>>>Por qué tienes que visitar Innsbruck en primavera

Por qué tienes que visitar Innsbruck en primavera

De un restaurante situado a 2000 metros de altura a un río donde surfear, pasando por un palacio imperial de cuento. Deja que la capital del Tirol te sumerja en la primavera más fascinante de los Alpes austriacos.
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nnsbruck se despierta de su sueño invernal y hace honor a su título de capital del Tirol. La nieve se derrite, los campos se vuelven verde flúor y el olor a hierba recién cortada inspira planes como escalar en un rocódromo de diseño o probar un pastel de chucrut (col fermentada) en un mercadillo. En Innsbruck, edificios centenarios que parecen sacados de un cuento de los hermanos Grimm conviven con gigantescas montañas desde donde ver Italia y Alemania, y hasta con un trampolín de esquí galáctico. Sobran los motivos para disfrutar de esta pequeña ciudad alpina en primavera, pero si no lo tienes claro, te contamos algunos.

Cordillera Nordkette
Por los Alpes

Los picos de las montañas se alzan hasta 2500 metros protegiendo y rodeando Innsbruck como una tableta de Toblerone. De todas ellas, la cordillera de Nordkette – que forma parte del parque natural más grande de Austria– es la que tiene mejores vistas y planes. El futurista funicular Hungerburg conecta el centro de la ciudad con esta montaña. El trayecto hasta la cima cuenta con varias paradas, algunas de ellas diseñadas por la arquitecta Zaha Hadid. En cada una hay algo diferente que hacer, desde una ruta en bicicleta de montaña por las pistas forestales hasta una visita a Alpenzoo, el zoo alpino más alto de Europa.

Centro histórico de Innsbruck
Foto: Innsbruck Turismo / Christof Lackner
Por sus edificios de cuento de hadas

Paredes medievales, barrocas, rococó y góticas forman parte de los 800 años de historia de Innsbruck. El esplendor de los Habsburgo, la que fuera una de las dinastías reales más poderosas de Europa, se conserva en el Palacio Imperial y en el Tejadillo de Oro, la atracción estrella de la ciudad. Un balcón recubierto de 2657 tejas de cobre doradas que techa la antigua residencia del emperador Maximiliano, uno de los personajes que más contribuyó a la fama de la capital del Tirol. El castillo de Ambras, la catedral gótica de Hofkirche y las posadas del siglo XV donde se han alojado artistas de diferentes épocas, como Mozart o Sartre, completan el recorrido por el pasado mágico de esta ciudad.

Kletterzentrum
Foto: © ki-07@Alpsolut/alpsolut.com
Por su montaña de mentira

La escalada se ha vuelto un deporte muy popular en los últimos años en los Alpes, impulsada por la anticipación de Tokio 2020, donde hará su debut olímpico. El rocódromo de diseño Kletterzentrum de Innsbruck se ha convertido en el primer centro de escalada de Austria y en uno de los más grandes del mundo, con más de 6000 metros cuadrados de superficie que se adaptan a las diferentes disciplinas de este deporte. Un audaz complejo de megalitos con un diseño vanguardista donde se comparten pistas con el equipo olímpico de escalada, que entrena allí.

Maria-Theresien
Foto: © TVB Innsbruck / Mario Webhofer
Por sus mercados tiroleses

Innsbruck se llena de tradicionales mercados donde comprar y comer, y no necesariamente en ese orden. Miel hecha de la rosa de los Alpes, quesos alpinos artesanos y pescado ahumado forman parte de la oferta del mercado rural que se instala cada sábado en la Wiltener Platzl. Para compras más actuales, los renovados almacenes Kaufhaus Tyrol –con cien años de historia– agrupan el corazón comercial de la ciudad en la popular calle Maria-Theresien, con más de 50 tiendas con todo tipo de productos alpinos.

Trampolín de salto Bergisel
Foto: Innsbruck Tourismo / Erwin Haiden
Por sus bares y restaurantes con vistas

Otra manera de ‘ponerse a la altura’ de los Alpes es en alguno de los ‘miradores gastronómicos’ de Innsbruck. Puede ser con un brindis en el bar 360 °, con vistas panorámicas a los tejados de la capital, o con una taza de chocolate caliente acompañada del espectacular paisaje alpino a 2000 metros de altura en Seegrube, un restaurante al que se llega en el funicular Hungerburg. Tampoco hay que perderse el famoso plato local, el ‘Gröstl’ (guiso de patatas y carne cubierto con un huevo) que sirven en el restaurante situado en lo alto del trampolín de salto de Bergisel.

‘Buggys’ por la montaña de Innsbruck
Foto: Innsbruck Tourismo
Por su adrenalina alpina

La naturaleza que rodea a Innsbruck renace con el buen tiempo y ofrece todo tipo de aventuras al aire libre. Las pistas de esquí del valle de Stubai se transforman en improvisadas pendientes desde las que lanzarse en parapente: el Puente de Europa (192 metros) ofrece el quinto salto de puenting más alto del mundo y las de montañas de Muttereralm se recorren a bordo de un ‘buggy’ de tres ruedas por inhóspitos senderos. Las experiencias extremas también suceden dentro de la ciudad con la práctica del ‘river surfing’, una modalidad en la que se mezcla esquí acuático y surf aprovechando la corriente de su río urbano.

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