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Planeta Madagascar

A veces no hay que ir muy lejos para sentir que estás en otra galaxia. A unos 400 kilómetros de la costa africana se encuentra esta isla en la que todo parece nuevo, aunque sea muy antiguo.
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i ‘El Principito’ de Antoine de Saint-Exupéry hubiera aterrizado aquí en uno de sus viajes, se hubiera escandalizado con la Avenida de los Baobabs, en el camino entre Morondava y Belon’i Tsiribihina (oeste de la isla). En su diminuto planeta debía arrancar estos árboles cuando todavía eran pequeños –sus troncos llegan a medir nueve metros de diámetro– si no quería que lo obstruyeran con sus gigantescas raíces. Pero en Madagascar no tendría por qué preocuparse. La cuarta isla más grande del mundo tiene espacio de sobra para estas maravillas de la naturaleza. Tan solo hay ocho especies en la Tierra, y seis de ellas crecen únicamente en esta isla. Además de en Morondava, pueden verse en Majunga y Tulear, así como en los parques de Ankarafantsika, Vohibasia y Kirindy Mitea.

El baobab es tan solo una de las 19.000 especies de plantas que hacen de Madagascar uno de los 17 países megadiversos del mundo. Entre el 80 y el 90% de las plantas de la isla pueden encontrarse solo aquí, además de lémures y otras especies de animales endémicos, casi marcianos. Aislado desde hace más de 80 millones de años, cuando se separó del subcontinente indio, Madagascar se han convertido en un país diferente al resto.

Lémures de Madagascar
Algunas especies de lémur, como el Sifaka, están muy acostumbrados a los humanos e incluso interactúan con ellos.

La mascota de la isla

El lémur es el animal más característico de Madagascar. En sus bosques y reservas naturales pueden verse cada una de las 102 especies que existen. Su origen es un misterio, se cree que es el antecesor del mono y que vino de África, pero Madagascar es el único lugar del mundo donde pueden observarse en su hábitat natural.

En un informe sobre su biodiversidad, la organización WWF se refería a ella como “La Isla del Tesoro” por su extraordinaria riqueza y variedad de hábitats: desde el árido paisaje del Parque Nacional de Isalo, conocido como “el Colorado malgache”, a las playas exóticas del norte, pasando por los arrozales de las Tierras Altas y una de las últimas selvas tropicales del planeta.

 

Sus cerca de 50 parques nacionales y reservas protegidas son una muestra de este amplio abanico de ecosistemas que ha conquistado a biólogos y fotógrafos. Entre los más visitados se encuentra la Reserva Natural de Tsingy de Bemaraha, otro de esos lugares que te hace preguntarte si todavía estás en la Tierra. En malgache, el idioma local, significa “donde no se puede caminar descalzo”, pero a nadie se le ocurriría en este laberinto de formaciones cársticas con millones de años de antigüedad.

Reserva Natural de Tsingy de Bemaraha
El Tsingy de Bemaraha fue el primer refugio de los habitantes de la isla.

Se trata de un bosque de piedra con pináculos de caliza afilados, una maravilla geológica. Puede explorarse en circuitos que incluyen ‘trekkings,’ puentes colgantes y excursiones en canoa. Pocos imaginan que entre sus cuevas y gargantas esconde cerca de 400 especies diferentes de animales, entre ellos once tipos de lémures. Sus 1.500 kilómetros cuadrados fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990.

 

Menos conocidas que sus lémures y baobabs, las playas de Madagascar también sorprenden. Además de sus 5.000 kilómetros de costa, destaca el archipiélago de Nosy Be, situado al norte. Apodada “la isla de los perfumes” por los olores a ylang ylang (flor de flores), caña de azúcar y especias que llegan hasta su orilla, es la isla principal del conjunto.

Nosy Iranja
Madagascar alberga el 5% de todas las especies de fauna y flora del mundo.

También pueden visitarse Nosy Komba y su población de lemures ‘sagrados’, el parque marino de Nosy Tanikely y las playas tranquilas de Nosy Iranja. Es el sitio ideal para relajarse después de nuestra aventura ‘interplanetaria’ por los mundos de Madagascar. O no, porque todavía podemos seguir descubriendo. En los últimos 20 años se han registrado más de 600 nuevas especies en Madagascar. Y sin ayuda de la NASA.

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