
Sucumbir al postureo viajero o cómo hacer la foto de vacaciones perfecta
na imagen abarrotada de turistas, oscura o con un ‘palo selfie’ que nos corta las caras, no va a levantar pasiones ni a provocar la envidia de nadie. Y como no todos podemos ser Beyoncé (su foto en Instagram anunciando su embarazo acumula más de siete millones de ‘Me gusta’), si pretendes convertirte en un profesional de la fotografía viajera, tendrás que tener fotos a la altura.
Lo más importante que debemos tener en cuenta para sacar todo el partido a una imagen es la luz de que disponemos. La iluminación perfecta se da al amanecer, y además, no suele haber gente que se ‘cuele’ en tu foto. En su defecto, la luz del atardecer también es muy efectiva. Si haces tus fotos en las horas centrales de un día soleado, cuidado con el contraste. Si fotografías un grupo entre el sol y la sombra, procura que a todo el mundo le dé el sol. De lo contrario, algunos desaparecerán de la imagen como por arte de magia. Tampoco hagas fotos con el sol detrás de aquello que estés fotografiando, porque saldrá a contraluz, totalmente oscuro.

Voyeurismo gastronómico
Si vas a probar platos exóticos o restaurantes gourmet, las fotografías de tu comida pueden ser una buena baza, sobre todo si las publicas a la hora de comer – cuidado, puedes ganarte enemigos-. El fenómeno ‘foodporn’ está en pleno auge. Para triunfar, cuida la imagen; elimina objetos como servilletas arrugadas o vasos a medias. Fotografía, mucho mejor desde arriba, los platos coloridos y bien presentados.
De noche es más difícil conseguir buenas fotografías, precisamente por la ausencia de luz. Pero recurrir al flash no siempre es una buena idea. Si lo que quieres fotografiar es un paisaje o un monumento, el flash estropeará la imagen. Para personas u objetos cercanos resulta útil, pero lo que haya detrás no se verá. Si usas cámaras automáticas o teléfono móvil, suelen tener un ‘modo nocturno’. Procura mantener el aparato totalmente quieto después de tirar la foto, ya que por la noche el obturador tarda más en cerrarse, y si mueves la cámara demasiado pronto, la foto saldrá desenfocada.
Conviene tener en cuenta la composición de la imagen y el encuadre. Eliminar todo el ‘ruido’ posible es fundamental para sacar una buena foto. Ya sean las botellas encima de la mesa, la bolsa de plástico que llevas en la mano o el turista que está sentado a tu lado en el banco, los elementos externos afearán nuestra imagen. No siempre es posible sacarlos de la foto pero, a veces, simplemente con desplazar la cámara unos centímetros o agacharse, desaparecerán.

El arte de tomar fotografías también se rige por reglas matemáticas —aunque romperlas forma parte de ese arte—. Si dividimos la fotografía en tres partes iguales, tanto horizontal como verticalmente, los puntos de intersección de las líneas trazadas son los llamados centros de atención. En ellos deberíamos colocar los elementos centrales de la imagen. Sin embargo, si la fotografía contiene líneas paralelas, será mejor colocar el punto de interés en el centro. Además, la simetría tiene un enorme poder de atracción. Préstale atención en calles, vías de tren, plazas, etcétera. Las formas geométricas funcionan muy bien para obtener fotografías llamativas.

Cambiar la perspectiva de las fotos tradicionales es una buena forma de conseguir imágenes originales. Juega con la cámara, levántala sobre tu cabeza, gira, túmbate… Puedes inspirarte en fotógrafos de viajes como Gary Arndt o Marianne Hope. ¿Qué tal si miramos la Torre Eiffel desde abajo? ¿O si fotografiamos Budapest reflejada en el Danubio?
Si con estos consejos no consigues fotos espectaculares, quizá el problema sea dónde las estás haciendo. Hay lugares en el mundo en los que es casi imposible no conseguir un ‘fotón’. Si estás en el Gran Cañón, en Petra, Santorini o Maldivas y no consigues una imagen en condiciones, quizá es mejor que dejes que las fotos las hagan tus compañeros de viaje.










