>>>Los hoteles favoritos de los presidentes de Estados Unidos
El hotel de Trump en Washington D.C. ocupa un antiguo edificio de Correos.
Foto: Rena Schild / Shutterstock.com

Los hoteles favoritos de los presidentes de Estados Unidos

Ser el líder del mundo libre es estresante. Por eso, cada presidente ha tenido un hotel fetiche donde desconectar como cualquier mortal. En el caso de Trump, toda una cadena hotelera.
W

ashington nunca volverá a ser lo mismo”. Ese era el eslogan del Trump International Hotel antes de su apertura. Seis meses después, ha quedado confirmado. La sorpresa más sonada de 2016 es una realidad: el controvertido empresario Donald Trump se ha convertido en el 45° presidente de Estados Unidos. Rodeado de polémica, acaba de instalarse en el Despacho Oval. A tan solo seis manzanas del hotel que inauguró en septiembre.

Equipado con toda serie de lujos tras una inversión de más de 200 millones de dólares, el antiguo Old Post Office está llamado a convertirse en uno de los hoteles más exclusivos de la ciudad. La mejor de sus 263 habitaciones es la Trump Townhouse, la suite más grande de Washington con casi 600 metros cuadrados. Puede reservarse desde 25.000 dólares la noche e incluye un mayordomo 24 horas, chef, masajista y entrenador personal. Es previsible que el presidente y magnate inmobiliario se escape allí de vez en cuando. Sobre todo al spa, el primero diseñado por su hija Ivanka.

Suite presidencial en el hotel The Willard
Durante su estancia en el hotel The Willard, Martin Luther King escribió un borrador de su famoso discurso.

Todos los hoteles del presidente

Washington D.C. no es el único destino donde disfrutar del lujo hotelero ‘made in Trump’. El recién nombrado presidente tiene hoteles de cinco estrellas en Nueva York, Chicago, Irlanda, Panamá City, Las Vegas, Hawái, Miami y Toronto. Todos ellos comparten el gusto por la opulencia del magnate.

El recién llegado a Pennsylvania Avenue (el hotel, no Trump) le hará la competencia al mítico The Willard, conocido como “la residencia de los presidentes”, y toda una institución en la capital estadounidense. Desde Franklin Pierce en 1853 todos han pasado por aquí, ya sea para alojarse o para asistir a algún evento en sus elegantes salones. Abraham Lincoln se alojó en una suite con su familia durante los 10 días previos a su investidura. De hecho, utilizó su primer sueldo como presidente para pagar su estancia, 773,75 dólares. A él está dedicada una de las cuatro suites presidenciales con las que cuenta el hotel.

Pero Washington D.C. no es el único lugar con ‘hoteles presidenciales’. Al neoyorquino hotel The Carlyle se le conoce como “La Casa Blanca de Nueva York” gracias a los Kennedy. JFK vivió en una suite en el piso 34, donde se encontraba con sus amantes. La leyenda dice que aquí pasaron su última noche de romance Marilyn Monroe y su querido ‘Mr. President’. Ubicado en el corazón de Manhattan, en pleno Upper East Side, conserva el glamour que conquistó a presidentes, miembros de la realeza europea y artistas como Frank Sinatra. Y es aquí donde cada lunes actúa Woody Allen con su banda de jazz.

Kahala Hotel & Resort en Honolulu
Tanto la suite imperial como la presidencial del Kahala Hotel & Resort tienen vistas a la bahía. El precio es de unos 8.888 dólares la noche.

La habitación de Bush

Cheeca Lodge & Spa, en Islamorada, Florida, también ocupa un lugar especial en la biografía de los Bush. George H. W. Bush tiene incluso una suite con su nombre, la más lujosa del complejo. En ella pueden encontrarse objetos donados por él, desde sus gemelos presidenciales a fotografías personales.

En la ciudad natal de Obama está otro de los favoritos presidenciales. El Kahala Hotel & Resort de Honolulu ha alojado a todos los jefes de Estado estadounidenses desde Lyndon B. Johnson hasta George W. Bush. Cuando abrió sus puertas en 1964 era el hotel más caro del mundo y entre sus huéspedes más célebres están el Dalai Lama, Elizabeth Taylor y los Rolling Stones. La suite presidencial, con 204 metros cuadrados y vistas al Pacífico, está decorada con mobiliario de Ralph Lauren.

Obama prefiere The Drake Hotel, en Chicago, donde también estuvieron Bill Clinton y Eisenhower. Con vistas al lago Michigan, forma parte de los Hoteles Históricos de América. Data de 1920 y su bar Coq d’Or fue uno de los primeros en volver a servir alcohol tras la Ley Seca. Cuando viaja a la costa Oeste, se decanta por Beverly Wilshire, en Los Ángeles, famoso por servir de escenario en la película ‘Pretty Woman’.

Menos cinematográfica, aunque igual de lujosa, es la elección de la familia Bush. Esta dinastía de políticos ha sido fiel al Sea Island, en Georgia, donde celebraron su luna de miel Barbara y George Bush padre. En 2004, su hijo lo eligió como sede para la 30ª cumbre del G8. Su huella ha quedado para siempre en el jardín. Para conmemorar su visita, los huéspedes ilustres plantan allí un roble, símbolo del estado de Georgia. El presidente Calvin Coolidge inauguró en 1928 la tradición que luego seguirían Jimmy Carter, Bill Clinton, los Bush y Margaret Thatcher. Cuando Donald Trump viaje a Georgia es previsible que también se aloje aquí. Conociendo el afán empresarial del nuevo presidente, quizá en vez de un roble, plante otra Trump Tower de 58 pisos.

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