>>>Misión (casi) imposible: Tokio en 48 horas

Misión (casi) imposible: Tokio en 48 horas

Con más de 13 millones de habitantes repartidos en 23 distritos, Tokio es una de las ciudades más grandes y extravagantes del mundo. Conocerla en 48 horas es difícil, pero no imposible.
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isitar un templo de 1.400 años, pasear junto a personajes de cómic, hacer una parada en un café con unicornios gigantes y después cenar en un restaurante con un espectáculo protagonizado por robots. No intentes buscar similitudes con ninguna otra ciudad, Tokio es ese mirlo blanco que no admite comparación. Pero conocer esta inabarcable megalópolis, que acoge a un cuarto de la población de Japón, es un reto hasta para el viajero más experimentado. Te contamos lo que no puedes perderte en una visita exprés de dos días.

Tokyo Skytree
Dos miradores sobre Tokio

El edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, conocido como Tochō, fue construido a semejanza de un chip informático y, a su vez, emulando una catedral gótica. Situado en el barrio de Shinjuku, en sus dos edificios principales se encuentran sendos miradores gratuitos. A 202 metros sobre la ciudad, son el punto de partida perfecto para orientarse y contemplar, en los días claros, el monte Fuji.

En cambio, si lo que se busca son las vistas más vertiginosas de la capital, hay que visitar la Tokyo Skytree, la estructura más alta de Japón (634 metros), que es a su vez la torre de comunicaciones más alta del mundo.

Cosplayers en Harajuku
Foto: ehnmark via Visual Hunt / CC BY
‘Lolitas’, cosplayers y boutiques

Harajuku es el distrito de la moda de Tokio. Su columna vertebral es Omotesando, una avenida arbolada y flanqueada por las mejores boutiques de lujo del mundo.

La cercana y concurrida calle peatonal Takeshita es uno de los puntos de reunión de los devotos del ‘cosplay’ o ‘juego de disfraces’. En este laboratorio de tendencias, los adolescentes se visten como los personajes de animación de sus cómics, series y videojuegos favoritos. Los chicos se decantan por los superhéroes, mientras que a ellas les encanta vestirse de ‘lolitas’. A cinco minutos de esta popular calle, merece la pena hacer una parada en el Kawaii Monster Cafe, una puerta a un mundo de fantasía protagonizado por gatos rosas y unicornios gigantes.

 

Cruce peatonal de Shibuya
Shibuya, caos y calma

Además de ser un paraíso para ‘shopaholics’, el barrio de Shibuya presume de tener el cruce peatonal más concurrido del mundo, atravesado por un millón de personas al día que lo cruzan en todas direcciones. Uno de los mejores miradores para contemplarlo se encuentra en la primera planta de Starbucks, situado justo enfrente de paso y con amplios ventanales.

Para descansar de esta actividad frenética, no muy lejos, el santuario Meiji irradia paz. Atravesar el oasis boscoso de 100.000 árboles que lo rodea y las puertas ‘torii’ que lo custodian, hace descender las pulsaciones para disfrutar plenamente de este templo sintoísta.

Robot Restaurant en Shinjuku
Neones, tabernas diminutas y robots gigantes

Con la caída del sol, el barrio de Shinjuku se transforma en un festival de luces de neón, sobre todo en la zona de Kabukicho, conocido como el ‘barrio rojo’ de Tokio. Uno de sus rincones más especiales es Golden-gai, una suerte de callejuelas repletas de izakayas (tabernas japonesas) tan pequeñas que no suelen caber más de diez personas por local.

Estas conviven junto a karaokes, love hotels y restaurantes. Uno de los más llamativos (y deliciosamente surrealista) es el Robot Restaurant, donde la cena es animada por robots de tres metros de alto que luchan y bailan al son de la música bajo luces estroboscópicas.

Templo Senso-ji en Asakusa
La puerta de los truenos

En el barrio de Asakusa, uno de los más tradicionales de la ciudad, se aprecia la arquitectura tradicional japonesa en sus viviendas de escasa altura. El templo Senso-ji, que data del año 628, es el más grande y antiguo de la capital. Su entrada, custodiada por la imponente ‘puerta de los truenos’ (Kaminarimon), es una de las atracciones más fotografiadas de Tokio. Nada más atravesarla se llega a Nakamise-dori, una calle comercial con casi un centenar de pequeñas tiendas donde hacerse con algún souvenir: kimonos, galletas de arroz, o incluso bollos con la forma de Doraemon.

Barrio de Akihabara
Foto: nakashi via Visualhunt.com / CC BY-SA
Universo ‘geek’

El barrio de Akihabara es visita obligada para admirar el vasto universo ‘geek’ de la capital nipona. Amantes de la cultura otaku, nacida en Japón, encuentran aquí su paraíso particular entre tiendas dedicadas al manga y el anime, así como en el Tokyo Anime Center. Pequeñas tiendas (duty-free) repletas de gadgets tecnológicos conviven con gigantes como Yodobashi Akiba, uno de los mayores centros comerciales de Japón dedicados a la electrónica.

Barrio de Ginza
Foto: t-miki via Visualhunt.com / CC BY-ND
Arquitectura de lujo

Más de 350.000 euros se han llegado a pagar por metro cuadrado en el barrio más elitista de Tokio. Ginza no solo alberga las mejores firmas de mundo, sus edificios lo han convertido en la meca de la arquitectura. De ello se encargan Hermes, Gucci, Louis Vuitton y Armani, entre otros. Merece la pena visitar este barrio en fin de semana, cuando la avenida principal, Chuo-dori, se cierra al tráfico (de 12:00 A 17:00). Más de 200 galerías, teatros y restaurantes de lujo completan la oferta del barrio más lujoso de Tokio.

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