>>>Serra de Tramuntana, inspiración desde las alturas

Serra de Tramuntana, inspiración desde las alturas

Parece un sacrilegio hablar de Mallorca sin mencionar sus playas. No lo es. La mayor de las Islas Baleares también ofrece alternativas de interior: encontrar las musas que ofrecen las alturas recorriendo los miradores de la Serra de Tramuntana.
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os fotógrafos y los cineastas sueñan con captarlo. Se conoce como el ‘rayo verde’ y es un fenómeno atmosférico que se produce justo al atardecer, si miras al horizonte, donde se funden el mar y el cielo. El escritor Julio Cortázar, siguiendo las pautas de Julio Verne, investigó el fenómeno hasta que consiguió verlo y hacer sobre él un cuento. Fue en la Serra de Tramuntana donde se produjo la magia.

En esta serranía que vertebra el noroeste de Mallorca (España) no es necesario llamar a las musas, aparecen solas a través de sus casi 100 kilómetros de caminos y picos, y sus veinte municipios, que han resultado inspiradores a numerosos artistas. Como Frédéric Chopin, que se instaló en Valldemossa, uno de los pueblos por los que pasa la sierra, y donde hoy puede visitarse un museo dedicado a su figura y su música. “Es el lugar más hermoso del mundo”, dijo el músico.

Torre del Verger, Serra de Tramuntana.
La Serra de Tramuntana está declarada Paraje Natural desde 2007.

La ruta de un archiduque

El archiduque Luis Salvador de Austria adquirió a finales del XIX en Mallorca varias fincas que hoy conforman una ruta conocida como ‘Camí de S’Arxiduc’. Comienza en Valldemossa y pasa por las cumbres más importantes de la Serra de Tramuntana, además de lugares que le pertenecieron como el Monasterio de Miramar.

Para inspirarse en Tramuntana hace falta perderse y alcanzar alturas que llegan casi hasta los 1.500 metros; pasear de mirador en mirador con el mundo a los pies. Imprescindible para la vista de pájaro es coronar sus dos picos más importantes, Puig Major d’en Torrella y el de Massanella, que alcanzan cerca de los 1.500 metros de altitud.

 

El de ses Ànimes (el mirador de las almas), ubicado cerca de la localidad de Estellencs, en el sur de la sierra, tiene una torre de defensa construida en 1579. Declarada Bien de Interés Cultural, la leyenda cuenta que las almas de los difuntos vagan por la zona. Aunque son los vivos quienes deben tener cuidado si padecen de vértigo al asomarse a la caída sobre el mar en este acantilado.

Sa Creueta , Cabo de Formentor.
El mirador de Sa Creueta asciende unos 230 metros sobre el mar.

Las vistas también impresionan en en mirador de Sa Creueta, en Formentor. Situado cerca del Port de Pollença, desde allí se puede ver el islote de Colomer y Cala Bóquer, esta última con pequeñas palmeras que llenan la zona, antes de alcanzar una playa virgen de 80 metros. El de Sa Foradada, entre Valldemossa y Deià, debe su nombre a la roca cuyo agujero se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la sierra. Una foto al atardecer es fuente de inspiración para cualquier instagramer.

Valldemossa, en Mallorca.
Callejuelas empinadas, fachadas de piedra y frondosa vegetación componen la postal de Valldemossa.

El mirador de ses Barques, entre Sóller y Fornalutx (este último considerado uno de los pueblos más bonitos de España), es el preferido entre los senderistas porque sirve de puerta de entrada a muchas rutas. La que lleva hasta el Clot de Déu y el montículo fortificado de Son Marc es un camino zigzagueante entre rocas de gran caída. Otros lugares permanecen intactos al paso del tiempo, como la ermita del Pare Catany, en Puig de Muleta, sobre una cima considerada ‘la montaña sagrada de Sóller’.

Quien también cayó rendido a los encantos de esta sierra fue el célebre autor de ‘Yo, Claudio’, el británico Robert Graves. En 1929 se instaló en el pueblecito de Deià, y hoy el que fuera su hogar se ha convertido en museo para proteger el legado cultural que dejó sobre Mallorca. De Gabriel García Márquez a Peter Ustinov, Ava Gardner, Winston Churchill o Audrey Hepburn, muchos artistas pasaron por esta sierra en busca de inspiración.

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