>>>Pantelaria, el mirador siciliano de África
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Pantelaria, el mirador siciliano de África

Isla volcánica, a caballo entre Italia y África, Pantelaria es la perla negra del Mediterráneo. Sus piscinas termales y caprichosas formas rocosas son el rostro de un alma multicultural.
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o todo es pizza, pasta y ruinas en Italia; ni Italia es solo Roma, Florencia y Venecia. El país de la bota alberga múltiples destinos para huir de las rutas turísticas tradicionales. Aunque no es fácil recorrer Italia sin llevar en la mochila imágenes preconcebidas creadas por el cine, de Coppola a Fellini, existen múltiples matices por descubrir. Pantelaria es uno de esos rincones diferentes. Un lugar que vive a caballo entre la influencia árabe y la europea, con un toque griego y un aire normando. Una isla en mitad del Mediterráneo, a medio camino entre Sicilia y África.
La cala Tramontana es famosa como zona de buceo.
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Cegados por el sol

La isla es un personaje más en la película ‘Cegados por el sol’ (‘A bigger splash’) estrenada este año. Tilda Swinton, Dakota Johnson y Ralph Fiennes protagonizan una historia de celos e intriga en el marco de unos paisajes tan abruptos y seductores como su relación.

Los fenicios la llamaron Yrnm; los griegos la conocieron como Kosyras; para los romanos fue Cossyra; y Bent-el-Rhia (hija del viento) la denominaron los árabes. Expresión que sigue conservando en la actualidad aunque hoy se la conoce como Pantelaria (Pantelleria en italiano), un nombre de incierto origen. Su situación geográfica, a 85 kilómetros de las cosas italianas y a solo 70 kilómetros de Túnez, explica la influencia musulmana. Así como su origen volcánico le concede el sobrenombre de la perla negra del Mediterráneo.
Formaciones montañosas, costas erosionadas, arcos de piedra, coladas de lava y espacios termales conforman el paisaje de Pantelaria. El parque natural de la Montaña Grande es considerado el corazón verde de la isla, con 600 tipos de plantas diferentes. Lo mejor para apreciar toda la belleza de la isla es ascender a pie hasta la cumbre de la montaña, a 836 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, la vista alcanza hasta el Canal de Sicilia por un lado, mientras al otro, la costa africana deslumbra en la puesta del sol.
Muchas alojamientos típicos disponen de vistas al mar.
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Herencia de este origen volcánico es también el lago conocido como ‘Espejo de Venus’. Alimentado por aguas termales, es muy apreciado para bañarse por las propiedades del fango y las algas. También se reparten por la isla varios pozos que emiten vapor, saunas naturales donde la temperatura ronda los 50 grados. Además de las propiedades terapéuticas, las aguas de Pantelaria esconden en sus fondos importantes vestigios arqueológicos. Esto lo ha convertido en destino predilecto de submarinistas, que pueden encontrarse con una rica fauna y especies únicas como el coral negro.
La playa de aguas cristalinas donde se sitúa ‘el arco del elefante’ es de fácil acceso.
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Las cuevas erosionadas en la piedra se han convertido asimismo en un reclamo, al haberse acondicionado como alojamientos rurales. Denominadas ‘dammusi’, son edificaciones cúbicas con paredes de piedras volcánicas y una cúpula blanca, frescas en verano y guardan el calor en invierno. Rodeadas de jardines, muchas de ellas cuentan con piscina y vistas al mar.
La adaptación a los recursos de la isla de las diferentes culturas que la han habitado ha generado una gastronomía particular, mezcla de diferentes tradiciones. Entre sus recetas más tradicionales se encuentran los raviolis amari (pasta rellena de requesón con hojas de menta) y el cuscús de pescado y verduras.
Desconocida para el turismo de masas, pero no para los que buscan otros paisajes. Personajes como Gabriel García Márquez han sabido apreciar su particular belleza. Para el Nobel colombiano, Pantelaria era lugar desde el que “pensar en la luna”. La describió así: “Las planicies interminables de roca volcánica, el mar inmóvil, las casas pintadas de cal…desde donde se ve, en las noches sin viento, las franjas luminosas de los faros africanos…fondos marinos que adormecen…al baño en cuencas humeantes de aguas tan densas que se puede hasta caminar sobre ellas…”

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