>>>El paraíso surrealista de Edward James
© The Edward James Foundation

El paraíso surrealista de Edward James

Un millonario británico, posible hijo de un rey, se internó en la selva mexicana para construir el Jardín del Edén. No es un cuento, las escaleras al cielo están en Las Pozas de Xilitla.
F
ue la culminación de un sueño que comenzó en Escocia y se materializó en México. Considerada una de las obras maestras del surrealismo, Las Pozas de Xilitla componen un entramado de 36 esculturas inspiradas en orquídeas y formas egipcias (puentes, escaleras, puertas) que se funden en un espeso bosque de piscinas naturales (pozas) al norte de San Luis Potosí.
Durante años el lugar, de casi 40 hectáreas, estuvo abandonado mientras el musgo y la lluvia devoraban las figuras esotéricas que diseñó el poeta y escultor escocés Edward James. Su nombre está grabado en el movimiento surrealista que nació entre las dos guerras mundiales, en figuras como Salvador Dalí o el pintor belga René Magritte, a las que apoyó como mecenas.
El jardín se encuentra a 5 kilómetros de Xilitla
Foto: Secretaría de Turismo de San Luis Potosí

La continuación del edén

Tras la muerte de James, la familia de Gastélum heredó el jardín y con los años perdió el apoyo de las fundaciones. Hace una década el gobierno de San Luis Potosí, la Fundación Pedro y Elena Hernández y Cemex compraron las pozas y crearon el fondo para su conservación.

Desde 2007 el Fondo Xilitla es la fundación que vela por su conservación y difusión, aunque llegar a la selva sigue siendo una aventura. Desde la capital del estado se necesitan cuatro horas en coche para llegar a este recóndito lugar que James encontró en los años cuarenta de la mano de Plutarco Gastélum, un joven de origen yaqui que se convertiría en su mano derecha y del que se enamoraría, según afirma Irene Hernes en su libro ‘Edward James y Plutarco Gastélum en Xilitla. El regreso de Robinson’.
Edward James no sólo heredó dos de las fortunas más robustas del Reino Unido, la de su padre William James y la de su abuelo, el comerciante estadounidense Daniel James, también la estela de una leyenda que él mismo se encargaba de alimentar: su verdadero padre era el rey Eduardo VII.
Xilitla, el pueblo donde se asienta el jardín, está catalogado como uno de los pueblos mágicos de México
Foto: Secretaría de Turismo de San Luis Potosí

Las Pozas en el siglo XXI

La que fuera la casa de James, un castillo de estilos gótico, mudéjar y mexicano, diseñado y construido por Gastélum, es ahora el hotel Posada El Castillo. Las esculturas sirven de inspiración a turistas, arquitectos y cantantes que graban allí sus videoclips como la solista mexicana Yuri o Nicole Scherzinger.

Después de apoyar al movimiento surrealista viajó a Los Ángeles con la idea de construir un lugar que había vislumbrado en sueños: El Jardín del Edén. Su prima y pintora, Bridget Bate Tichenor, le convenció que el lugar ideal estaba más abajo del desarrollo de California, en el verde virgen de México. En su camino al sur conoció a Gastélum, un encuentro casi predestinado que los uniría hasta la muerte. Después de varias exploraciones, en 1947 ambos hombres se vieron inmersos en un tupido bosque de la Sierra Huasteca.
Durante una década James llenó el lugar con orquideas y animales exóticos mientras recibía a artistas que peregrinaban por su apoyo. Vivía entre el verde de Xilitla y Europa, entre poemas y viajes astrales.
Las Pozas pueden visitarse todos los días de 9:00 a 18:00
Foto: Secretaría de Turismo de San Luis Potosí
A comienzos de los años sesenta una helada acabó con las orquídeas y fue entonces cuando decidió construir el jardín, un proyecto que le llevó casi dos décadas y en el que invirtió más de cinco millones de dólares, dinero que obtuvo de vender parte de su colección personal de pinturas surrealistas. “Construí este santuario para que fuera habitado por mis ideas y mis quimeras”, confesó.
En el jardín se despliegan estructuras de concreto como esqueletos prehistóricos que unen cascadas y lagos. ‘La escalera al cielo’, ‘la casa de tres pisos que podrían ser cinco’ o ‘el cinematógrafo’, un espacio donde el mecenas proyectaba películas a los campesinos de la zona, son algunas de ellas.
“He visto tanta belleza como casi ningún hombre; Por lo tanto, estaré agradecido de morir en esta pequeña habitación, rodeado por los bosques, la gran penumbra verde de los árboles, mi única tristeza, y el sonido, el sonido del verde”, escribiría el poeta desde el pequeño cuarto en el que divisaba su obra, su edén particular.

Artículos relacionados

El gigante sagrado de México

La Peña de Bernal siempre ha atraído las miradas, desde los dinosaurios que lo padecieron como volcán, hasta los indígenas...

Mariachis y jazz en Guadalajara

Es la cuna del tequila y los mariachis, pero Guadalajara ofrece mucho más que folclore. La capital de Jalisco alterna...

La Navidad es redonda y mexicana

Santa Claus tiene su casa en el Polo Norte, pero sus talleres para abastecerse de adornos están en Tlalpujahua y...

La otra Riviera mexicana

México tiene dos Rivieras. La caribeña Riviera Maya y la más tranquila Riviera Nayarit, en el Pacífico. Puerto Vallarta es...