>>>Osaka contra Tokio: dos de los destinos más deseados de Japón a examen
Foto: Fotos: Alexander Smagin/ Jezael Melgoza

Osaka contra Tokio: dos de los destinos más deseados de Japón a examen

Las dos han sido capitales de Japón, tienen templos y castillos y brillan bajo las luces de neón. Por no hablar de su oferta gastronómica... Elegir solo una no va a ser fácil.
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emplos que asoman tímidamente entre rascacielos, historias de samuráis y luces que amenazan con abrasarte las córneas. ¿Se puede ser futurista y a la vez cuidar la tradición como si no hubiera mañana? Tokio y Osaka demuestran que sí. Sus similitudes no acaban ahí. Osaka también ha sido capital del país ­–dos veces–, aunque fuera brevemente y con el nombre de Naniwa. Ambas ciudades sufrieron los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero supieron renacer de sus cenizas. Y las dos se han convertido en referentes gastronómicos imprescindibles en la ruta de cualquier ‘foodie’ viajero.

La capital japonesa no necesita demasiada presentación. Sus barrios de diseño, sus originales cafés y el ritmo frenético de sus calles atraen cada año a millones de visitantes de todo el mundo. Osaka hace lo propio en la región de Kansai, a solo un tren bala de la capital nipona. En ella también encontrarás carteles luminosos, jóvenes disfrazados de personajes manga e infinitas opciones de ‘shopping’, pero además tiene un símbolo, su castillo, hoy convertido en museo. Data de 1583, aunque ha tenido que ser reconstruido en varias ocasiones, y es el monumento histórico más importante de la ciudad.

Canal de Dotonbori / Cruce de Shibuya
Canal de Dotonbori / Cruce de Shibuya
Foto: Banter Snaps/ Ryoji Iwata/ Unsplash.com

El castillo de Osaka se sitúa en medio de un parque de 106 hectáreas lleno de árboles frutales. Es el lugar favorito de los locales para escapar del bullicio de la ciudad, sobre todo durante el sakura, cuando florecen sus cerca de 600 cerezos tiñéndolo todo de rosa. Los habitantes de Tokio también tienen su propio oasis primaveral en pleno centro de la ciudad, el parque Shinjuku Gyoen, con más de mil cerezos. Aunque tienen otras opciones, como el paseo del río Meguro o el parque Sumida, que permiten vivir el ‘hanami’ (“ver o contemplar flores”) por partida doble gracias al reflejo del agua.

 

La cara más tradicional de Tokio se reparte entre los alrededores del Palacio Imperial, residencia oficial de la familia imperial japonesa, y el barrio de Asakusa, donde se encuentran el templo más antiguo de la ciudad, el Senso-ji, y su famosa ‘puerta de los truenos’. Atravesándola se llega a la calle Nakamise, un sueño hecho realidad para los cazadores de souvenirs donde es posible encontrar –entre una marabunta de gente– desde kimonos de algodón y espadas samuráis a los deliciosos ‘dorayakis’, el snack favorito de los niños japoneses… y de Doraemon.

Castillo de Osaka / Templo de Senso-ji
Castillo de Osaka / Templo de Senso-ji
Foto: Will Schulenberg/ Yu Kato /Unsplash.com

Los farolillos y los ‘rickshaws’ nos trasladan por un momento al pasado, pero los rascacielos nunca quedan muy lejos –desde el templo Senso-ji pueden verse los 634 metros de la impresionante Tokyo Skytree, la estructura más alta de Japón–. Y es que si por algo destaca Tokio es por su vibrante paisaje urbano. Luces de colores, pantallas y gente, mucha gente. ¿Quién no se ha quedado hipnotizado ante el espectáculo del cruce de Shibuya cada vez que el semáforo se pone en verde? En un ejercicio perfectamente coordinado, cerca de 2500 personas se sumergen en la marea humana de sus cinco pasos de peatones. A su alrededor, cientos de tiendas les tientan con las últimas novedades tecnológicas y de moda.

 

El equivalente de Shibuya en Osaka podrían ser Shinsaibashi y el distrito de Dotonbori, que acoge las mejores tiendas y restaurantes de la ciudad. Colorido y caótico, cuentan que fue uno de los lugares en los que Ridley Scott se inspiró para ambientar ‘Blade Runner’. Paseando entre neones y divertidas esculturas que anuncian los platos típicos de la ciudad, uno podría creerse que está de nuevo en la capital nipona, pero no.

Restaurante en Shinjuku / Takoyakis en Osaka
Restaurante en Shinjuku / Takoyakis en Osaka
Foto: Alva Pratt/ Agathe Marty/Unsplash.com

Su fama de ‘hermana pequeña’ de Tokio puede estar justificada, pero la tercera ciudad del país tiene su propia personalidad. Y es una personalidad voraz. En Osaka se practica el ‘kuidaore’, cuya traducción podría ser algo como “comer hasta reventar” o “comer hasta la bancarrota”. Las izakayas (tabernas japonesas) ofrecen múltiples opciones como el ‘tsukune’ (brochetas de albóndigas de pollo rellenas de queso) o el ‘okonomiyaki’, la conocida como pizza japonesa.

Aunque también se puede tirar de ‘street food’ y deleitarse con los omnipresentes ‘takoyakis’, unos buñuelos de pulpo fritos que se venden a todas horas por la calle. Decidirse por una sola especialidad gastronómica será tan difícil como elegir entre Tokio y Osaka, así que nuestro consejo es el mismo: ir a por todas.

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