>>>El secreto del vino canadiense
Foto: Foto: Wines of British Columbia, WineBC.com

El secreto del vino canadiense

Canadá tiene su propio país del vino. Columbia Británica se ha convertido en el destino de moda para ‘enoturistas’ y parejas en busca de relax.
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e llueven los apodos, aunque no tenga comparación. Columbia Británica es la Napa del norte y a su vez la Florida canadiense. Las montañas Costeras la protegen de la humedad del Pacífico, lo que da lugar a un microclima con condiciones parecidas a las del desierto. No son los 20º C de media de Miami, pero el contraste con los campos helados del resto del país ha sido suficiente para ganarse el mote.

El primero tiene mucho que ver también con su clima, pues esta temperatura de extremos, ha dado lugar a caldos sorprendentes. Desde vinos de hielo hasta Merlots aromáticos. En la época de crecimiento de la uva, reciben dos horas más de sol que Napa Valley, el paraíso del vino californiano. Con la ventaja de que Columbia Británica es todavía un rincón por descubrir.

Mission Hill Family Estate Winery
Mission Hill Family State es una de las bodegas más conocidas del valle de Okanagan. Además de un tour ofrecen talleres de cocina.
Foto: Foto: Wines of British Columbia, WineBC.com

El dulce invierno

Cuando acaba la vendimia, empieza la temporada del vino de hielo. Las uvas permanecen en la viña hasta que las temperaturas bajan hasta los -8º C, entre noviembre y febrero. El vino llega a la mesa en forma de dulce “líquido dorado”, ideal para postres.

Las primeras viñas se plantaron en 1859. Pocos apostaban por la región, demasiado al norte para el crecimiento de la uva. Se equivocaban. A las diecisiete bodegas que había a principios de los noventa se han sumado más de 200. Hoy reciben cerca de un millón de visitantes al año y sus vinos son cada vez más valorados, especialmente los vinos de hielo, en los que son expertos. Canadá es el mayor productor a nivel mundial. En 2015 recibieron 2.100 premios y hasta Karen MacNeil, autora de ‘La Biblia del vino’, alabó su “sensación de pureza”. Una pureza que, decía, se mimetizaba con el paisaje: el aire fresco, el agua del lago. “Etérea y cautivadora”.

 

La isla de Vancouver, el valle de Fraser y las islas del Golfo forman parte de este país del vino canadiense, pero el 90% de los viñedos se encuentran en los valles de Okanagan y Similkameen, a cuatro horas de Vancouver. Ocupan las laderas, rodeadas de lagos como el de Osoyoos o Kelowna. En las cercanías de este nació la tradición vinícola de Columbia Británica. Aquí está la bodega más antigua, Calona Vineyard, en funcionamiento desde 1932, y otras 29 más, que se distribuyen en cinco rutas del vino.

Burrowing Owl Vineyards, Oliver, BC
La mayoría de las bodegas ofrecen alojamiento, como Burrowing Owl Place. Tiene piscina al aire libre, jacuzzi y uno de los mejores desayunos de la región.
Foto: Foto: Wines of British Columbia, WineBC.com

Fiesta todo el año

En el valle de Okanagan se celebra la fiesta del vino en todas las estaciones. Los festivales incluyen degustaciones, entregas de premios y mucho queso (el mejor acompañante para una copa de vino). En verano además muchas de las bodegas ofrecen festivales al aire libre y pícnics.

Las hay panorámicas, como la ‘Lakeshore Wine Route’ que pasea por la orilla del lago Okanagan, o enfocadas a una experiencia más ‘gourmet’, como ‘Westside Wine Trail’, con parada en Quail’s Gate, expertos en maridar sus vinos con ingredientes locales. En su menú destaca el pato, acompañado de un Pinot Noir, y la ternera de Cache Creek. La ruta ‘Kelowna Fab Five’ recorre cinco bodegas distribuidas a lo largo de cinco millas. Incluye The Vibrant Vine, la única bodega con una sala de degustación decorada con arte 3D. Es una de las más activas, con música en directo y musicales al aire libre durante los meses de verano.

Cena entre viñedos en Okanagan Valley
El valle de Okanagan cuenta con 43 restaurantes-bodegas donde maridar sus vinos con la cocina local.
Foto: Foto: Wines of British Columbia, WineBC.comFoto: Wines of British Columbia, WineBC.com

A los conciertos de The Vibrant Vine se suman otras actividades, como yoga, kayak y senderismo entre las montañas o las viñas. En otoño, varias bodegas permiten participar en la vendimia o incluso en el pisado de la uva, como proponen Dirty Laundry Vineyards. Y hay más: ‘paddleboard’, clases de cocina o maratones que acaban con un picnic regado por los mejores vinos de la región. El país del vino canadiense es mucho más que degustar una copa en una terraza con vistas al lago. Le sobran los apodos.

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