Londres

Capital europea del cine

Ha sido escenario de intrigas, guerras y romances en la gran pantalla, pero de cerca impresiona todavía más. Recorremos Londres para mostrarte su cara más cinematográfica.
P

rimer plano. Una chica trabaja en su portátil mientras come un ‘banana bread’ del Wild Food Café. Un ‘hipster’ pasea a su perro, que al oler el bollo se lanza a la chica forzando el encuentro entre los jóvenes. Parece la primera escena de una comedia romántica, pero acaba de pasar en una terraza de Neal’s Yard. Este colorido patio escondido entre los edificios de Covent Garden podría ser un decorado de cine, y la pareja, los protagonistas de la enésima revisión de ‘Love Actually’, esta vez en clave primaveral y con cafés ‘new age’ de fondo. Me marcho sin saber si habrá final feliz, pero intuyo que sí. Antes de irme, escribo un ‘to be continued…” en la pizarra de letras magnéticas que hay en la puerta del café.

Neal’s Yard

Dentro de un vagón cabe toda esa “Babilonia moderna” de la que hablaba el dos veces Primer Ministro Benjamin Disraeli

Cada esquina de Londres esconde una historia digna de la gran pantalla. Como si en cualquier momento fuera a aparecer Ridley Scott gritando ¡Corten! Lo sabía el novelista Walter Besant, que encontraba “algo nuevo cada día” a pesar de llevar caminando por las calles londinenses más de 30 años. O el poeta Samuel Johnson que decía que con haber visto Londres, ya lo había visto todo en la vida. Todo quizá no, pero con subirte en ‘the tube’, puedes aprender mucho de la ciudad. Dentro de un vagón cabe toda esa “Babilonia moderna” de la que hablaba el dos veces Primer Ministro Benjamin Disraeli. Los puestos de ‘street food’ del Camden Lock Market lo demuestran de la forma más sabrosa. En apenas treinta metros caben todas las culturas, un festival de sabores que incluye curry etíope, nigiris de salmón, paella, smoothies de fruta tropical y pasta fresca amasada en el momento. Alessandro, italiano políglota gracias a su puesto en Global Kitchen, juega a adivinar la nacionalidad de todo el que pasa por delante mientras corta raviolis. Casi siempre acierta. Me recomienda el Stables Market, un antiguo hospital de caballos reconvertido en mercado alternativo. Un túnel da acceso a más de 700 puestos en los que encontrar desde bolsos de cuero ‘retro’ hasta ropa interior con la bandera británica.

Millenium Bridge - St Paul’s Cathedral

Los mercados marcan el calendario londinense tanto como las campanadas del Big Ben. Los sábados, el Portobello Market en Notting Hill. Los domingos, los de Old Spitalfields y Brick Lane, con prendas a la última, aunque sean de segunda o tercera mano. El Apple Market, en Covent Garden, cambia casi a diario. Dependiendo del día de la semana se encuentran flores, artesanía o antigüedades, como las brújulas que vende Valif los lunes. Está dentro del Market Building, el corazón del barrio desde hace más de 180 años. En esa misma ‘piazza’ está la Royal Opera House, aunque para disfrutar del espectáculo no hace falta comprar entrada: el suelo de piedra es el mejor escenario para acróbatas, magos y músicos callejeros. Suena el ‘Wonderwall’ de Oasis, perpetua banda sonora de las calles londinenses.

Postureo en Primrose Hill

En Londres llueve mucho, pero no siempre. El sol sale una media de 1.460 horas al año, y cuando lo hace, los parques se llenan al instante de gente. Como Primrose Hill, al norte de Regent’s Park, donde los locales acuden a ver el atardecer. Se trata de una colina con 65 metros de altura y vistas a todo Central London. El césped se llena de grupos y parejitas con cestas de picnic que esconden botellas de vino y latas de cerveza. Las ‘selfies’ se acumulan. Compruébenlo: para saber si hace buen tiempo en Londres basta con buscar cuántas fotos hay etiquetadas con esta localización en Instagram.

Lo escucho también junto a la Abadía de Westminster y cerca del Millenium Bridge. Mientras recorro los escasos metros que unen el puente colgante diseñado por Norman Foster y la Catedral de St. Paul, empieza a chispear. “Maybe you are gonna be the one that saves me”. Con la canción de los hermanos Gallagher todavía en la cabeza me cuelo dentro de la iglesia para resguardarme. Su cúpula es una de las más grandes del mundo, por detrás de la de San Pedro de Roma. Se terminó de construir a principios del s. XVIII, después de que la anterior capilla fuera destruida por el Gran Incendio de Londres, en 1666. “El fuego destruyó la ciudad casi por completo y cuando hubo que reconstruirla pensaron, ¿hacemos una distribución de avenidas ‘a la americana’ o volvemos a reproducir la caótica estructura medieval?” Se inclinaron por la segunda, me cuenta Chris, estudiante de Literatura reconvertido al marketing, con una fina ironía inglesa. Su oficina no está lejos del lugar donde comenzó el incendio, en Pudding Lane. Las casitas bajas de madera de entonces han sido sustituidas por edificios de estilo victoriano y modernos rascacielos como The Shard o 30 St Mary Axe, más conocida como “El Pepinillo”.

Primrose Hill

Si Covent Garden, con sus cafés y restaurantes de aire naïf, invitaba al romanticismo, el paisaje urbano de la ‘City’ sugiere otro tipo de historias. Un drama como el de ‘Match Point’ de Woody Allen o una escena de acción, como la batalla de Thor en ‘El Mundo Oscuro’. Los rascacielos de cristal y acero alojan sofisticados locales en su interior, coctelerías dignas del agente 007, como el ‘sky bar’ del restaurante Sushi Samba. Londres siempre ha sido el hogar de James Bond. No solo por ser la sede del MI6, cuyo edificio, al otro lado del Támesis, vimos explotar en ‘Skyfall’. Ian Fleming, el padre del agente secreto, escribió aquí su primer libro, ‘Casino Royale’. Fue al mudarse al Bloque de los Escritores, en Carlyle Mansions, donde también vivieron Henry James y T.S. Eliot. Estos lujosos apartamentos forman parte del barrio de Chelsea, uno de los vecindarios más elegantes de la ciudad.

Big Ben

Los mercados marcan el calendario londinense tanto como las campanadas del Big Ben

El área de Whitechapel sería su antagonista. Más cercano al ‘thriller’ que al glamour, su fama le viene de uno de esos casos en los que la realidad supera a la ficción: aquí tuvieron lugar los crímenes de Jack El Destripador. El joven Sherlock Holmes también investigó varios asesinatos por esta zona, aunque el barrio que se encontró el detective poco tiene que ver con el actual. Hoy, Whitechapel Gallery, una de las mejores galerías de arte contemporáneo de la ciudad, anima la vida cultural de una zona antes considerada marginal.

La calle más romántica de Londres

La película ‘Notting Hill’ la puso de moda en 1999. Desde entonces, miles de turistas buscan el amor entre las tiendas de ‘souvenirs’ y anticuarios de Portobello Road. La librería de la película está inspirada en un pequeño establecimiento, situado en una calle perpendicular, Blenheim Crescent. Su interior permanece igual desde 1981. Verónica sonríe a los cientos de curiosos que acuden con la esperanza de encontrarse a Hugh Grant tras el mostrador. Lleva trabajando aquí dos meses y ya ha vivido momentos dignos de una comedia de situación. Un cliente le preguntó por el libro que compra Sofia Loren en la película (bajo la atenta mirada del póster de Julia Roberts).

The National Gallery

Cada barrio es un nuevo escenario. En Londres se pasa del suspense a la comedia con solo cruzar una calle. De las grandes mansiones de Park Lane a un pequeño ‘pub’ en un callejón en Strand. Vuelvo al centro de la ciudad. Un operario del Ayuntamiento con pinta de modelo barre al ritmo de la música en una de las calles que nacen de Piccadilly. La puesta en escena es tan cuidada que el síndrome del ‘Show de Truman’ me invade a cada paso. A diferencia de Jim Carrey, no intento escapar. Como diría Samuel Johnson “No encontraréis a un solo hombre, y desde luego a ninguno inteligente, que desee marcharse de Londres”. Yo añado, ni ninguna mujer. Fundido a negro.

Direcciones útilesCompartir

1, 14 Neal’s Yard, London WC2H 9DP
Chalk Farm Road, London NW1 8AH
109 Commercial Street, London E1 6BG
Bankside, London SE1 9TG
110 Bishopsgate, London, EC2N 4AY
77 Whitechapel High Street, London E1 7QX
Making of
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