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Nueva York: amor a segunda vista

En Nueva York puedes hacer (casi) todo lo que quieras, pero si no quieres hacer lo que hacen todos, toma nota de estos planes que son de todo menos típicos.
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aótica, divertida, noctámbula, irreverente y muy turística. Nueva York siempre es una gran idea, pero el exceso de visitantes puede resultar agobiante. Buscar planes al margen de los célebres neones de Times Square, de la Estatua de la Libertad o del Empire State se vuelve imprescindible para entender la ciudad que nunca duerme. Por eso te proponemos huir de los convencionalismos y las turistadas con estos planes alternativos. Cambiamos los lugares de Nueva York en los que todo el mundo ha estado por otros en los que todo el mundo desearía estar.

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High Line
Foto: © Liz Ligon
Naturaleza de altura que hace sombra a Central Park

Una vía de tren elevada se ha transformado en una pasarela bucólica por la que pasear y disfrutar de unas vistas increíbles junto al río Hudson, unas vistas que te recuerdan que Manhattan es una isla. High Line es un enorme jardín colgante que atraviesa una veintena de manzanas del barrio de Chelsea alrededor de vías de tren abandonadas –el último tren las cruzó en 1980– y que le planta cara al mismísimo Central Park.

Flores de colores y plantas campan a sus anchas en este espacio salvaje que se ha convertido en punto de fuga inspirador para alejarse del ajetreo urbano, y en un hervidero cultural como demuestra su última extensión, inaugurada en junio de 2019, Plinth, uno de los pocos sitios en la ciudad dedicado a rotar nuevas obras monumentales de arte contemporáneo.

Lower East Side
Foto: ©nycgo/ NYC & Company
Cócteles y compras alternativas

El Lower East Side, la zona más ‘indie’ de Manhattan, todavía conserva la influencia de la moda punk. Pistas de ‘skate’ dominadas por chicas conviven con una vanguardista oferta comercial que se renueva constantemente, sobre todo en Rivington Street. Desde el clásico de ropa ‘vintage’ Edith Machinist o los productos de belleza artesanales de Orchard St. hasta Bluestockings, una librería con ecos de contracultura gestionada por voluntarios. Las intensas jornadas de compras dan paso a algunos de los mejores bares de cócteles de la ciudad. The Flower Shop, Bar Belly y Ludlow House son algunos de los puntos de encuentro memorables.

Tenement Museum
Foto: © Tenement Museum
Museos más allá del MET

Aunque una visita al recién renovado MoMa –que vuelve a abrir sus puertas el 21 de octubre con una nueva extensión en el rascacielos diseñado por Jean Nouvel– es obligada, hay otros museos menos famosos que merecen una parada. KGB Espionage Museum permite sumergirse en la época de la Guerra Fría entre miles de artefactos relacionados con la agencia secreta, incluida una sala interactiva de interrogatorios simulados. Para conocer la historia de Nueva York y de sus habitantes, el mejor sitio es Tenement Museum, situado en un ‘tenement’ (apartamentos donde convivían varias familias de inmigrantes) construido en 1863, mientras que, en el recientemente inaugurado Poster House, cientos de pósteres se reparten en un espacio de casi 1400 metros cuadrados en el primer museo en Estados Unidos dedicado al mundo del cartel.

Secret Loft
Foto: ©Secret Loft
A espaldas de Broadway

¿Quieres experimentar el brillo y el glamur de la noche neoyorquina? Bien, pues olvídate de Broadway por un rato. Nueva York cuenta con decenas de pequeñas salas con una oferta alternativa e interesante. Es lo que se conoce como Off Broadway, una iniciativa que abarca tanto producciones profesionales como amateur a un precio muy económico. Otro de los planes nocturnos fuera de radar es Secret Loft, porciones de pizza gratis con monólogos y espectáculos de humor a cargo de reconocidos comediantes televisivos. Y si quieres prolongar la diversión hasta el amanecer, en House of Yes (Brooklyn) mezclan circo, cine inmersivo y cabaret con ‘raves’ a la luz del día.

Foto: Miltiadis Fragkidis/Unsplash.com
Brooklyn: la réplica moderna de Manhattan

La envolvente atmósfera de ladrillo rojo cruza el río más allá del SoHo y llega hasta DUMBO, un vecindario de Brooklyn con viejos almacenes tipo loft convertidos en tiendas de diseño. El histórico carrusel de Jane y los puestos de comida callejera acompañan en la búsqueda de una de las mejores instantáneas (esquina de Washington St. con Water St.) del famoso puente de Manhattan. Destilerías locales y comida latina en el barrio de Red Hook o música en directo en el espacio autogestionado Union Pool son planes del otro lado del puente lo suficientemente alternativos como para permitirse después un pequeño lujo ‘mainstream’: probar un cóctel en la terraza de Wythe Hotel, en el eternamente moderno barrio de Williamsburg.

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