>>>Marsa Alam, en los confines del mar Rojo
Foto: Red Sea Diving Safari

Marsa Alam, en los confines del mar Rojo

Fue el secreto mejor guardado del mar Rojo durante años. Inmensas playas enfrentadas al desierto donde los buceadores llegaban en busca de jardines de coral únicos.
N

o fue fácil descubrir Marsa Alam. Fuera del radar para el turismo durante años, esta localidad costera al suroeste de Egipto mantuvo el anonimato hasta que en 2001, tras inaugurarse su aeropuerto, buceadores de todo el mundo comenzaron a hacerse eco de su barrera coralina, la más meridional del golfo del océano Índico, donde corales, tortugas, delfines y tiburones, entre otras especies, convivían en una de las zonas mejor conservadas del mar Rojo.

La ubicación relativamente remota de Marsa Alam, una de las puertas de entrada al sur de Egipto -entre el trópico de Cáncer y el desierto del Sáhara-, le ha salvaguardado de las avalanchas de turistas. Su nombre en árabe significa ‘bahía de las banderas’, debido a una antigua costumbre de sus de sus habitantes de levantar banderas para que las pequeñas embarcaciones encontrasen fácilmente el camino de regreso. A pesar de su creciente popularidad, Marsa Alam mantiene la serenidad que la caracteriza y aleja del bullicio de sus vecinas del norte: Hurghada, El Gouna, y Sharm el Sheij.

Buzo practicando snorkel en Marsa Alam
Para practicar snorkel en Marsa Alam hay que entrar siempre al agua desde un área designada como una bahía (‘marsa’) o una laguna (‘halk’).

Rumbo al ‘valle de los camellos’

Un safari en camello por el Parque Nacional Wadi el Gemal es la oportunidad para
conocer otras especies silvestres que habitan fuera del agua como el íbice de Nubia, burros salvajes o gacelas. Los camellos son guiados por auténticos beduinos en este desierto que abarca casi 5.000 kilómetros cuadrados.

Con algo menos de 6.000 habitantes, la ciudad aún conserva el espíritu de antiguo pueblo pesquero. Un lugar somnoliento donde los manglares y las palmeras adornan los barrios y dan paso a playas de aspecto tropical con aguas turquesa que hacen olvidar el desierto que acecha a sus espaldas. Al norte y al sur de la ciudad, por toda la franja costera, se suceden los resorts y los refugios ‘eco deluxe’. En Port Ghalib, un puerto deportivo a una hora de Marsa Alam con amarres para casi mil yates, los tentadores spas (especializados en hamman turco) y los restaurantes gourmet hacen que la visita en tierra sea casi más deseada que la acuática.

 

A veinte minutos de Marsa Alam -en el pueblo de Marsa Shagra- el eco lodge Red Sea Diving Safari es, en sí mismo, un mini-destino. Tiendas de campaña de inspiración beduina situadas frente al mar donde se mezclan el lujo con la simplicidad de la naturaleza en un modelo de turismo sostenible en armonía con el entorno. Todo en Marsa Alam es relajado, incluso la vida bajo el mar mantiene la calma de la superficie. Para los que quieren pasar la mayor parte de su tiempo sumergidos, el snorkel es la actividad más accesible. Las mejores zonas para practicarlo son las bahías, muros de arrecifes y arrecifes costeros donde es fácil ver tortugas, tiburones y delfines.

Corales en arrecife de Elphinstone
La gran visibilidad de las aguas -de 25 a 40 metros- facilita apreciar las especies y los coloridos arrecifes de Elphinstone.

Los seis arrecifes de la bahía de Abu Dabbab son un vivo ejemplo del perfecto jardín de coral. Sus praderas de arena ofrecen la oportunidad de nadar entre los pocos ejemplares de dugong (vaca marina) que quedan en el mar Rojo, además tortugas gigantes, peces guitarra, caballitos de mar pigmeos o peces fantasma. Otra de las inmersiones más celebradas de Marsa Alam está en Dolphin House, un área protegida con forma de media luna donde duerme un grupo de casi cien delfines acróbatas que se han acostumbrado a la compañía de los buceadores y han hecho de este arrecife su hogar. Los que quieran seguir nadando entre delfines también tienen la laguna Sha’ab Samadai, donde una gran manada visita regularmente sus aguas.

Safari de camellos en Marsa Alam
Las rutas a camello por el desierto oriental favorecen los encuentros con los nómadas de la región como los Abadba.

En Elphinstone, a unos 20 kilómetros al norte de Marsa Alam, las paredes escarpadas de los arrecifes están bañadas por fuertes corrientes que la hacen ideal para detectar tiburones: hasta siete especies frecuentan sus aguas (incluido el tiburón de punta blanca oceánico, muy raro de encontrar), y la convierten meta obligada para los buzos más aventureros.

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