
¿Quieres ser un ‘wwoofer’?
omo estudiante de Ciencias Medioambientales, quería aprender sobre agricultura ecológica. Viviendo a las afueras de Toronto, no había tenido muchas oportunidades. Hacer ‘wwoofing’ me permitió vivir una experiencia viajera diferente conociendo a australianos en su entorno. Su deseo de enseñar y compartir su pasión por la agricultura ecológica y sostenible reafirma mi creencia en que todos debemos aportar algo si queremos que el mundo cambie”, cuenta la voluntaria canadiense Candy después de trabajar gratis a cambio de alojamiento y comida en cuatro de las granjas ecológicas que participan en la asociación World Wide Opportunities on Organic Farms (WWOOF).
Fundada por una secretaria londinense en 1971, WWOOF es una de las diversas oportunidades al alcance de aquellos que quieren conocer otros países y culturas pero a la vez colaborar con una causa o trabajar en un proyecto sin estar afiliado a una ONG o sin necesidad de que se trate de una situación de emergencia. Además de granjas, la irlandesa Help Stay ofrece la opción de trabajar en viñedos, ranchos, escuelas, ‘hostels’, centros de arte o surf y hasta monasterios y ‘kibbutz’. Por ejemplo, cuidar animales en un centro de Indonesia, elaborar cerveza artesana en Ecuador o enseñar música en una escuela de Tanzania.

Con coste o gratuitas
Algunas iniciativas piden el pago de una cuota o de una comisión si el voluntario encuentra un proyecto que le interese, pero también existen organizaciones gratuitas, como Volunteers Base o Giving Way. Esta última se financia con los servicios opcionales relacionados con el viaje que ofrece a los voluntarios.
Estos programas no son paquetes de viajes, en los que la organización gestiona el transporte o el proyecto recibe una donación por parte del voluntario. Este se gestiona y costea el viaje y, a cambio de las horas de trabajo acordadas, recibe gratuitamente alojamiento y manutención, además del asesoramiento de sus anfitriones acerca del país, sus costumbres y su trabajo.
Es una forma de viajar y compartir experiencias de forma económica a través de un enfoque colaborativo. “Hay demasiadas buenas ideas para hacer del mundo un lugar mejor, pero no se conocen, o no se llevan a la práctica”, afirma el israelí Ami Dar, fundador de Idealist.org, una de las webs más populares para conectar a personas con más de 100.000 organizaciones de todo el mundo.

En algunos casos, se requieren conocimientos específicos de una materia, pero las opciones de costearse la estancia en un país (mediante el trabajo) más habituales son trabajos no técnicos, como colaborar en la vendimia, plantar árboles o cualquier otro trabajo en el campo o con animales, o bien enseñando el propio idioma. GoCambio, por ejemplo, pone en contacto a personas que quieren viajar con otras que ofrecen alojamiento gratuito a cambio de dos horas diarias de clases de idiomas.

El portal brasileño Worldpackers, fundado por Riq Lima y Eric Faria, sirve principalmente de nexo entre albergues y ‘hostels’ y viajeros, que pueden trabajar y alojarse allí, bien atendiendo en recepción, limpiando o haciendo de guía. Pero también ofrecen trabajos en redes sociales, de fotógrafo, cocinero o artesano. Como anima la voluntaria de WWOOF, hay que darle una oportunidad y probarlo. Los fundadores de Worldpackers añaden: “La vida se trata de aprender, compartir y viajar”.










