>>>Shhh… Diez días (o más) en silencio
La meditación asociada a los retiros de silencio es la Vipassana, que aboga por la purificación mediante la autoobservación.

Shhh… Diez días (o más) en silencio

Apaga el despertador durante diez días. Y la tele. Y el móvil. Dale vacaciones a tu mente en un retiro de silencio y aplaca temporalmente todos los sonidos de tu vida, incluida tu propia voz.

“Silencio, por favor”. Es el mensaje de bienvenida del portal de turismo de Finlandia, un país que apuesta por el turismo ‘mudo’ y la cada vez más valorada ausencia de ruido. Vivimos esclavizados por la sintonía del teléfono móvil, los pitidos de tráfico, las notificaciones de redes sociales, la tortura del despertador… Escapar de todo ello y acogerse a la ley del silencio es una excelente manera de darle vacaciones a nuestra mente y conectar con uno mismo.

Es lo que proponen los alojamientos que apuestan por el silencio y el sosiego como objetivos vacacionales. Noora Vikman, investigadora sonora de la universidad de Finlandia, considera que el concepto de ‘silencio’ aplicado al viaje no se refiere sólo a la ausencia total de sonidos. Se trata de apreciar ‘paisajes sonoros’ en los que se pueden discernir claramente sonidos individuales, como el canto de un pájaro o el murmullo de las olas del mar. Y, sobre todo, de aprender a escuchar nuestra mente. Los primeros días atronarán nuestros propios pensamientos, pero cuando se ‘apaguen’, llegará la paz.

En la mayoría de los retiros silenciosos el menú es vegetariano y ecológico.
Foto: Eremito ‘Hotelito de l’Alma’

Eremitas del siglo XXI

En Eremito ‘Hotelito de l’Alma’ (Ternil, Italia), los huéspedes viven como monjes laicos. Las habitaciones (individuales) son ‘celdas’, muy bien equipadas, pero sin televisión ni wifi. El silencio no es obligatorio pero se instala por sí solo en un ambiente de recogimiento y sosiego con mucho glamour.

La mayoría de los retiros silenciosos están asociados a la meditación, e incluyen sesiones de yoga. Por lo general a los participantes se les exige mutismo absoluto, que se puede romper únicamente para una comunicación esencial con los profesores o coordinadores. Además se les ‘invita’ a no relacionarse entre ellos, y abstenerse, por ejemplo, de intercambiar notas escritas. El teléfono móvil y el correo electrónico son sustituidos por largos paseos por la naturaleza y lecturas calmadas.

El complejo Pachamama, en Costa Rica, se hizo célebre para los no iniciados cuando fue elegido por Gisele Bündchen para pasar tres días sin hablar. Rodeado de selva, Pachamama celebra retiros silenciosos dos veces al año en los que nadie pronuncia una palabra, ni siquiera el personal de servicio.

El silencio puede comenzar por el transporte: algunos trenes poseen vagones silenciosos y algunos aviones de Air Asia ofrecen filas libres de ruidos.

El mutismo total en Silent Retreat, en Bali, se alarga todavía más. “Pensaba que permanecer en silencio durante tres semanas completas sería muy difícil, pero he disfrutado de cada minuto. Por fin, mi cuerpo y mi alma han podido descansar en este lugar mágico”, confiesa Tina, de Suecia, en la web del retiro. Rodeado de campos de arroz, el silencio se sobrelleva mejor paseando por sus extensos jardines, que incluyen un laberinto, un pedazo de selva y un jardín de hierbas aromáticas.

Algunos retiros son gratuitos, y se financian con las donaciones que hacen los asistentes al acabar, como agradecimiento por la experiencia.
Foto: Allen Kennedy Photography / Spirit Rock

En otros casos las exigencias son mayores. En el retiro budista de Gaia House, (Devon, Inglaterra), se extreman las medidas para garantizar el recogimiento individual, tanto que solicitan a los asistentes incluso que eviten la lectura para centrarse únicamente en sus pensamientos.

Lo habitual es que los retiros tengan una duración de entre tres y diez días, pero hay quien necesita más tiempo para alcanzar el ‘nirvana’ del silencio. En el complejo meditacional de Spirit Rock (California) la incomunicación puede durar hasta dos meses.

No todo el mundo es capaz de conseguirlo, aunque los que lo logran recomiendan encarecidamente la experiencia. De cualquier forma, cuando el despertador vuelva a sonar, todos echaremos de menos el silencio.

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