>>>Sudáfrica solo hay una (pero tiene muchas caras)
Foto: Annakate Auten/Unsplash.com

Sudáfrica solo hay una (pero tiene muchas caras)

Sudáfrica son safaris y los ‘big five’, pero también ciudades cosmopolitas y naturaleza en estado puro. Viajamos de Johannesburgo al Parque Kruger para demostrártelo.
Á

frica no existe”, decía el periodista polaco Kapuściński, pero si existiera, estaría en algún lugar entre Johannesburgo y el Parque Kruger. El viaje que te proponemos lo tiene todo: animales salvajes, naturaleza y gastronomía. Un recorrido diferente por (casi) todas las caras de África, incluida la que se aleja de los safaris y la sabana para colarse en restaurantes de fusión y galerías de arte.

Todo comienza en la ciudad más poblada de Sudáfrica. La que hasta hace poco no era más que una escala en la ruta hacia Kruger, se ha convertido en destino por derecho propio. Johannesburgo –más conocida como Joburg o Jozi– es la nueva ciudad ‘cool’ del sur de África, un paraíso ‘hipster’ que presume de talento emergente y espacios creativos. Lo demuestra en barrios como Braamfontein, donde se encuentra el Wits Art Museum, o Maboneng, en cuya avenida principal se reúnen los ‘foodies’ de la ciudad. Entre sus restaurantes favoritos están Pata Pata, que combina platos tradicionales y música jazz; y Urbanologi, con su fusión de sabores de Oriente Medio con lo mejor de la cocina africana. Otro de los puntos de encuentro es 27 Boxes, en el barrio de Melville, un centro comercial que acoge a chefs, diseñadores y emprendedores de distintas disciplinas y que atrae a una ‘fauna’ de lo más variopinta.

Calle de Johannesburgo.
Con más de 10 millones de árboles, el edificio más alto de África y el hospital más grande del planeta, Johannesburgo lo tiene todo para ser una gran ciudad.
Foto: Keenan Constance/Unsplash.com

A pesar de sus aires de gran ciudad, Johannesburgo no renuncia a sus orígenes y los grafitis de sus paredes nos recuerdan que estamos en territorio de los ‘big five’. Manadas de cebras y elefantes coloridos aparecen de forma inesperada, como los de carne y hueso, y son retratados con el mismo fervor por los turistas. Funcionan como anticipo de lo que viene a continuación, el Parque Nacional Kruger, la joya de la corona de Sudáfrica.

Al Parque Kruger se puede llegar de varias formas. La preferida por los que tienen poco tiempo es el avión. Hay tres aeropuertos en las cercanías del parque con vuelos diarios desde Johannesburgo y Ciudad del Cabo. Otra opción es alquilar un coche y empezar el safari con un pequeño ‘road trip’ por los paisajes africanos. La Ruta Panorama es uno de los imprescindibles, con sus colinas verdosas y dramáticas cascadas. Puede recorrerse antes o después del Parque Kruger, y en función del tiempo con el que cuentes, podrás explorarla en más o menos profundidad, e incluso hacer alguna ruta de senderismo o en bicicleta.

Blyde River Canyon.
Blyde River Canyon tiene 26 kilómetros de largo y una profundidad media de 800 metros.
Foto: Ashim Silva/Unsplash.com

La estrella de la Ruta Panorama es el Blyde River Canyon, el tercer cañón más grande del mundo después del Grand Canyon estadounidense y el Fish River de Namibia. Cubierto por una espesa capa de vegetación, es uno de los rincones más fotografiados de Sudáfrica junto a la Table Mountain de Ciudad del Cabo. Junto a él se encuentran otras atracciones naturales, entre las que destacan las formaciones rocosas de Bourke’s Luck Potholes y la Ventana de Dios, un ‘balcón’ natural a 800 metros de altura, casi siempre cubierto por la niebla.

Leopardos en Kruger.
El prestigioso grupo de los ‘big five’ está presente en el Parque Kruger. Son el león africano, el búfalo del Cabo, el leopardo, el rinoceronte negro –en peligro de extinción– y el elefante.
Foto: Yolande Conradie/Unsplash.com

La última parada (o penúltima si decides hacer el ‘road trip’ más tarde) te sorprenderá aunque no quieras. El África que imaginas, el de los safaris y los leones, nunca decepciona. Y menos el Parque Kruger. Con casi 20.000 kilómetros cuadrados, el parque nacional más grande de Sudáfrica es casi un país en sí mismo –tiene prácticamente el mismo tamaño que Eslovenia y casi el doble que Jamaica o Chipre–. Su población la conforman los 17.000 elefantes, 48.000 búfalos y el resto de las 147 especies de mamíferos, 507 de aves y 114 de reptiles que viven en Kruger. Conviven pacíficamente entre vegetación, baobabs y con los visitantes que les admiran en la distancia, cámara y prismáticos en mano.

Solo a la vuelta del viaje, tras ver las fotos de Johannesburgo, Kruger y Blyde River Canyon podrás convencerte de que, a pesar de lo que diga Kapuściński, África existe. Lo que pasa es que hay muchas. Y a nosotros nos encantan todas.

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