>>>Madrid, laboratorio emocional
Foto: Guillermo de la Madrid/Madrid Street Art Project

Madrid, laboratorio emocional

El arte vive (y convive) en la capital. Lavapiés, con su revoltijo castizo y multicultural, estimula la creatividad y fomenta una vanguardia artística que, como el propio barrio, acoge a todos por igual.
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el mismo modo que los patios de las corralas del viejo Madrid unían a los vecinos, ahora es el arte el que crea nexos entre sus habitantes. Y lo hace gracias al espíritu colaborativo de los madrileños, quienes han fomentado durante los últimos años el nacimiento de una cultura (y contracultura) comunitaria. Lavapiés, elegido recientemente como el barrio más ‘cool’ del mundo, según Time Out, se ha convertido en el máximo representante de esta tendencia. La agitación económica y política de la última década ha ayudado a estimular la imaginación y a reinventar este castizo barrio madrileño: una fábrica abandonada ahora es un centro de arte, la antigua casquería del mercado vende libros al peso (el kilo sale a 10 euros) y viejos negocios centenarios se han transformado en galerías de arte.

Desde hace unos meses, una de las paredes grises del Centro Dramático Nacional (CDN), en plena plaza de Lavapiés, se ha coloreado con una frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Se trata de un mural del colectivo artístico Boa Mistura que homenajea a Iberoamérica y por extensión a la multiculturalidad de un barrio hospitalario que acoge por igual a bangladeshíes, marroquíes, senegaleses, ecuatorianos, colombianos, chinos, estadounidenses o franceses… así hasta llegar a las 88 nacionalidades que conforman este laboratorio interracial donde el vermú se mezcla con el curry, o lo que es lo mismo, donde el pasado abraza al presente. Y es que si hay algo que caracteriza a Lavapiés, además de su “llamativa capacidad para cambiar de piel”, como afirma Enrique, uno de sus vecinos, es haber sabido generar “un tejido popular que se ha mantenido, a pesar de los cambios”.

Fachada de La Casa Encendida
Además de centro cultural, La Casa Encendida se define como un laboratorio de creación y foco de estímulos.
Foto: La Casa Encendida

En Lavapiés no solo se comparten culturas también reina la cultura del compartir. Por eso, diferentes colectivos artísticos y vecinos se hicieron cargo en 2011 de La Tabacalera, un histórico edificio que ha pasado de ser la Fábrica de Tabacos y Rapé a convertirse en un foco de experimentación underground y cultura colaborativa. Este espacio autogestionado ofrece casi un centenar de talleres de diversa índole: danza africana, crítica cinematográfica, educación emocional, psicología solidaria, asistencia jurídica a los más desfavorecidos, escultura, reparación de bicicletas, yoga, arte urbano. “Lo más positivo que he encontrado en Tabacalera es la gente, el valor humano, encontrar un maremágnum de ideas”, afirma Pedro Martínez, miembro de la Comisión de Comunicación de La Tabacalera.

 

Aquí la necesidad de expresión llega hasta las paredes callejeras. Los múltiples túneles de La Tabacalera se han convertido en un colorido laberinto donde los grafiteros madrileños reivindican su imaginación. Además, cuenta con el proyecto ‘Muros’, que ha transformado la fachada del edificio que da a la calle Miguel Servet en una improvisada galería de arte al aire libre, con más de 100 metros de murales que se repintan cada dos años.

Artista pintando mural en C.A.L.L.E
C.A.L.L.E es uno de los ejemplos de la creatividad de Lavapiés.
Foto: Angel Toren/ Madrid Street Art Project

Otro de los secretos mejor escondidos del barrio se encuentra a sólo tres minutos del Museo Reina Sofía. Los escasos 500 metros de la calle Doctor Fourquet convierten a Lavapiés en uno de los focos culturales más interesantes de Madrid. Aquí el espíritu de convivencia se traduce en una quincena de galerías de arte, algunas –como la de Helga de Alvear– de las más importantes del país, sobre todo para los galeristas jóvenes.

Muy cerca está La Casa Encendida, otro gran ejemplo de reutilización del espacio en el vecindario. Un gran edificio neomudéjar de principios del siglo XX que ha mutado en lugar de aprendizaje y reflexión en torno a los movimientos artísticos, la educación y las cuestiones sociales a través de exposiciones, conciertos y charlas.

La idiosincrasia del barrio tiene su máxima expresión en C.A.L.L.E., una iniciativa anual que cuenta con la dirección artística del colectivo Madrid Street Art Project –que también organiza tours por los grafitis más importantes de la ciudad–. Este evento anual reúne a más de cincuenta artistas que plasman creaciones libres en las fachadas de diferentes comercios de Lavapiés a la vista de vecinos y visitantes. Arte efímero y emocional que pretende potenciar la libertad artística de una manera abierta y participativa. De la última edición de 2018 todavía resuenan las palabras pintadas por el colectivo La rueda invertida: “¿Qué es un barrio sin todo aquello que lo ha hecho barrio? Nada”. Y nada sería sin el afán de cooperación y el sentimiento de arraigo de los vecinos de Lavapiés. Es la emoción de crear en Madrid por y para todos los que nos rodean.

 

 

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