>>>Maldivas para románticos (y no tan románticos)
Foto: Ishan @seefromthesky/Unsplash

Maldivas para románticos (y no tan románticos)

Confiésalo: casarte es solo una excusa para viajar a Maldivas. Antes de que empieces a organizar el banquete, te contamos por qué ya no hace falta irse de luna de miel para nadar en el paraíso.
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econozcamos que nos encantan los tópicos, y más si incluyen aguas turquesas, hamacas y arena fina. Pero tenemos malas noticias para vosotros, ‘honeymooners’. Habéis dejado de ser los únicos invitados al espectáculo natural que son las Maldivas. Cada vez más viajeros eligen este archipiélago en medio del Índico como destino para un viaje de placer. Así, a lo loco. Sin haberse dado antes el ‘sí, quiero’ ni nada.

‘Solo travelers’, yoguis de retiro espiritual y ‘millennials’ sugestionados por ‘influencers’ son los nuevos recién llegados a las cabañas flotantes que tantas veces hemos visto en fotos. Un lujo cada vez más accesible y donde, sí, se cumplen los benditos tópicos. El agua es tan cristalina que no hace falta sumergirse para ver los peces que nadan entre las pasarelas de madera. El camino a la playa está cubierto de palmeras y el sol luce todos los meses del año, aunque durante la época de los monzones lo haga entre chubasco y chubasco.

Kudaahuvadhoo, Maldivas
La estación seca de Maldivas va de diciembre a abril.
Foto: Ishan @seefromthesky/Unsplash

Piscinas infinitas y spas submarinos

El primer ‘underwater spa’ del mundo se inauguró en las islas Maldivas. Los tratamientos son el doble de relajantes gracias a dos enormes cristaleras que permiten ver todo lo que ocurre bajo el mar. Otra forma de relajarse es un chapuzón en las ‘infinity pools’ con que cuentan las villas de los resorts.

La fama de este archipiélago está más que justificada, a nivel geográfico y topográfico no hay otro igual. Se compone de unas 1.190 islas y bancos de arena, que se sitúan en lo alto de una cadena montañosa submarina. Cada isla está rodeada por una laguna y protegida por un arrecife que atrae a cientos de especies. No es de extrañar que una de las actividades estrella en las islas Maldivas sea el snorkel. Los hoteles suelen alquilar el equipo necesario para hacerlo y ofrecen excursiones para practicarlo más allá de las lagunas.

 

Su rica diversidad marina le ha convertido en uno de los mejores sitios para bucear del mundo. La Reserva de la Biosfera del atolón Baa, distinguida por la Unesco en 2011, es uno de los más populares. Se encuentra al norte de la capital, Malé, y se compone de 75 islas, diez de las cuales son resorts. Además de 250 especies de coral y 1.200 tipos de peces, destaca por una abundante población de tortugas marinas, mantas raya, tiburones ballena y peces voladores. También accesibles desde Malé, son recomendables HP Reef, Manta Point y, para buceadores con cierto nivel, Banana Reef, el más indicado para ‘encontrar a Nemo’ y otros peces de colores.

Water Villa en Maldivas
En Maldivas triunfan las lujosas ‘water villas’ privadas, con acceso directo al mar.
Foto: Ishan @seefromthesky/Unsplash

Existen otras actividades para sacarle el máximo partido al paraíso. Los deportes acuáticos son la opción más fácil en un país donde el 99% del territorio es agua. Excursiones en kayak, clases de surf y las novedosas ‘scooters’ submarinas están disponibles en muchos de los hoteles. Pero en un viaje de placer no todo van a ser aventuras y emociones fuertes. Uno viene a las Maldivas a desconectar, a darse un homenaje en el spa del hotel y a echarse una siesta en la hamaca, de esas en las que te levantas sin saber dónde estás. Y para eso no hace falta haber pasado antes por el altar.

Ithaa Restaurant en hotel Conrad Maldivas Rangali Island
El M6m no es el único restaurante submarino de Maldivas. Ithaa Restaurant, en Rangalifinolhu, es otro de los más conocidos.

Aunque si estáis enamorados, no os preocupéis porque sigue habiendo parejas. Muchas. Y no solo de luna de miel. Hay quien elige las Maldivas para pedir matrimonio, tal y como ocurrió en el restaurante submarino M6m, del resort OZEN by Atmosphere en Maadhoo el mes pasado. Una sirena y un buzo ejercieron de celestinos y sorprendieron a la futura novia desde el otro lado del cristal con un cartel de ‘¿Quieres casarte conmigo?’. Aprended de ellos, románticos del mundo: esta pareja va a ir a Maldivas antes y después de la boda (¡Ella dijo sí!).

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