>>>De Montreal a Toronto ‘on the road’
Foto: Eric Aiden/Unsplash

De Montreal a Toronto ‘on the road’

Separadas por poco más de 500 kilómetros de autopista y unidas por lagos, bosques con alces, sirope y muchas islas (más de mil). Un ‘road trip’ canadiense se disfruta desde el encanto decadente de Montreal hasta los rascacielos de Toronto.
E

l espíritu francés marca el inicio de esta ruta por la autopista 401 que comienza en Montreal, la ciudad más grande y poblada de Quebec, única provincia en el continente norteamericano que tiene como idioma oficial el francés. Una gran actividad cultural agita constantemente las calles de Montreal y es fácil tropezarse con espectáculos gratuitos en Quartier des Spectacles, el distrito de arte y entretenimiento.

Las terrazas de estilo parisino del Barrio Latino se mezclan con la decadencia del Viejo Montreal, el centro histórico que se recorre paseando entre edificios coloniales. La influencia de la cultura europea se alarga hasta la gastronomía con delicias como los bagels de Bagel etc, la cafetería favorita del cantante Leonard Cohen, que nació y vivió en Montreal; y los postres con sirope de arce que preparan en las ‘cabañas de azúcar’ situadas en los bosques que rodean la ciudad.

Calle en Montreal
El Festival de Jazz de Montreal y Just for Laughs, el festival de comedia más grande del mundo, son algunos de los eventos más importantes de Montreal.

El dominio del río San Lorenzo y del lago Ontario, uno de los cinco Grandes Lagos que hacen frontera entre Canadá y Estados Unidos, invade el paisaje al dejar atrás Montreal. Sillas en embarcaderos de madera y canoas junto a la arena descansan a la sombra de las hojas rojas de los arces en bosques que bordean la carretera. Long Sault Parkway, un tramo que conecta once islas, es el desvío perfecto para sumergirse en la vida del gran río.

La siguiente parada acuática nos lleva hasta Gananoque, una pintoresca población desde donde salen los cruceros hacia las Mil Islas. Una región de 1864 islas de diferentes tamaños situadas sobre la desembocadura del río San Lorenzo. Algunas cuentan con castillos o faros, pero otras son tan pequeñas que solo cabe en ellas una casa.

Región de las Mil Islas
En la región de las Mil Islas, la más famosa es Heart Island, que cuenta con un castillo construido por amor, según cuenta la leyenda.

En mitad del trayecto, la pequeña ciudad histórica de Kingston es perfecta para pasar la noche y dividir el viaje en varias jornadas. La que fuera capital original de Canadá entre 1841 y 1843, sirve de punto de partida también hacia la autopista 33, conocida como Loyalist Parkway. Una ruta colonial repleta del espíritu nómada de la montaña que conecta varios asentamientos históricos dentro del condado de Prince Edward. Los mejores planes pasan por hacer ‘glamping’ en Fronterra Farm, un paraíso del ecoturismo y la cerveza artesanal; y darse un chapuzón en las playas del parque Sandbanks, con dunas gigantes que se elevan a 25 metros de altura y multitud de actividades acuáticas. 
 
Las montañas y los lagos pasan el testigo a Toronto, la ciudad más grande de Canadá. Antes de sumergirse en el paisaje vertical de sus rascacielos, hay que hacer acopio de fuerzas en The Big Apple, un restaurante –y parada mítica de la autopista 40– con forma de manzana gigante (la más grande del mundo) que ha vendido millones de pasteles a viajeros y locales de Ontario.

Skyline de Toronto
Toronto es una de las ciudades con más rascacielos del mundo.
Foto: Scott Webb/Unsplash

Convertida en meca del turismo moderno, en Toronto conviven casi 200 nacionalidades, grandes eventos musicales, un famoso festival de cine y la que se dice, no sin debate, que es la calle más larga del mundo, Yonge Street. El punto de encuentro en Toronto es Distillery District, un lugar histórico que alberga algunas de las mejores galerías de arte, restaurantes y estudios de diseño locales. La escapada del ajetreo urbano está en Scarborough Bluffs, una zona natural que pone fin a la ciudad y principio a un horizonte salpicado de parques, playas y acantilados. Pero antes de eso, el vértigo está asegurado en la Torre CN. Aquí se puede dar el paseo al aire libre más alto del mundo en un edificio. Concretamente, a 356 metros de altura y sobre el borde de una plataforma de solo un metro y medio de ancho. El sitio perfecto para coger perspectiva y planear la vuelta a la carretera.

Artículos relacionados

Al filo de la tormenta

Desde la orilla de Chesterman Beach, en Tofino (Canadá), sobrecoge la fiereza del océano Pacífico durante las tormentas invernales. Lo...

La senda más larga del mundo

Los 24.000 kilómetros del sendero The Great Trail atraviesan Canadá de punta a punta y convierten al país en un...

Canadá invita por su cumpleaños

Sigue el camino de sillas rojas –puedes empezar por sus parques nacionales– y descubre todo lo que Canadá ofrece en...

El ‘paseo de la fama’ de los icebergs

Pueden pesar 10 millones de toneladas y medir como un edificio de 15 plantas. Terranova y Labrador (Canadá) es uno...