>>>Oslo: planes baratos en la ciudad más cara
Foto: Visitnorway.com

Oslo: planes baratos en la ciudad más cara

Oslo, recurrente en las listas de capitales europeas más caras, tiene un alma generosa y económica: sus parques, sus museos al alcance de la Oslo Pass y las calles con mil años de historia o de diseño contemporáneo.
E
l recuerdo más intenso que guardarás de tu visita a Oslo (Noruega) será, probablemente, el de las esculturas de Gustav Vigeland en el parque que lleva su nombre. Más de 200 humanos de bronce que interactúan, muestran emociones o simbolizan fases de la vida. Imposible no identificarse con alguno. Y es gratis, como muchas de las actividades más memorables que se pueden realizar en una de las ciudades más caras del mundo.
Las 200 esculturas del parque Vigeland, en el interior del Frognerparken, muestran el trabajo del escultor noruego Gustav Vigeland, que también tiene allí su casa museo.
Foto: Terje Borud - Visitnorway.com/Vigeland-museet/BONO

Dormir y comer barato

La manera más económica de dormir en Oslo es la acampada libre en el bosque o en la isla de Langøyene, con vistas sobre el fiordo. También hay campings y hostales baratos por el centro. Las calles más económicas para comer son Grønland, Grønlandsleiret y Torggata.

El plan más económico para visitar una capital europea es siempre calzarse unas buenas botas y caminarla. En la ciudad noruega se puede usar ese sistema para conocer el sendero de ocho kilómetros del río Akerselva, entre bosques, cascadas y restos industriales, o para acercarse al gratuito jardín botánico, en pleno centro y con especies de medio mundo.
El paisaje, más acogedor en primavera, tiene tanto que ofrecer alrededor de Oslo, entre bosques y fiordos, que lo mejor es invertir entre 35 y 65 euros en una Oslo Pass para usar el transporte y los museos por periodos de entre 24 y 72 horas. Con el Oslo Pass se accede gratuitamente a más de 30 museos y atracciones turísticas, se puede usar ilimitadamente el transporte público, aparcar gratis, acceder a las piscinas y caminatas turísticas u obtener descuentos para el alquiler de bicicletas y esquís.
El Museo Vikingo muestra los barcos vikingos mejor conservados del mundo. Su cometido hace más de 1000 años era transportar a sus propietarios al reino de los muertos.
Foto: Swasdee / Shutterstock.com

De isla a isla con el ferry

Montarte un crucero por tu cuenta es muy fácil en Oslo: con el ticket de transporte normal se pueden recorrer los fiordos y sus playas subiendo y bajando en todos los barcos que navegan entre Rådhusbrygge 3, Hovedøya, Lindøya, Nakholmen, Bleikøya, Gressholmen y Langøyene. 

¿De qué van esos 30 museos? Están los más canónicos, como la Galería Nacional, con una importante colección de pintura nórdica que arranca en el siglo XIX, o el Museo de Arte Contemporáneo. Pero lo que más sorprende en Oslo son los museos temáticos, como los de autores relacionados con la ciudad. El de Ibsen, en la casa del dramaturgo, o el de Munch, con 28.000 obras en sus fondos. La capital noruega es el lugar donde contemplar una nave vikinga rescatada de los hielos (en el Museo Vikingo) o unos dioramas con todas las acciones bélicas noruegas en la Segunda Guerra Mundial, expuestas en un pequeño espacio junto a la fortaleza de Akershus. Además de esto, están el Museo Marítimo, el Museo Folclórico, con 155 casas tradicionales de todos los puntos del país, el Museo de la Kon-Tiki o el Centro del Nobel de la Paz, que se entrega en el Ayuntamiento.
El fiordo de Sandvika es una de las paradas que puedes realizar si optas por uno de los planes más económicos en Oslo, viajar de isla a isla en ferry.
Foto: Erik Jørgensen - Visitnorway.com
Pero Oslo mismo es un museo al aire libre que recoge mil años de historia. Y este es un recorrido que bien puede empezar con los restos medievales en Gamlebyen y la Fortaleza de Akershus, del año 1.300, para continuar con la urbe renacentista de Kvadraturen y las casas de madera de Damstredet y Telthusbakken, de los siglos XVIII y XIX. Hay que terminar en el Grünerlokka, el barrio donde creció Munch. El salto desde aquí es a la Oslo del diseño, la que ha llenado de edificios contemporáneos el distrito de Tjuvholmen, con su torre Sneak Peak, el conjunto de edificios altos y estrechos denominado Barcode o la reconocible Opera de Oslo, esa nave de minimalismo vikingo que parece flotar en el fiordo.

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