>>>Los mil metros más brillantes del mundo

Los mil metros más brillantes del mundo

Si cada diamante vendido en cualquier parte del planeta ha realizado una visita a Amberes, ¿por qué no seguir su ejemplo?
E
l 84% de la producción mundial de diamantes en bruto se concentra en un kilómetro cuadrado: el que rodea a la Estación Central de Amberes, entre Hovenierstraat y Rijfstraat. Un negocio lucrativo que abarca más de 1.500 joyerías, 350 talleres y escuelas para aprender a pulirlos. El distrito ha sido bautizado como ‘el barrio de los diamantes’. En la ciudad belga se comercializa el 40% del diamante industrial y el 50% del diamante pulido. En total, la venta de brillantes mueve cada año alrededor de 40.000 millones de dólares. Más de la mitad de los diamantes tallados que se distribuyen mundialmente proceden de esta ciudad belga, situada a la orilla del río Escalda y a 50 kilómetros de Bruselas.
El diamante es la sustancia más dura que existe y solo puede ser cortado por otro diamante o un láser especial.

“Los diamantes aman Amberes”

Además del nombre de una ‘app’ oficial, es el lema de la AWDC, fundación encargada de representar los intereses del sector y mejorar su imagen entre el público. Lo hace a través de la Diamond Office, por donde pasan todos los diamantes que entran o salen de la ciudad belga.

Marilyn Monroe los definió como “los mejores amigos de una chica”, y Amberes los eleva a categoría artística. Durante diez años el Museo del Diamante se dedicó en exclusiva a esta joya, y tras su cierre, el museo MAS (Museum ann de Stroom) tomó su relevo. Hoy sus muros rojizos albergan un pabellón que ilustra la historia del diamante y su importancia económica en la región.
Comerciantes y coleccionistas se entremezclan con los enamorados que buscan su anillo de compromiso en DiamondLand, el mayor ‘showroom’ de diamantes de la ciudad. Está situado en el barrio judío, a 150 metros de la estación. A aquellos que inviertan más de 2.500 € en la compra, DiamondLand les regala una noche en un hotel de cinco estrellas. Comprar un diamante en la ciudad donde lo hace Cartier es un privilegio al alcance de pocos, pero a Amberes también se puede ir ‘solo a mirar’. La calidad de los diamantes se mide en ‘las cuatro C’: color, claridad, ‘carat’ (quilate) y ‘cut’ (talla). Lo explican al detalle en las visitas guiadas que ofrece gratuitamente este Disneyland del diamante. El ‘showroom’ permite observar de cerca el meticuloso trabajo de los talladores de diamantes. El corte de un diamante pequeño puede llevar un par de horas, pero si es grande o complejo, se necesitarán meses.
El sector del diamante supone el 8% de las exportaciones de Bélgica.
Louis regenta una pequeña joyería familiar en los aledaños de la Estación Central. No todos los joyeros pueden presumir como él de tener el certificado de ‘Antwerp’s Most Brilliant’, desde que una auditoría comprobase que cumple con los 30 criterios exigidos. Trabaja a diario para mantener el sello internacional de calidad ‘cut in Antwerp’. Siempre cuenta a sus clientes que el primer anillo de compromiso se lo regaló Maximiliano de Habsburgo a María de Borgoña. Desde entonces, cada anillo de Amberes hace su propia historia.
La estación central de Amberes recibe el sobrenombre de ‘templo de mármol’.
Foto: Pabellon del diamante ©Artur Eranosian

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