>>>Pongamos que hablo –y canto– de Madrid
Foto: César Lucas Abreu © Madrid Destino

Pongamos que hablo –y canto– de Madrid

Joaquín Sabina tituló así una de las canciones más famosas de cuantas hay dedicadas a la ciudad. Pero Madrid ha sido musa de otros muchos compositores, tanto madrileños como forasteros. Así suena su banda sonora.
A

llá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid”. ¿Quién no ha tarareado alguna vez las primeras líneas de esta canción en un bar a última hora de la noche? O, incluso, en un karaoke. La compuso Joaquín Sabina, un jienense considerado hijo ‘adoptivo’ de Madrid, y la versionó Antonio Flores. Él sí, nacido en Madrid.

La capital ha inspirado y sigue inspirando tanto a artistas locales como a foráneos. Porque no hace falta haber nacido en Madrid para encontrar el sentido de pertenencia. Así lo demuestran las 3.000 canciones que hablan de la ciudad o que, directamente, la llevan por título. Y si hubo una época en la que Madrid fue la musa de la música española esos fueron los años 80. De esta explosión creativa surgieron títulos tan dispares como ‘Este Madrid’ (Leño, 1979), ‘La puerta de Alcalá’ (Ana Belén y Víctor Manuel, 1986) o ‘En las calles de Madrid’ (Loquillo, 1989). Ya sólo sus títulos, ‘Vente pa Madrid’, escrita por Antonio Flores para Ketama (1988) o ‘Quédate en Madrid’ de Mecano (1988) indicaban por dónde se movía la música. Y es que, con la llegada de La Movida había que estar en Madrid. Y más si te dedicabas al mundillo. Estas canciones devolvieron el favor a la ciudad que les había dado el empujón artístico que necesitaban. Todos eran bienvenidos, y la ciudad supo sacar partido a esa explosión creativa.

Pasado ese boom, Madrid siguió siendo fuente de inspiración para artistas que despuntaron ya en el siglo XXI. El dúo Pereza firma dos de las más populares, ‘Madrid’ (2010) y su ya famosa frase “Eres mi rincón favorito de Madrid” o ‘Lady Madrid’. Esta última, un himno para toda una generación. El gallego Xoel López –Deluxe por entonces– cantaba en 2008 ‘El cielo de Madrid’, una historia de amor-odio con la ciudad, y en 2003 el madrileño Quique González incluía ‘Calles de Madrid’ en su disco ‘Kamikazes enamorados’, otro de los éxitos con más sentimiento por la ciudad y su vida noctámbula: “Calles de Madrid, noche del sábado, tienes suficiente para no dormir…”. González, como otros muchos artistas, comenzó su andadura tocando en pequeños garitos del centro.

Y es que Madrid tiene un nada despreciable circuito de pequeñas salas donde escuchar música de todo tipo, y cualquier día de la semana. Jazz y blues en Bogui Jazz o Café Central; flamenco en Casa Patas, Sala Clamores o en el Corral de la Morería; canción de autor en Libertad 8 o en el Café La Palma; indie pop en Moby Dick, y todo tipo de estilos en Sala El Sol, Galileo Galilei y Siroco.

Concierto en el WiZink Center.
WiZink Center es el décimo recinto del mundo en número de entradas vendidas (y el quinto de Europa).
Foto: ©WiZink Center

La mayoría agrupadas en el distrito Centro, mantienen el ritmo que siempre ha definido a Madrid y sirven de trampolín para dar el salto a recintos mayores pensados para macroconciertos y festivales. En el primer apartado despunta el WiZink Center –antiguo Palacio de los Deportes–, que acaba de celebrar su concierto número 500 tras 13 de años de actividad. En el segundo, el de los festivales, destaca Mad Cool. Una propuesta joven –solo lleva tres años– pero que en la última edición reunió a 240.000 personas (80.000 en cada uno de los tres días de festival).

Musical ‘El Rey León’.
Madrid es considerada desde hace unos la capital de los musicales en español.
Foto: ©Stage Entertainment

Al circuito de pequeñas salas y grandes recintos, hay que sumar otra oferta de ocio que ha revolucionado la ciudad en los últimos años: los musicales. Buena parte del centenar de teatros con los que cuenta la ciudad se concentran en la Gran Vía. Este ‘Broadway castizo’ alterna producciones venidas de lejos (‘El rey León’, ‘West Side Story’ o ‘Billy Elliot’) con proyectos locales (‘La llamada’ o ‘La fuerza del destino. Homenaje a Mecano’). Entre los estrenos de la temporada destacan ‘El médico’, basado en la novela de Noah Gordon, y ‘El jovencito Frankestein’, comedia firmada por Mel Brooks.

En Madrid, ya sea en una sala con una guitarra y una docena de espectadores, en un festival repleto hasta la bandera o en el patio de butacas de un teatro, siempre hay tiempo para un bis. Ya lo dijo Sabina: “Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid”.

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