>>>Los oasis del Sáhara americano

Los oasis del Sáhara americano

No todos los días encontramos agua en el desierto. El Parque Nacional de Lençóis Maranhenses se cubre de lagos durante los meses de mayo y octubre.
L
a visión de lagunas en el desierto no es producto de la deshidratación. Entre mayo y octubre miles de lagos de agua dulce inundan las blancas arenas del desierto del Parque Nacional de Lençóis Maranhenses, en el estado brasileño de Maranhão. Lençois significa “sábana” y eso es precisamente lo que parecen los 300 kilómetros cuadrados de este parque cuando se miras desde arriba: una gigantesca tela blanca, marcada por las arrugas que forman las dunas. Pese a estar casi al lado de la jungla tropical más extensa del mundo, la sensación es la de estar en medio del Sáhara. Aunque aquí llueve y mucho. Entre enero y mayo se precipitan 1.600 litros por metro cuadrado, 300 veces más que en el Sáhara.
La Laguna azul es la más conocida del parque

No te dejes engañar

Que la abundancia de agua dulce no te haga olvidar que estás en el desierto. Es importante mantenerse hidratado. No te olvides de la cantimplora ni la crema solar porque cuando te adentres en el parque no habrá tiendas en varios kilómetros a la redonda.

La puerta de entrada a este edén tan peculiar es la población de Barreirinhas. Como la visita sin guía del parque está desaconsejada, allí es posible contratar excursiones en todoterreno. Antes de sumergirse en el mar de dunas y agua, es necesario cruzar el río Preguiças en ‘voadeira’, una lancha típica de los pueblos pesqueros de la zona.
El primer alto en el camino es la Laguna Azul, una de las más famosas del parque, tanto por su tamaño como por su agua cristalina. El chapuzón es casi obligatorio, siempre y cuando no se tenga miedo a los animales. Durante la época de lluvias, los lagos que se forman se llenan de peces, crustáceos y tortugas como por arte de magia. El milagro se repite en la Laguna de los Peces, el Lago Esperança o la Laguna Bonita. En la época de sequía, las lagunas se evaporan y las criaturas marinas dessaparecen sin dejar rastro.
Con los lagos, aparecen también peces y crustáceos
Foto: T photography / Shutterstock.com
Es probable que lleguen desde el mar. El parque nacional tiene 70 kilómetros de costa. Ponta do Mangue, Moitas, Morro do Boi y Barra do Tatu son algunas de sus playas. La más destacada es la de Caburé. No es más que una fina línea de arena que separa el Atlántico del río Preguiças. Tan solo se encuentran un puñado de pousadas y algunas cabañas de pescadores. No hay ninguna tienda y la electricidad es limitada.
Cabañas en Santo Amaro do Maranhão, otro pueblo cercano
Foto: Gianluca Figliola Fantini
Otro lugar donde desconectar de la civilización es la ciudad de Atins, muy cerca del mar y de la desembocadura del río. Con escasa cobertura de teléfono móvil, las calles son de arena y la mayoría de las casas están hechas de paja. Como el relax no está reñido con las actividades, es posible practicar actividades como kite-surf, ‘windsurf’ y otros deportes acuáticos. Todo ello hace de Lençóis Maranhenses el desierto más húmedo de la Tierra.

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