
Muerte a los ‘pop-ups’
on un nuevo diseño cada año, el hotel de hielo SnowVillage es el rey de los ‘pop-ups’. Esta vez se ha superado: más de 20 millones de kilos de nieve y 350.000 de hielo dan forma a un perfecto reino de hielo basado en la serie ‘Juego de Tronos’. Lapland Hotels se ha aliado con HBO Nordic para esculpir su propia ‘canción de hielo y nieve’ en las paredes congeladas del hotel. Incluido el Trono de Hierro (más frío que nunca), el Hall de las caras de Braavos y hasta algún Caminante Blanco, que está en su salsa en el blanco paisaje de Kittilä, el municipio finlandés donde se encuentra el hotel.
¿Lo malo? Que para cuando nos decidamos a ir, probablemente se haya derretido. Es el drama de los ‘pop-ups’, que tienen fecha de caducidad. El término ‘pop-up’ se acuñó ya entrado el nuevo milenio, aunque se practica desde mucho antes. Una de las pioneras fue la compañía californiana de marketing Vacant, que apostó por abrir tiendas durante solo unos días para dar a conocer una marca o crear un sentimiento de exclusividad y urgencia en los clientes. Y lo consiguieron.

I’ll be there for you (pero solo durante un mes)
Warner Bros. y Eight O’Clock Coffee celebraron el 20º aniversario de Friends abriendo una réplica del Central Perk en el Soho neoyorquino. Más de 50.000 personas se sentaron en sus sofás naranjas durante el mes que estuvo abierto. No fue ninguno de los personajes principales, pero Gunther (el barista rubio platino, eterno admirador de Rachel) sí que asistió a la inauguración.
Hoy en día, los ‘pop-ups’ aparecen donde menos te lo esperas, incluso en lo alto de la Torre Eiffel, como la habitación temporal que la compañía HomeAway instaló durante el Campeonato Europeo de fútbol. La lista es interminable, desde los ‘pubs’ navideños hasta la ‘pop-up store’ de Porsche, con modelos clásicos y exposiciones sobre cómo se diseña un coche. También restaurantes, como el danés Noma, que el chef René Redzepi llevó a Sídney durante solo 10 semanas. Aunque los que más triunfan son los bares. The Dark Side Bar ha abierto tres locales para aprendices de Jedi en Los Ángeles, Washington D.C. y Nueva York. Al otro lado del Atlántico está Alcotraz, el bar londinense al que hay que entrar con mono de presidiario para disfrutar de un cóctel entre rejas. Eso sí, la “condena” solo dura tres meses.
La fiebre ‘pop-up’ ha ido en aumento, casi en paralelo a nuestro amor por las series. Por eso no sorprende que ‘Juego de Tronos’ sea uno de las temáticas preferidas para estos locales. El pasado verano, toda la magia de Westeros se trasladó a Washington D.C. en un reinado de dos meses. La experiencia incluía cócteles exclusivos basados en las casas de la serie y varios barriles de ‘Bend the knee’, la cerveza oficial de la ficción, que fabrica una cervecería neoyorquina. Tyrion Lannister lo hubiera disfrutado.
El bar temporal Blood and Wine, en Edimburgo, también se basó en la saga de George R.R. Martin, tanto para la decoración como para la carta, que incluye los vinos y ‘ales’ que se mencionan en los libros. La iniciativa corrió a cargo de The Pop Up Geeks, auténticos expertos en el arte de transformar un bar en un escenario de película (o de serie). Lo han hecho con ‘Stranger Things’ y ‘The Walking Dead’, y muy pronto estará disponible Wubbalubbadubdub, donde el loco mundo de ‘Rick & Morty’ se volverá de carne y hueso.

Otro que le ha cogido el gusto a los locales temporales es Emporium Popups, en Chicago, situado junto a la sala de recreativos del mismo nombre. La música hip hop o la cultura surfera han sido algunas de las protagonistas de su espacio ‘pop-up’, pero se hizo viral por su ‘The Upside Down’ basado en la serie ‘Stranger Things’. A Netflix no le hizo demasiada gracia su idea y les envió una divertida carta con amenaza incluida: cuando se cumpliera el plazo que tenían programado debían cerrarlo, o el Demogorgon tomaría medidas.

El escritor mexicano Carlos Monsiváis decía que “todo lo intenso debe ser efímero”, pero no estamos de acuerdo. Queremos ‘pop-ups’ que duren eternamente. Hoteles de hielo que no se derritan, cañas con Tyrion todos los días y bares que nos permitan entrar al ‘Upside Down’ cuando queramos. En The Max han oído nuestras plegarias y han convertido el café de ‘Salvados por la Campana’ en un restaurante permanente en Los Ángeles.










