>>>Nimbin: regreso a los 70
Foto: Lismore City Council

Nimbin: regreso a los 70

Comunas todavía activas, caravanas con el símbolo de la paz y camisetas psicodélicas en plena naturaleza. Viajamos en el tiempo hasta Nimbin, el último paraíso hippie.
U
n pueblo ganadero en declive fue el escerario de la ‘revolución de Aquarius’ en 1973. Cientos de jóvenes en busca de un destino, encontraron en Nimbin,  Australia, el paisaje perfecto para organizar el ‘Festival Aquarius’. El monte Warming custodia el valle donde más de 10.000 personas se dieron cita en el ‘Woodstock australiano’. La cultura ‘underground’, la exaltación de la libertad y el contacto con la naturaleza supuso en ese verano del amor el nacimiento del movimiento hippie en Australia.
En 1973 los jóvenes se adueñaron del pueblo, desde entonces se han mantenido muchas de las construcciones originales. Una de la señas de identidad de Nimbin.
Foto: harryws20 via Foter.com / CC BY

‘Let the sunshine in’

Granjas abandonadas en medio de una selva tropical, cascadas y suelos volcánicos. La naturaleza es quien manda en el valle de Nimbin, considerado por el pueblo nativo Bundjlung como un lugar sagrado. Un antiguo volcán duerme bajo el monte Warming, junto a las cascadas Killen Falls y la selva tropical Big Scrub.

Los hippies llegaron a Nimbin y se quedaron. Muchos de los asistentes al festival se asentaron en el pueblo y formaron comunidades, como ‘Tuntable Falls’, todavía activa con 200 miembros, que pretendían construir nuevas formas de vida sostenibles. Cuatro décadas después, su peculiar arquitectura, las furgonetas con flores y los dibujos psicodélicos hacen de Nimbin el perfecto decorado para quedarse atrapado en el tiempo. Parte de la culpa es de Vernon Treweeke, el padre del arte psicodélico de Australia. Con la idea de reciclar edificios antiguos para el festival, decidió dibujar cientos de arcoíris que hoy en día siguen decorando las fachadas.
Más allá de la estética, perdura el espíritu de la comunidad original que logró llenar de esperanza la región. En 1979 consiguieron convencer al gobierno de Nueva Gales del Sur para imponer una legislación que prohibía la tala de la selva. El movimiento verde ’Greenies’ sigue activo en nuestro días, promoviendo la toma de conciencia política en la protección de la naturaleza. El estilo de vida pausado y creativo, se fomenta con acciones como el ‘Festival de Cine Joven de Nimbin’, el apoyo al consumo de productos locales, y la práctica de actividades para el bienestar como el yoga o la meditación. Numerosos proyectos artísticos de la zona se dan cita en el Museo de Nimbin, que además conserva el testimonio de la historia del pueblo desde la ‘revolución de Aquarius’.
Los mercadillos reflejan la miscelánea del lugar, se pueden comprar desde productos artesanales y objetos de segunda mano, hasta plantas o comida casera.
Foto: RENATO SEIJI KAWASAKI / Shutterstock.com
Con una población rural de unas 10.000 personas, repartida por todo el territorio, y unas 350 censadas solo en el pueblo, Nimbin sobrevive al nuevo siglo y continúa siendo punto focal para mochileros, ‘lifestylers’, aspirantes a ‘hippies’ y músicos. Como dijo el escritor Austin Pick: “En efecto, Nimbin es un lugar extraño. Es como si una avenida de Ámsterdam llena de humo se hubiese colado en medio de las montañas”. Aquí las plantas de cannabis conviven con las hortalizas en los huertos. Aunque solo está legalizado el consumo de derivados, los habitantes lo reivindican con orgullo como un pulso más que le han ganado al sistema.
La práctica del yoga y la meditación aquí no son una moda sino un estilo de vida.
Foto: Lismore City Council
Por la noche, el polvo de las calles se mezcla con las luces de las granjas, el humo de la marihuana y los sonidos de la selva. La poesía y el jazz suenan dentro de algunos locales como el mítico ‘Rainbow Café’. El verano del amor queda lejos, pero su esencia permanece. “A veces me pregunto por qué vivo aquí”, confiesa Mandie, una de las fundadoras de ‘Tuntable Falls’, “entonces algo realmente precioso sucede, miro alrededor y vuelvo a darme cuenta de que vivo aquí por la cercanía de la gente, la espontaneidad y la creatividad que se produce”.

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