>>>Seattle huele a espíritu ‘grunge’
Foto: checubus-shutterstock.com

Seattle huele a espíritu ‘grunge’

Antes que los cafés con espuma de Starbucks y los chicos listos de Microsoft tomaran las calles de Seattle, existió otra ciudad con un sonido que marcaría a toda una generación.
S

er famoso es la última cosa que quise ser”, declaró Kurt Cobain en una entrevista con Michael Azerrad -periodista de Rolling Stone. Probablemente lo mismo le sucedió a Seattle cuando a principios de los 90 salió de su aislamiento geográfico y empezó a ocupar portadas nacionales gracias al fenómeno de la música ‘grunge’. Un estallido de rock que mezclaba post punk y heavy con un nuevo sonido, primitivo y acústico, que salía directo de los garajes y sótanos de los suburbios para meterse en las cabezas de miles de jóvenes.

Territorio maderero e inminentemente industrial, Seattle se ubica en el noroeste del Pacífico de los Estados Unidos, un extenso rincón del país que ostenta el curioso honor de ser el lugar donde más avistamientos de ovnis se producen. “Considero que es una licencia poética establecer una relación entre el clima y la música. Estando geográficamente aislados y lejos de importantes centros de comunicación, tenemos que generar nuestra propia diversión, y eso ha ayudado a crear un sonido único”, explicaba Jonathan Poneman, uno de los fundadores del sello Sub Pop, que produjo los primeros discos de los principales grupos de la escena grunge en Seattle: Nirvana, Pearl Jam, Mudhoney, Alice in Chains o Soundgarden.

Vista panorámica Seattle
Seattle, conocida como la ciudad esmeralda por su paisaje verde, tiene un promedio de 227 días nublados al año.
Foto: roberto-nickson-unsplash.com

Un tributo a la música

EMP (Experience Music Project) es un museo interactivo que ofrece un recorrido por la música rock y la cultura pop. Su arquitectura está inspirada en las piezas de una guitarra de Jimi Hendrix. Acoge exposiciones y diferentes eventos como Sound Off!, que ofrece a las bandas locales la oportunidad de mostrar su trabajo.

Es difícil (aunque no imposible) seguir la pista de aquellos días. Latas Budweiser trituradas, camisas de leñador y cabezas despeinadas llenaban clubs oscuros y poco acondicionados. Más de 20 años después Seattle es otra ciudad, amable y alineada con la era digital. La afluencia de dinero de Amazon, Costco, Microsoft y Starbucks, que abrió su primera cafetería en la calle Pike Place en 1971, ha llevado a la proliferación de condominios de lujo, edificios de oficinas de gran altura, restaurantes ecológicos y bares de cócteles artesanales.

A pesar de estos cambios, algunos de los locales que sentaron las bases de la escena ‘underground’, todavía sobreviven. Entre ellos está El Corazón, uno de los bares donde tocaba Soundgarden en la película ‘Singles’ (crónica de la generación X ambientada en Seattle y dirigida por Cameron Crowe); Neumos, donde Pearl Jam y Neil Young grabaron su mítica colaboración en 1995; la sala The Crocodile, reconocida como el mejor lugar de música en vivo en Seattle desde 1991; o el Moore Theatre, donde grabaron vídeos musicales Alice In Chains y Pearl Jam.

 

Hoy las revistas se llenan de estilismos ‘ungendered’ donde la franela vuelve a estar de moda entre los jóvenes, muchos de ellos hijos de la generación X. Ajenos al movimiento ‘grunge’, se pasean por tiendas de discos de vinilo en barrios como Capitol Hill, donde se puede admirar la escultura en honor a Jimi Hendrix, otro de los grandes músicos que ha dado esta ciudad; o el barrio de Ballard, donde sobrevive el antiguo edificio en forma de cuña de Reciprocal Recording. Una rarísima construcción triangular, que fue el estudio de grabación de las primeras demos de Nirvana, Soundgarden o Mudhoney.

Planta Hotel Max dedicada al grunge
El Hotel Max tiene una planta entera dedicada a la historia del ‘grunge’ y al sello Sub Pop.
Foto: Hotel Max

Tributos improvisados se han convertido en puntos de peregrinación para los fans. Un banco de madera en Vireta park, al que Google Maps identifica como ‘Parque de Kurt Cobain’, se cubrió de pintadas en un homenaje al líder de Nirvana tras su prematura muerte en 1994. The Sound Garden, en Magnuson Park, un espacio con numerosos tubos que suenan cuando el viento pasa a través de ellos, se ha llenado de flores este mismo año en honor a Chris Cornell – que fallecía el pasado 18 de mayo- y fue líder de la banda Soundgarden, que cogió prestado su nombre de este lugar.

En el camino entre el icónico neón rojo del Pike Place Market y el platillo volante de la torre Space Needle, se encuentra el callejón de Post Alley, cuyas paredes conocidas como ‘Gum Wall’, conservan las huellas de miles de chicles pegados (1000 kilos en total) que fueron eliminados en 2015 por higiene. Aunque las paredes limpias no duraron mucho. En la memoria de Seattle todavía permanece el sonido sucio y sin refinar del ‘grunge’, imposible de eliminar.

 

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