>>>Los templos escondidos en la selva de Tailandia

Los templos escondidos en la selva de Tailandia

Menos conocido que las turísticas playas e islas del sur, el norte de Tailandia reúne la riqueza cultural de Camboya, los paisajes de arrozales de Vietnam y la autenticidad de Laos.
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ay aproximadamente 40.000 templos budistas en Tailandia. Llamados ‘wat’, se distinguen por sus tejados a dos aguas y su brillante decoración. Además del espacio dedicado a la oración, donde encender incienso ante la estatua de Buda, los recintos suelen incluir edificios en forma de campana, denominados estupas, y residencias para los monjes, inconfundibles con sus hábitos naranjas. En Bangkok y en el norte del país se encuentran algunos de los más admirados.

Los visitantes extranjeros son bienvenidos, siempre que dejen sus zapatos en la puerta y lleven cubiertos los hombros y las piernas. “El budismo es una religión, no decoración” se lee en los carteles situados en todas partes. El respeto al budismo es muy importante en Tailandia. Un turista fue expulsado recientemente por llevar tatuada una imagen de Buda en la pantorrilla.

Vista desde el río de Wat Arun, Bangkok
Conchas y trozos de porcelana procedentes de barcos que llegaban de China decoran el templo Wat Arun.

El templo más hermoso del norte

La escalera que lleva al monasterio amurallado de Wat Phra That Lampang Luang, el templo de madera más antiguo del país, está custodiada por temibles serpientes ‘nagás’. Muy cerca, el Thai Elephant Conservation Center preserva y permite conocer de cerca a los animales símbolo del país.

En Bangkok, puerta de entrada para los viajeros, el popular servicio público de ferris asciende por el río Chao Phraya desde la zona más occidentalizada, con sus rascacielos, hoteles y centros comerciales de lujo, hasta el Gran Palacio, residencia real desde el siglo XVIII. Dentro del complejo se encuentra Wat Phra Kaew, el templo del Buda esmeralda, y muy cerca, Wat Pho, el templo del Buda reclinado.

Desde allí, cualquiera de los insistentes conductores de taxis y ‘tuk tuks’ trasladan a los visitantes a Wat Arun, al otro lado del río. El templo más famoso de la ciudad se ilumina de noche para pasión de los fotógrafos. Desde los 70 metros de altura de su torre, la vista del río y la ciudad es inmejorable.

Ruinas de Ayutthaya
El Wat Mahathat es el templo más visitado de Ayutthaya porque alberga una cabeza de Buda entre las ramas de un árbol.

Omnipresente comida

Los tailandeses comen más en la calle que en casa. Hay numerosos puestos y restaurantes al aire libre donde la comida es deliciosa y barata. No utilizan palillos para comer. Con el tenedor se empuja la comida hasta la cuchara y es esta la que se lleva a la boca.

A 85 kilómetros al norte de Bangkok se sitúa Ayutthaya, la primera capital de Tailandia. Fue destruida por el ejército birmano en el siglo XVIII y se considera el Angkor Wat tailandés. Entre los restos de palacios y otros edificios reclamados por las raíces de los árboles, se hallan los templos Wat Phananchoeng, Wat Yai Chai Mongkol y Wat Mahathat. Navegar en uno de los típicos barcos de cola larga por el canal es la forma más cómoda de visitarlos.

Antes de convertirse en la capital, Ayutthaya absorbió el importante reino de Sukhothai, el primero de los reinos tailandeses y cuna de su cultura. Dentro de los más de 20 templos en ruinas que sobreviven en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, Wat Mahathat es el más importante.

Wat Phra That Doi Suthep
Wat Phra That Doi Suthep se halla en medio de un parque natural con senderos y cascadas.

Aunque los recintos históricos son imprescindibles, no se conoce el norte de Tailandia hasta que se llega a Chiang Mai. Rodeada de las montañas más altas del país, “la rosa del norte” esconde 300 templos budistas, mercados de artesanía y un centro histórico rodeado de una muralla y un foso. Chiang Mai es el punto de partida idóneo para visitar los poblados de los alrededores y disfrutar de la vista de las terrazas de arrozales. El templo más venerado de la zona es Wat Phra That Doi Suthep.

Bien sea bañados en plata, guardados por monos, brillando en la ciudad o en medio de la selva, los templos budistas son el perfecto escaparate de la historia, el arte y la cultura de Tailandia.

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