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Un mundo de hielo y una catedral de sal: así son los alrededores de Salzburgo

Ya sea en lo alto de una montaña o en el interior de una cueva, en el extremo norte de los Alpes la tranquilidad de la naturaleza toma el relevo del ajetreo de la ciudad.
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a ciudad de Salzburgo no podría entenderse sin música, pero tampoco sin su entorno. Un sistema montañoso imponente es el mejor de los marcos para la ciudad que vio nacer a Mozart. Y los picos de Untersberg y Gaisberg se muestran como dos opciones perfectas para una escapada desde la ciudad.

A poco más de 20 kilómetros de Salzburgo se encuentra la montaña Untersberg, desde cuya cima se observa una de las mejores panorámicas de toda la región. Para alcanzarla, hay que recurrir al teleférico de montaña Untersberg, toda una institución en la zona. Desde 1961 lleva a senderistas y visitantes hasta una de las zonas de recreo más populares de los alrededores de Salzburgo. Unos 100.000 pasajeros al año hacen uso de este sistema de transporte que comunica la estación del valle en Grödig/ST Leonhard (al sur de Salzburgo) hasta Geiereck, salvando una diferencia de altitud de más de 1300 metros en solo 10 minutos. En esta estación de montaña (1776 m.) comienzan rutas de senderismo perfectas para los meses más calurosos.

Teleférico de Untersberg.
Quien prefiera un plan más reposado, en Untersberg hay tumbonas para alquilar.

Para llegar hasta Gaisberg no hay que subir tanto. A 1287 metros sobre el nivel del mar, se encuentra aún más cerca de Salzburgo (unos 12 kilómetros) y es accesible durante todo el año. Allí, ciclismo y parapente sustituyen al esquí alpino y de fondo cuando llega el buen tiempo. Aunque el momento culminante en Gaisberg llega con la esperada carrera de automóviles antiguos, cuyos inicios se remontan a 1929. Este año se celebra del 29 de mayo al 1 de junio.

 

Utersberg y Gaisberg no pasan desapercibidos, pero otros de los tesoros de la región de Salzburgo están mucho más escondidos. A unos 40 kilómetros al sur de la ciudad, en Hochkogel-Westwand, se encuentra uno de los mayores sistemas de cuevas del mundo. Con 30.000 metros cuadrados y 40 kilómetros de largo, Eisriesenwelt Werfen (Mundo Gigante de Hielo) es una atracción subterránea por la que se pueden completar caminatas de unas dos horas de duración (para facilitar el acceso, se ha habilitado una estructura de caminos con escaleras de madera). En invierno permanece cerrado por bajas temperaturas, por lo que la época de visitas comienza en mayo y termina a finales de octubre. Situado a las afueras de Werfen, este sistema de cuevas no fue descubierto hasta el siglo XIX cuando el explorador Anton von Posselt-Czorich penetró unos 200 metros en una de las cuevas. En 1880 publicó un informe detallado de la que hoy se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de la zona y una increíble sorpresa para quienes no sepan de su existencia.

Camino de acceso a Eisriesenwelt.
La entrada a Eisriesenwelt cuesta unos 24 euros.

También hay que adentrarse en las montañas locales para descubrir el oro blanco que tanto ha supuesto para la región. Empezando por el nombre y continuando por los beneficios económicos, la sal es una de las mayores riquezas de Salzburgo. Para conocer de dónde proviene y en qué consiste su extracción se pueden visitar las minas de sal de Hallein, de Berchtesgaden o de Bad Reichenhall.

Ice World
La mina de Hallein cuenta con 65 kilómetros de longitud. Se pueden recorrer 13.
Foto: Austrian National Tourist Office

A 20 kilómetros de Salzburgo, en Hallein se pueden seguir los pasos de los celtas que ya extraían sal aquí hace unos 2500 años. La entrada a la montaña se efectúa en un tren que lleva a los visitantes hasta el lago Salzachsee a través de toboganes mineros.

La mascota Salzi es la encargada de guiar a quienes elijan Berchtesgaden para conocer el trabajo de los mineros. Aquí se puede visitar SalzZeitReise (Viaje a la época de la sal) que, a través de un tobogán de 36 metros de longitud, llega hasta la conocida como Catedral de la Sal. Y la última alternativa es Bad Reichenhall, considerada una de las salinas más hermosas del mundo. Cuenta con un museo, varios pabellones y un sistema de túneles donde seguir de cerca la pista al oro blanco de Salzburgo.

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