>>>Ruta gastronómica (y navideña) por Madrid
Foto: © Carlos Luján

Ruta gastronómica (y navideña) por Madrid

Si la oferta culinaria de la capital de España es siempre sobresaliente, en Navidad redobla su apuesta y la dulcifica a base de turrón, chocolate y roscón de Reyes.
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urante todo el mes de diciembre, el centro de Madrid se llena de madrileños y foráneos en busca de regalos y de algún capricho que llevarse a la boca. La Plaza Mayor es uno de esos puntos neurálgicos durante las fiestas. Lo es por su mercadillo con figuritas navideñas, pero también por sus bocatas de calamares, que deben su popularidad a su buen precio y a su versatilidad. Pueden comerse a cualquier hora del día: de desayuno con un café con leche, como almuerzo junto a una caña bien tirada, de merienda y –por qué no–, de cena. Casa María, Magerit o El Soportal son algunas de las casas típicas donde probar este sencillo manjar en la Plaza Mayor (de visita obligada este año, en su cuarto centenario).

Muy cerca de allí, en los alrededores de la Puerta del Sol, se encuentran algunas de las casas de comida con más historia de la ciudad. Lhardy, en la carrera de San Jerónimo, abrió sus puertas en 1839 y hoy sigue fiel a recetas tradicionales como el cocido y las croquetas. En los meses más fríos, en su barra no falta una olla de consomé. Se sirve también para llevar, acompañado de tacos de jamón. Un ‘take away’ de lo más castizo.

Bocata de calamares.
Además de la Plaza Mayor, la calle Postas es la zona más típica para tomar un bocadillo de calamares.
Foto: Hiberus © Madrid Destino

Castañas contra el frío

Un aroma inconfundible invade las salidas del Metro y las plazas más céntricas de la ciudad. Es el olor de las castañas asadas. Se venden por docenas en cucuruchos de papel para calentar manos y estómagos. Asadas al carbón, mantienen la receta de las castañeras que las vendían así hace un siglo.

También en el distrito Centro se encuentra la mayor referencia en cocido madrileño de la capital. La Bola (en la calle del mismo nombre), incluye su plato estrella en la mayoría de sus menús navideños, incluido el especial de Fin de Año. Como alternativa, mero al horno o medallón de solomillo al queso. Y de postre, sus famosos buñuelos de manzana, turrones y uvas de la suerte. El de Horcher (calle Alfonso XII, frente a El Retiro), que tiene como plato principal ganso asado con manzana, incluye también consomé y foie.

 

Pero si en algo es espléndida la Navidad madrileña es en su apartado dulce. Los españoles engordan una media de entre dos a cuatro kilos cada Navidad. ¿Los culpables? El turrón, el mazapán, el roscón de Reyes y el chocolate con churros. Casa Mira, abierta desde 1942, es especialista en turrones. Blandos, duros, de yema tostada, de fruta… Se venden al peso por unos 46 euros el kilo. También son artesanales los de La Santiaguesa, que comparten escaparate con polvorones de aceite de oliva, mazapán, guirlache (dulce de almendras y caramelo) y fruta escarchada.

Comida de Navidad.
En Madrid, como en toda España, es tradición tomar 12 uvas para despedir el año.

En la Antigua Pastelería del Pozo (1830), el dulce más pedido es el Pan de Cádiz, un bollo de mazapán con yema, membrillo y coco. También son legendarias las colas para hacerse con uno de sus roscones de Reyes. Y es que, quizá, este sea el dulce navideño por excelencia en Madrid. En 2017 se despacharon cerca de dos millones y medio de piezas en las 850 pastelerías de la Comunidad. Los del Horno de San Onofre, con cinco tiendas en la ciudad, son de los más demandados y los más tradicionales. Tanto el clásico (con azúcar, almendra picada y fruta escarchada) como los rellenos de chocolate, nata, crema pastelera, frambuesa…

Roscón de Reyes.
La receta del roscón de Reyes procede de la corte del rey francés Luis XV. Al rey español Felipe V le encantó este dulce en forma de corona y lo llevó a España.
Foto: Mamá Framboise

Entre los que se atreven a dar una vuelta a la receta tradicional están Nunos y Mamá Framboise. En el primero, en la calle Narváez, hacen ediciones especiales cada temporada, y en el segundo apuestan por sorprendentes rellenos. Tienen ocho espacios en Madrid, uno de ellos en Platea, el centro de ocio gastronómico más grande de Europa. Aquí venden roscones individuales, el mejor colofón a una ruta gastronómica por la ciudad.

Si quieres degustar las mejores tapas de Platea o ganar otros muchos premios esta Navidad, solo tienes que probar suerte en el calendario de Adviento que ha preparado la ciudad de Madrid para ti.

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