. Sus 18 hoyos se sitúan a 600 metros sobre el nivel del mar y brindan unas espectaculares vistas del Teide. Gracias a su clima primaveral, la práctica de este y cualquier otro deporte al aire libre está garantizada en Tenerife durante casi todo el año.

3. De paseo por la primera ciudad de Canarias

San Cristóbal de La Laguna, en el norte de la isla, fue la primera ciudad de todo el archipiélago canario. Su arquitectura colonial bien conservada y el trazado lineal de sus calles le valieron en 1999 la distinción de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dividida en Ciudad Alta y Ciudad Baja, esta segunda fue la primera ciudad-territorio ideal trazada según principios filosóficos. En sus amplias avenidas se levantaron iglesias y edificios públicos desde el siglo XVI en adelante, conjugando así variedad de estilos arquitectónicos. La catedral, la iglesia de Cristo, los palacios de Nava y Salazar, y los conventos de Santa Clara y Santa Catalina son las vistas más populares.

4. Música en Santa Cruz

Inaugurado en 2003, el Auditorio de Tenerife es el mayor centro de producción artística de Canarias. Motor cultural y social de la isla, de su diseño se encargó el famoso arquitecto Santiago Calatrava, que apostó porque la seña de identidad del edificio fuera un ala suspendida a unos 50 metros de altura sobre la sala sinfónica. En su interior se programan ciclos como Tenerife Danza, Jazz Atlántico, Músicas del Mundo, Grandes Amigos… Y tiene su sede la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Se encuentra en Santa Cruz, en el extremo noreste de la isla.

Foto: © M.B.
5. De los guachinches a ‘los Michelin’

Las casas de los viticultores tinerfeños pasaron a convertirse en casas de comida cuando, junto al vino, empezaron a ofrecer platos típicos de la zona. Surgieron así los guachinches, para dar salida al excedente de vino de cada temporada. Escaldón, carne de fiesta (cerdo adobado) y pescado salado con papás arrugadas siguen siendo los platos más comunes en estas casas abiertas a quien quiera conocer la gastronomía canaria tradicional. Esas recetas con historia conviven con la innovación que se propone desde los mejores restaurantes de la isla. M.B. (de la mano de Martín Berasategui y con dos estrellas Michelin), Abama Kabuki, Kazan, El Rincón de Juan Carlos y Nub (con una cada uno) han puesto a Tenerife en el mapa de la alta cocina internacional.

6. Espíritu rural

El de Masca es el caserío rural más visitado de Tenerife. Hasta este enclave del Macizo de Teno llegan los turistas que buscan algo más allá de la fórmula ‘sol y playa’. El paisaje de esta zona del noroeste de la isla está repleto de laderas y barrancos, pero también cuenta con uno de los senderos más transitados de la isla. El caserío de Masca ha sido declarado Lugar de Interés Etnográfico e Histórico, y ofrece muchas posibilidades al visitante: tiendas de artesanía, restaurantes y un Museo Etnográfico. Sus callejuelas empedradas y sus casas bien conservadas son el mejor ejemplo de la arquitectura rural tinerfeña.

Artículos relacionados

Feliz (y madrileña) Navidad

¿Comprar figuritas para el belén y tomarte un bocata de calamares o ir al Mercado de Diseño y merendar en...

Las islas de las diosas

El tesoro mejor guardado de Galicia, en España, son las islas Cíes. Arena blanca, aguas turquesas y un secreto que...

Es el año de comerse Huelva

Chocos, jamón, gambas, fresas, vino… Huelva ha sido nombrada ‘Capital Gastronómica Española 2017’, así que siéntate a la mesa: el...

La ciudad que peina al Cantábrico

La Concha, los ‘pintxos’ y Chillida. O lo que es lo mismo: mar, gastronomía y cultura. El trío que mejor...