>>>Si quieres pintar como Monet, viaja

Si quieres pintar como Monet, viaja

Un recorrido por algunos de los escenarios que inspiraron los cuadros de los pintores más famosos: París, Monte Fuji, Holanda…
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andinsky ahondó en la abstracción tras observar un cuadro suyo colgado del revés. Fue ese cambio de perspectiva el que lo animó a buscar. Pero incluso sus composiciones más extravagantes partían de elementos naturales externos. Los observaba para alejarlos luego de su significado impuesto, los descontextualizaba.
Observar ha sido siempre el primer paso del pintor. Hecho que se intensifica en los pintores paisajísticos. Es posible trasladarse al apacible Mediterráneo al contemplar una obra de Sorolla. Gauguin necesitó empaparse del Caribe para poder ponerle color. Igualmente otras pinturas transportan a escenarios inspiradores. Aquí, algunos ejemplos donde no son necesarias fotografías: los lienzos son la mejor huella de quienes un día llegaron con su pincel y su paleta.
Inspirador Mediterráneo en ‘Paseo a orillas del mar’, de Joaquín Sorolla
Foto: Fundación Museo Sorolla

Pintar y viajar

‘El Puerto de Coquimbo’ o ‘La iglesia de Andacollo’ son cuadros de un pintor que encarnó la combinación de viajar y pintar. De hecho sobre Mauricio Rugendas se ha escrito un libro titulado ‘La mirada de un viajero’. Aunque nacido en Alemania, sus pinturas se centran en Chile, encarnando el Romanticismo europeo en América Latina.

La visión de los impresionistas
De todas las escuelas, el impresionismo, convertido en reflejo del momento, es de las más aclamadas. Pinturas que trasladan a montañas verdes, azules; a atardeceres anaranjados y fucsias. Claude Monet, impresionista por excelencia, invita a estos parajes, a viajar a través de sus pinturas. Cuadros como ‘Impresión, salida de sol’ o ‘Álamos al borde del Epte’ describen estepas y ríos, especialmente franceses. Paisajes como los de Giverny, donde el artista vivió más de 40 años, y cuya casa puede visitarse junto a los jardines que inspiraron sus conocidos ‘Nenúfares’. Otros trabajos hacen hincapié en el escenario, por ejemplo, ‘La estación Saint-Lazare’. “Monet ya la había pintado otras veces con menos éxito. Esta vez sí es maravillosa”, dijo la crítica tras presentarla en la Tercera Exposición Impresionista de 1877.
 
“Basta con mirar por la ventana o salir a pasear para ver los paisajes originales que Picasso vio hace cien años”, explican en el museo de Horta.

El barrio de los pintores

El icónico Montmartre parisino, lugar de reunión de artistas, concentra hoy a retratistas de turistas igual que en los años 20 hacía con lo mejor de la Bohème. Picasso y Dalí, que despertaron sus instintos surrealistas allí; Modigliani, Manet, Van Gogh... Toulouse-Lautrec sigue presente: sus pinturas del Moulin Rouge decoran manteles para los turistas.

Camino al Cubismo
En su viaje hacia el Cubismo, existió para Pablo Picasso un lugar inspirador: Horta de Sant Joan. Este pueblo agrícola de la provincia de Tarragona (España) alberga hoy el Centro Picasso. ‘La fábrica de Horta’, ‘Casas en la colina’ o ‘El pantano’ quedaron como herencia. Los escenarios catalanes también inspiraron a otro español: Salvador Dalí. La Costa Brava como lienzo: Figueres, donde nació y murió; Cadaqués, que alberga, en el paraje de Portlligat, su Casa-Museo y Girona, con un museo en el que elefantes surrealistas decoran el jardín. Porque como dijo el maestro surrealista: “lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de la exageración”.
Las flores de cerezo evocan una de las estampas más representadas del Monte Fuji.
Estampa japonesa
‘Treinta y Seis Vistas del Monte Fuji’ es una de las más famosas series de estampa japonesa. Grabados, realizados mediante xilografía entre los siglos XVII y XX, que reflejan lo icónico del lugar, convirtiéndolo en objeto de inspiración de muchos artistas. Katsushika Hokusai es el principal. Recreó este pico en la isla de Honshu, el más alto de Japón, y engendró su obra más célebre: ‘La gran ola’.
Pintura holandesa
Los Países Bajos alcanzan la memoria colectiva a través de la pintura holandesa. El llamado siglo de Oro neerlandés, el Barroco, dejó escenas de canales, como los de Delft, grandes llanuras y cielos nublados. Rembrandt, Frans Hals, Johannes Vermeer… La presencia de molinos –algunos como los de Kinderdijk son Patrimonio Mundial– que cuando hoy se visitan dejan la sensación de estar inmerso en un cuadro como ‘El molino de Wijk bij Duurstede’, de Jacob Ruisdael.
“La pintura es la nieta de la naturaleza”, dijo Rembrandt. Y todo es cíclico. Escenarios admirados en lienzos. Paisajes que sirvieron de empuje e inspiradores cuadros que hoy animan a viajar.

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