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Mariachis y jazz en Guadalajara

Es la cuna del tequila y los mariachis, pero Guadalajara ofrece mucho más que folclore. La capital de Jalisco alterna las rancheras con jazz. Y suena mejor que nunca.
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ombreros gigantes, tacos y tequila. Mucho tequila. Para hablar de México recurrimos a estereotipos, pero es que Guadalajara los tiene todos. La gastronomía y el folclore mexicano tienen su sede principal en Jalisco, y su capital se ha convertido en el lugar de referencia para conocerlos de cerca. De aquí parte el Tequila Express, un tren turístico que recorre los campos de ágave con los que se produce el alcohol de los margaritas. La visita a las haciendas y destilerías está animada, como no, por grupos de mariachis. Pero, cielito lindo, la segunda ciudad más grande del país no vive solo de rancheras. Guadalajara busca convertirse en un referente cultural más allá del México de los catálogos. Lo hace a golpe de jazz, cine y literatura.
En Coltrane Café organizan conciertos y ‘jam sessions’ durante todo el año.

La musa de Guadalajara

La Universidad se ha convertido en el centro de la vida cultural de la ciudad. Allí está el Museo de las Artes, más conocido como MUSA. Se sitúa en la planta baja del antiguo edificio de la Rectoría General y en él se exponen los murales del Paraninfo de José Clemente Orozco. La entrada es gratuita.

Cada verano, los tapatíos, como se conoce a sus habitantes, se dejan llevar por una suave melodía jazz. Durante 11 días se celebra el Jalisco Jazz Festival al que asisten estrellas internacionales como Gary Burton, David Murray y Brian Lynch. Conciertos, ‘jam sessions’ y seminarios toman los principales recintos de la ciudad, incluidos los antiguos claustros de Santa María de Gracia y de San Agustín, hoy parte de la Universidad de Guadalajara.
Locales como Primer Piso, Gin Club o Boogie House también participan en esta celebración de la música contemporánea, que este año ha celebrado su décimo aniversario. No es la única fecha para bailar a ritmo de guitarra y batería. El segundo Encuentro Nacional de Jazz Gdl también ha contribuido a estrechar la relación entre México y el jazz con un ciclo de conciertos. En el Andador Coronilla se instaló un escenario al aire libre, pero allí alargan el homenaje durante todo el año en Coltrane Café y Escarabajo Scratch Bar.
El Museo de las Artes tiene 13 salas para exposiciones temporales y una con la colección permanente
Foto: posztos / Shutterstock.com

Ay Jalisco, no te rajes

El Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería va por su 23ª edición y además de galas y desfiles tienen otra costumbre: romper récords Guinness. El próximo 26 de agosto intentarán batir el de sombreros charros formando un mosaico. Para ello tendrán que superar a Alemania, la actual campeona con 1.900.

La cara más cosmopolita de Guadalajara se muestra también durante su Festival Internacional de Cine, uno de los más importantes de Latinoamérica. El mejor escaparate para el cine iberoamericano se instala desde la pasada edición en la Universidad de Guadalajara. El Museo de las Artes (MUSA) y el Cineforo fueron las principales sedes de su 31ª edición, en la que se premió, entre otros, al actor Antonio Banderas. Por su parte, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara reúne a los grandes de las letras hispanas y llena la ciudad de música y arte. Cada año tienen un Invitado de Honor. En 2016, será América Latina. Al año siguiente, Madrid. Esperan superar el récord de la pasada edición a la que asistieron más de 780.000 personas.
La charrería forma parte de la tradición mexicana. Se refiere a las habilidades ecuestres de montaje y lazado.
Foto: T photography / Shutterstock.com
A pesar de su apretado calendario de eventos, la Guadalajara tradicional no pierde fuelle. Para descubrirla, hay que acudir al Mercado Libertad, donde artesanía y gastronomía comparten espacio. Al lado está el Instituto Cultural Cabañas, un antiguo hospicio reconvertido en centro cultural y museo. Sus muros, bóvedas y el tambor de la cúpula están cubiertas por los murales de José Clemente Orozco. Y para acabar, a menos de diez minutos, la Plaza de los Mariachis, donde ponerse el sombrero charro y unirse a los gritos espontáneos de la audiencia. ¡Ay,ay,ay!

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